Kamala y su vecindad con Coahuila

Las aspiraciones de la vicepresidenta afectan ya los intereses de los estados de la frontera norte de México

Por David Guillén Patiño

Saltillo, Coahuila, MÁS. – Existe la impresión que los asuntos de política exterior del país se encuentran muy distantes de los intereses de estados como Coahuila.

Quizá por una sensación de lejanía respecto de la Ciudad de México, suele pasarse por alto que ciertas negociaciones y acuerdos diplomáticos con Estados Unidos tienen un impacto directo en la entidad.

No solo se pueden ver afectadas las relaciones con el vecino estado de Texas, con todo lo que ello conlleva, sino también el bienestar general de los coahuilenses.

El fenómeno migratorio, la seguridad pública, la inversión extranjera y el tráfico de estupefacientes son algunos de los temas que aquí entran en juego.

En octubre del año pasado, Manolo Jiménez Salinas, entonces gobernador electo, se reunió con su homólogo en Texas, Greg Abbott.Se trataron cuestiones comunes para ambos lados del Río Bravo, como la economía y, por ende, opciones de negocios y fortalecimiento de infraestructura industrial.

Hablaron, igualmente, de la promoción del desarrollo de capital humano entre universidades, estudiantes y profesores, para el intercambio de talentos.

Se dijo que también acordaron fortalecer los mecanismos de coordinación en los temas de seguridad y migración, pero sin desglosar públicamente estos tópicos.

Ni por accidente, se comentó tampoco que, bajo su “cordial” mesa de negociaciones, había rollos de alambres con púas, malla ciclónica y peligrosas boyas flotantes.

Abbott ordenó colocarlos en su frontera con Coahuila para detener el flujo migratorio hacia su estado y, ahora también, en protesta por la candidatura de Kamala Harris.

Tan republicano como el expresidente Donald Trump, quien busca su reelección, el gobernador texano se opone a la política migratoria del presidente Joe Biden.

De hecho, su principal arma es el manejo político de la frontera de Estados Unidos con México, de ahí la importancia de conocer cómo impacta esto a Coahuila.

Las inéditas oleadas migratorias que a partir de 2018 pusieron en jaque al gobierno coahuilense, pueden dar una idea de la irreflexiva actitud de Texas.

Un bloqueo más drástico y prolongado, similar al implementado durante dicho periodo, tendría el poder de estropear el programa de gobierno de Coahuila.

La propia Harris, “zar de la frontera”, ya advirtió que, de ocurrir algo que en Washington que desagrade a Abbott, este “dirigirá su frustración a la frontera”.

Hace días, a través de X, el gobernador anunció: “Tendré que triplicar el muro fronterizo, las barreras de alambre de púas y la Guardia Nacional en la frontera”.

Al día siguiente, publicó imágenes de soldados de la Guardia Nacional instalando alambre de púas de triple filamento en la frontera con El Paso y Ciudad Juárez.

Mientras tanto, Coahuila sigue sin presentar una posición clara ante estas arbitrariedades, las cuales simplemente tolera, a pesar de sus potenciales daños.

Quizá lo que le impide fijar postura es el mal antecedente que corrió por cuenta del otrora exsecretario de Gobierno, José María Fraustro Siller, quien, al opinar sobre el tema migratorio, estuvo a punto de generar un conflicto con la Casa Blanca.

Pareciera que Ken Abbott le ha ahorrado este trabajo a la actual administración pública estatal, al publicar en redes sociales: “La ‘zar de la frontera’ Kamala Harris tenía una misión: asegurar la frontera.

“Durante su mandato, han cruzado la frontera más inmigrantes ilegales que nunca, incluidos terroristas y delincuentes conocidos”, subrayó el funcionario vecino.

Sin dejar de criticar la política migratoria demócrata, en 2021, lanzó un operativo llamado “Operación Lone Star”.

En este empeño de bloquear la entrada de persona indocumentadas, ha invertido más de 11 mil millones de dólares, que equivale a casi cinco veces el presupuesto anual que ejerce el gobierno de Manolo Jiménez.

La descomunal cifra le ha servido, ni más ni menos, que para instalar alambre de púas a lo largo de la frontera y en trasladar a más de 100 mil migrantes a ciudades demócratas, como Nueva York y Chicago.

En enero, el Tribunal Supremo de la Unión Americana autorizó que se cortara una parte de esta barrera de alambre de púas a lo largo de las orillas del Río Grande después de que tres migrantes se ahogaran en la zona.

Sin embargo, la orden de la corte solo se aplicaba a unas 30 millas (48 kilómetros) de alambrada, de las más de 100 instaladas (160 kilómetros).

La estrategia de la Operación Lone Star también ha llevado a la detención de más de 516 mil 300 migrantes que ingresaron en el país de manera irregular.

También ha derivado en por lo menos 45 mil 300 arrestos, según los últimos datos del gobierno estatal, publicados la semana pasada.

Lo cierto es que, aunque los cruces en la frontera entre México y Estados Unidos sí se dispararon entre 2021 y 2023, desde entonces han caído en picada.

