Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
A propósito de la Feria Internacional del Libro (FILC) que se celebra cada año en nuestra ciudad siendo ya la 28.ª edición y se lleva a cabo desde el pasado 24 de abril y hasta el 3 de mayo de 2026, en el Centro Cultural Universitario Campus Arteaga, donde el país invitado es España y la temática será: «Fútbol, arte y literatura», me puse a revisar algunos datos que me parecen importante.
Las editoriales se quejan de que las ventas han bajado y que hay una disminución en los hábitos de lectura de libros en los jóvenes. Paradójicamente, aunque se dice que la gente «ya no lee», hay estudios realizados en 2024 en España, precisamente el país invitado, donde indican que tres de cada cuatro jóvenes entre 14 y 24 años están leyendo más libros que generaciones anteriores.
En contraste, estudios realizados en nuestro país, indican que la cantidad de adultos lectores disminuyó significativamente en la última década. El porcentaje de lectores bajó del 84.2% en 2015 a un 69.6% en 2025.
Uno de los motivos más importantes en esta caída es el cambio en los hábitos de lectura, digital vs. Papel. Los contenidos digitales con sus breves textos que aparecen en redes sociales como TikTok, X, Instagram, y otras, afecta el tiempo de lectura. El 13.1% de la población no lectora de libros en México en 2025, sólo consume contenidos en esas redes sociales.
Editores y analistas apuntan a que el agobio laboral, la falta de tiempo y la búsqueda de entretenimiento rápido como series, películas en streaming y videojuegos reducen el tiempo dedicado a la lectura de libros. Tenemos la percepción de que la gente prefiere el contenido rápido, el «chisme» o la lectura superficial sobre obras de mayor profundidad literaria. La queja de los editores sobre la disminución en los hábitos de lectura es un fenómeno complejo con diversas perspectivas.
En promedio, las personas a nivel mundial pasan cerca de 4 horas y 37 minutos a 6 horas y 54 minutos al día viendo la pantalla de su teléfono inteligente o Tablet. Sin embargo, esta cifra varía significativamente según el país y la edad, con promedios que pueden alcanzar hasta 8 o 9 horas diarias en países como México, Brasil y Sudáfrica. En algunos casos, el uso puede llegar hasta 11 o 12 horas diarias, siendo considerado un problema común en adolescentes, los usuarios revisan su teléfono un promedio de entre 80 y 142 veces por día. México se encuentran entre los mayores usuarios, con un promedio de 8 horas diarias dedicadas a redes sociales, juegos y series.
En nuestro país, los jóvenes entre los 12 a 24 años son el grupo que más lee (INEGI 2025) con un promedio de 3 a 4 libros al año, los jóvenes consumen más literatura, juvenil romántica y de fantasía. La lectura se ve impulsada por redes sociales y adaptaciones cinematográficas, marcando tendencia en las librerías, por cierto, las mujeres jóvenes tienden a leer más libros en promedio que los hombres.
Intentos para impulsar la lectura entre los jóvenes han existido desde siempre, José Vasconcelos imprimió los “clásicos” para que llegaran a las primeras letras de los niños, programas de bibliotecas y libros regalados han pasado por cada gobierno. Los profes de español luchan por hacer que sus niños lean dice una maestra: debemos inculcar a nuestros estudiantes el hábito de leer, lograr que la lectura sea una actividad cotidiana para los alumnos, y hacer de la lectura una actividad placentera, al leer más, batallarán menos para expresarse en forma escrita, pero los padres no nos ayudan con su ejemplo, si lo primero que hacen al estar sentados es sacar el celular.
Por cierto, alarmados por el retraso educativo, en algunas escuelas de Francia se está retomando de nueva cuenta el dictado, al mejor estilo de la vieja escuela. “Hay que enseñar de modo sistemático la gramática y la ortografía» esto permitirá garantizar una base sólida para todos los estudiantes a través de un aprendizaje diario, que incluye lectura y dictado porque lo esencial es el dominio de la lengua».
Entonces ¿Qué podemos hacer? Por lo pronto dejar de prestarles el celular para que estén tranquilos y sin molestar, comprarles algunos libros de interés para su edad, leerles de cuando en cuando un cuento o una historia y uno mismo ponerse a leer delante de los niños, recordemos que jala más el ejemplo que una yunta de bueyes o lo que es lo mismo: «Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra».
Así es que vaya a la Feria del Libro al campus Arteaga de la UAdeC y cómprese un libro o dos, tómese un café y disfrute su paseo.
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