Ciudad de México, 20/09/24 (Más/IA).- El Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM) se ha convertido en el último campo de batalla en la prolongada disputa entre los taxistas tradicionales y las plataformas de transporte como Uber y Didi.
Los usuarios de estas aplicaciones han expresado su descontento en redes sociales por una reciente medida que los obliga a caminar entre 200 y 300 metros fuera del perímetro del aeropuerto para abordar su transporte, generando incomodidad y confusión entre los pasajeros.
La llegada de Uber a México, hace más de una década, cambió la forma en que los usuarios acceden al transporte, desafiando al sector tradicional de taxis. En el caso del aeropuerto, los taxistas de base han acusado a las plataformas de competencia desleal y reclaman la exclusividad del servicio dentro de las instalaciones aeroportuarias, respaldados por una legislación que regula estrictamente el transporte en zonas federales.
Según Carlos Maya Muñoz, representante del sitio de taxis 300, operar en el aeropuerto requiere cumplir con requisitos como una licencia federal, seguro especial para pasajeros y el pago de una contraprestación mensual al aeropuerto de unos 2,300 pesos por vehículo.
Uber, sin embargo, ha eludido estas exigencias bajo el argumento de ser un servicio privado de transporte contratado mediante una plataforma digital, lo que ha exacerbado las tensiones con los taxistas tradicionales. La situación llegó a un punto crítico en 2022, cuando las autoridades comenzaron a implementar la medida que prohíbe a los vehículos de aplicaciones recoger pasajeros dentro del AICM.

Los usuarios, muchos de ellos turistas nacionales e internacionales, se han visto afectados por la nueva regulación, según publica el diario ‘El País’.
“Es muy incómodo salir hasta acá”, comenta Eduardo Cruz, turista salvadoreño de 61 años, al referirse al largo trayecto que deben recorrer los pasajeros para abordar su transporte. La sensación de inseguridad es otro problema latente.
“No me siento seguro esperando aquí, especialmente de noche”, menciona Sergio Félix, un pasajero recién llegado de Sinaloa, quien teme ser víctima de un robo al tener que esperar fuera del aeropuerto con su equipaje.
Ainara, una turista española, comparte la misma preocupación: “Si hubiéramos llegado de noche, no nos quedaría más remedio que pagar la tarifa del taxi del aeropuerto. Los taxistas aquí son una mafia”, asegura, mostrando su molestia por los altos costos del servicio autorizado en comparación con las tarifas de las plataformas.
La disputa entre ambos servicios se ha intensificado en los últimos años. Los taxistas denuncian que sus ingresos han caído en 50 por ciento desde la llegada de Uber y otras plataformas, argumentando que las aplicaciones no cumplen con las mismas regulaciones que ellos.
“Si quieren entrar, que lo hagan conforme a la ley”, afirma Maya Muñoz, quien considera injusto que los conductores de plataformas no paguen la contraprestación que ellos deben abonar por trabajar en el aeropuerto.
Por otro lado, las plataformas defienden el derecho de los usuarios a elegir el servicio que prefieran.
Juan Pablo Eiroa, director general de Uber México, ha asegurado que la compañía busca llegar a un acuerdo con el gobierno para regular sus operaciones de manera justa y legal. “Estamos en diálogo constante con el Gobierno federal. Creemos que con una regulación incluyente se puede incentivar el turismo y mejorar la experiencia de los viajeros”, señaló Eiroa, haciendo referencia a la necesidad de estar preparados para eventos internacionales como la Copa del Mundo de 2026.

Regulación pendiente y amparos legales
Aunque en septiembre de este año la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) suspendió una reforma que buscaba regular a las plataformas en los aeropuertos del país, el conflicto sigue sin resolverse.
Uber asegura contar con un amparo legal que le permite seguir operando en el AICM, permitiendo que sus conductores recojan pasajeros fuera del perímetro aeroportuario. Este amparo, obtenido en octubre del año pasado, brinda una protección temporal a la empresa, pero no resuelve el conflicto de fondo.
La falta de una regulación clara que abarque tanto a taxis de base como a las plataformas tecnológicas ha dejado un vacío legal que continúa generando tensiones. Mientras tanto, los pasajeros sufren las consecuencias de esta disputa, enfrentándose a largas caminatas y tiempos de espera en áreas inseguras.
El director del AICM, José Ramón Rivera Parga, ha destacado la necesidad de encontrar una solución que permita la convivencia entre taxis tradicionales y las plataformas. “Lo ideal es que ambos servicios puedan operar de manera legal para beneficio del pasajero”, afirmó Rivera Parga, añadiendo que se estudia la posibilidad de construir una nueva bahía para facilitar el abordaje de los usuarios de aplicaciones de transporte.
Sin embargo, la situación es compleja. Los sindicatos de taxistas continúan rechazando cualquier acuerdo que permita a las plataformas operar en igualdad de condiciones, argumentando que ellos cumplen con regulaciones más estrictas. Por su parte, Uber sigue abogando por una regulación que les permita operar dentro del aeropuerto sin restricciones, mientras que muchos pasajeros optan por el servicio de aplicaciones debido a las tarifas más competitivas. Con las tensiones latentes y sin una resolución definitiva, la batalla por el control del transporte en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México parece lejos de terminar. Mientras tanto, los viajeros se enfrentan a una experiencia cada vez más complicada en uno de los aeropuertos más transitados de América Latina.
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No sé qué es peor cierre se arriesgarse a sufrir un asalto en las inmediaciones del aeropuerto central; O sufrir el asalto disfrazado Del servicio de taxis Que tiene la concesión o tranza del aeropuerto central