Marco Campos Mena
A medida que nos acercamos al cambio de año comenzamos a ver con mayor claridad el panorama que podríamos estar enfrentando, y debo decir, no resulta tan prospero como quisiéramos, mas si algo nos caracteriza, es nuestra voluntad de salir adelante de cada crisis que enfrentamos, y hemos enfrentado peores.
La noticia del cierre de año, el aumento de la tasa de interés de referencia por parte del Banco de México. ¿Uno más? P0r difícil que parezca de creer, así lo fue, por quinta vez consecutiva subió.
¿Qué quiere decir lo anterior? Simple, la confianza en México es baja y se requiere de un mayor incentivo, entiéndase más dinero a los inversionistas por el alto riesgo, para que sigan invirtiendo en nuestro país, y aunque haya algunos puntos “favorables” es una decisión de mucho cuidado.
El aumento contribuyó a la recuperación del peso frente al dólar, con esto se controla un poco la inflación a los productos de importación, los cuales se compran en dólares a otros países y se venden en pesos en el nuestro, un punto favorable, ¿pero a qué costo?
La confianza en México sigue baja y ello nos afecta justo en donde más nos duele a los mexicanos, en las deudas y en los intereses, haciendo cada vez más difícil liquidar nuestros créditos.
Quizás piense que no refleja un gran aumento real sobre lo que pagamos de intereses por un crédito, pero cuando sumamos el de la casa, el carro, las tarjetas y los prestamos, la cifra se comienza a volver muy incómoda.
Por otro lado, la contra reforma eléctrica de la cuarta transformación amenaza con acabar con la actividad económica del sureste de Coahuila de tajo, pues tal como ya había adelantado General Motors, de aprobarse dicha contra reforma, ellos podrían abandonar sus inversiones en la región por no atender a las necesidades ambientales.
Resulta difícil no pensar en estar de acuerdo respecto a la energía limpia, después de todo, estamos en pleno diciembre y alcanzando temperaturas de 31°C, sumamente atípicas para este mes y a días de la entrada del invierno.
Recordemos que GM le está apostando a la tecnología híbrida y eléctrica para acelerar el cambio a energías de propulsión limpias y eficientes en el corto plazo, por lo que las políticas federales de “defensa del petróleo” pudieran resultar en todo lo contrario a un estímulo a lograr dicho cambio.
Tal parece que a algunos les gusta tanto pagar por costos altos de combustible que defienden la contra reforma y se oponen al cambio tecnológico, lo consideran una moda y hasta le llaman “indovación” tecnológica… lamentable.
El futuro de la región sureste del estado, así como el del empleo de miles de mexicanos se encuentra en una decisión que se ha polarizado en dos puntos opuestos: la defensa del petróleo y las políticas de hace 50 años y el desarrollo tecnológico para los próximos 50 años, estamos atrapados en un juego de voluntades.
En cuanto a la pandemia, todo apunta a que la cuarta ola pudiera no ser tan letal por el poco daño que causa la variante Ómicron, sin embargo, preocupa la facilidad con la que se propaga, lo cual podría generar una mutación más agresiva en poco tiempo, siendo esto lo que mantiene a las inversiones en suspenso pues el riesgo latente de volver a las restricciones frena el desempeño económico.
Si hablamos de recuperación económica, solo vimos recuperarse una parte de la gran caída de 2020, para volver a las cifras que deberíamos tener, debemos hacer crecer nuestro PIB en al menos un 5% a un 7% en un solo año, y aun así, nos encontraríamos distantes del nivel económico que necesitamos.
El próximo 2022 no será factible detonar la economía por los recortes realizados al presupuesto por los miembros de la 4T, pues a lo que ellos llaman “austeridad” nosotros le llamamos meter el pie a la recuperación económica y no atender a las necesidades de la población que requiere de recursos económicos para echar a andar nuevamente sus negocios.
Del mismo modo vemos que las prioridades económicas no se han resuelto, ya que si consideramos el costo del avión presidencial de 3 mil mdp contra los 5 mil mdp de la consulta, veremos que consideran “moralmente” mejor hacer una consulta a modo, entiéndase sin recursos al INE para realizarla, en la que no se resuelva de fondo necesidad alguna de los mexicanos.
Resta decir que esas son precisamente el tipo de decisiones que ponen en duda tanto el crecimiento económico del país como las facultades mentales de sus orquestadores, por lo que debemos mantener un ojo en lo que está sucediendo en lo últimos días del año, el preámbulo de como será un 2022 que, hasta el momento, prevalece en una burbuja de incertidumbre ante las voluntades contumaces de nuestros políticos.
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