Un nuevo mapa tridimensional del universo, creado por el proyecto DESI con millones de galaxias, cuásares y estrellas, está abriendo dudas sobre la explicación tradicional de la expansión cósmica. Los datos sugieren que la energía oscura podría cambiar con el tiempo y debilitarse, en lugar de comportarse como una constante. Ese posible giro obligaría a revisar teorías centrales de la cosmología moderna y hasta replantear el destino final del universo
Londres, Inglaterra, 16/05/26 (Más).- Un mapa tridimensional del universo elaborado con una precisión sin precedentes está llevando a los científicos a replantear algunas de las teorías más importantes sobre el cosmos, especialmente aquellas relacionadas con la misteriosa energía oscura, una fuerza invisible que constituye cerca del 70 por ciento del universo y que impulsa su expansión acelerada.
La información fue difundida por BBC Mundo, que destacó los resultados obtenidos por el instrumento espectroscópico para el estudio de la energía oscura, conocido como DESI, instalado en el telescopio Mayall del observatorio Nacional Kitt Peak, en Arizona, Estados Unidos.
El proyecto consiguió elaborar una imagen del universo compuesta por más de 47 millones de galaxias y cuásares, además de 20 millones de estrellas, una cifra que supera por más de seis veces todos los registros astronómicos anteriores combinados. El mapa abarca una distancia aproximada de 11 mil millones de años luz, permitiendo observar galaxias que surgieron en etapas muy tempranas del universo.
Según explicó a BBC Mundo la investigadora Luz Ángela García, doctora en astronomía de la Universidad ECCI de Colombia, este avance permite estudiar con mayor detalle cómo se formaron las galaxias y cómo evolucionó la estructura cósmica desde los primeros momentos posteriores al origen del universo, cuya edad estimada es de unos 13 mil 700 millones de años.

Durante cinco años de observaciones, el instrumento DESI logró cartografiar aproximadamente un tercio del cielo. Gracias a sus 5 mil fibras ópticas, puede medir simultáneamente el espectro de miles de galaxias cada noche y calcular cuánto se ha expandido el universo mientras la luz de esos objetos viajaba hacia la Tierra. Los investigadores señalan que el sistema tiene capacidad para analizar más de 100 mil galaxias en una sola jornada de observación.
Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto es que la energía oscura podría no ser una fuerza constante, como se había pensado durante décadas. Hasta ahora, la teoría dominante sostenía que esta energía actuaba como una constante cosmológica, concepto incorporado por Albert Einstein en su teoría de la relatividad general para explicar el equilibrio del universo y su expansión continua.
Sin embargo, las nuevas observaciones del DESI refuerzan una hipótesis distinta: que la energía oscura estaría cambiando con el tiempo y posiblemente debilitándose. De acuerdo con los análisis previos dados a conocer en 2025, el efecto antigravitacional de esta fuerza podría estar disminuyendo, lo que tendría profundas implicaciones sobre el destino final del universo.

Los científicos consideran que, si la energía oscura continúa debilitándose, la gravedad podría eventualmente recuperar dominio sobre la expansión cósmica. Esto abriría la posibilidad de un escenario conocido como la Gran Implosión o Big Crunch, en el que las galaxias comenzarían a atraerse entre sí hasta colapsar nuevamente en un estado extremadamente denso.
La investigadora Luz Ángela García explicó que estas nuevas pistas auguran un futuro diferente para nuestro universo al que se venía pensando desde que se introdujo la energía oscura en nuestro presupuesto cósmico. Otros especialistas, como Young Wook Lee, de la Universidad Yonsei de Corea del Sur, consideran que los descubrimientos podrían representar un nuevo paradigma para la cosmología moderna.
Las imágenes publicadas por el proyecto muestran enormes estructuras cósmicas formadas por filamentos de galaxias y regiones densas agrupadas por la gravedad, lo que ayuda a comprender mejor la llamada red cósmica. También revelan zonas ocultas detrás del plano de la Vía Láctea, donde el brillo estelar dificulta observar objetos más lejanos.
El equipo científico del DESI planea ampliar el mapa del universo en un 20 por ciento adicional, hasta cubrir 17 mil grados cuadrados del cielo. Las futuras observaciones incluirán regiones cercanas a la Vía Láctea, galaxias enanas y corrientes estelares, con el propósito de profundizar en el estudio de la materia oscura, otra de las grandes incógnitas de la astronomía moderna.
Michael Levi, director del proyecto DESI, aseguró que aún desconocen exactamente qué descubrirán en las próximas etapas de investigación, aunque afirmó que los resultados podrían ser bastante emocionantes, debido a la enorme cantidad de información que el instrumento continúa recopilando sobre la estructura y evolución del universo.
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