En junio cayeron a su nivel más bajo en tres años, al registrarse unas 83 mil detenciones, después de que Biden implementara, el pasado 5 de junio, una nueva medida que restringe el derecho al asilo y facilita las deportaciones rápidas.

Ello dio lugar a las desafiantes declaraciones de Dan Patrick, el segundo de a bordo en la administración texana, en Shelby Park, quien dijo a Biden:“Ya no hay nadie cruzando aquí, señor presidente. Hemos resuelto el problema. Puede llevarse a la Patrulla Fronteriza a otro lugar”.

Un acuerdo parlamentario impulsado por Joe Biden facilitaría a la zona con 1 mil 300 agentes de la Patrulla Fronteriza, 375 jueces de inmigración, 1 mil 600 oficiales especializados en asilo y 100 máquinas de vigilancia.Donald Trump, sin embargo, ha exigido a los legisladores de su partido no aprobar el pacto para evitar a Biden un triunfo en la materia en un año electoral.

Las autoridades de Texas han declarado una invasión y han invocado las leyes en la Constitución local para que la entidad “se defienda y proteja a sí misma”.

El número de deportaciones registradas en los últimos seis meses de 2023 supera el total anual de repatriaciones desde 2015.

“Usaremos todas las herramientas de nuestro arsenal para defender a Texas”, ha dicho Abbott este viernes”. Frente a todo esto, Coahuila sigue sin reaccionar.

Al asignarle Biden la tarea de enfrentar el espinoso problema migratorio, Kamala Harris se ha dedicado a combatirlo desde su raíz, yendo a tomar acuerdos con tres de los países centroamericanos, por lo que el alias “zar de la frontera” es erróneo.

Sin embargo, lo que la vicepresidenta haga o deje de hacer en este tenor, sigue siendo capitalizado políticamente por el gobernador texano.

“El trabajo de la vicepresidenta para abordar las causas fundamentales de la migración se evaporó en gran medida en cuestión de meses”, analiza NBC News.

Incluso, Harris viajó a México en junio de 2021 para firmar un acuerdo que ha dado lugar a un compromiso de 4 mil millones de dólares en asistencia directa y más de 5 mil 200 millones de dólares en inversión pública y privada de Estados Unidos.

Pero sigue sin visitar la frontera sur estadounidense, ni los países al sur, desde enero de 2022, esto, desde que fue comisionada, el 24 de marzo de 2021.

Cuando se menciona el nombre de Harris en la frontera, “todos ponen los ojos en blanco”, dijo Jon Anfinsen, vicepresidente ejecutivo nacional del Consejo Nacional de Patrulla Fronteriza, el sindicato de la Patrulla Fronteriza. Y es que pareciera que la funcionaria no ha podido cambiar nada.

“Yo diría que no ha mejorado, sino que ha empeorado”, dijo Anfinsen. “Simplemente desapareció y nadie se enteró”.

Queda por ver si, al suceder eventualmente a Biden, la frontera se convertirá en un lastre político para Harris como lo ha sido hasta ahora para el presidente demócrata.

En junio de 2021, en una entrevista a un medio estadounidense de gran impacto y cobertura, la vicepresidenta evadió el tema de la frontera con México.

A pregunta explícita, respondió que “en algún momento iría a la frontera” y que “no entendía el objetivo de la pregunta y que tampoco había ido todavía a Europa”.

Para muchos, esta declaración significó que su gobierno no le da a la frontera con México el sentido de urgencia y centralidad que debería tener en el tema migratorio.

En tanto, la agresiva política de Ken Abbott sigue su curso: 75% del muro flotante que colocó sobre el Río Bravo está en territorio mexicano, más específicamente, en territorio coahuilense, lo que viola los trataos de 1994 y 1970.

Las boyas plásticas flotantes en un tramo de 305 metros, de los cuales solo 75 metros se ubican en territorio estadounidense, y los otros 230 se sitúan en Coahuila.

En su momento, AMLO anunció que se enviarían las notas diplomáticas, denunciando tal irregularidad.

El presidente Biden, a instancias de AMLO promovió que el Departamento de Justicia presentara una demanda contra el estado de Texas, que luego fue anulada mediante un recurso de apelación de la administración Abbott.

A la problemática migratoria, propiamente dicho, se agrega un elemento asociado a prejuicios raciales y culturales que obstruyen su solución.Tras bambalinas, esto aflora de pronto en medio de las tensiones entre Texas y la Casa Blanca.

El caso es que también la vicepresidenta sería una inmigrante más.De hecho, la vicepresidenta nació en Oakland, California, siendo hija de inmigrantes, creció rodeada de una comunidad diversa y una extensa familia.

La biografía de Kamala Harris, misma que se puede leer en el sitio web de la Casa Blanca, menciona que se trata de la primera mujer, asimismo, la primera estadounidense de raza negra y surasiática elegida para este cargo.

La demócrata comentó el 28 de enero de 2019: “Mi madre me miraba y me decía, ‘Kamala, tú puedes ser la primera en hacer muchas cosas, pero asegúrate de que no seas la última.

’”Estos rasgos, definitivamente, representan una desventaja en la defensa de los derechos de los migrantes frente a criterio tan inflexibles como los del vecino incómodo Ken Abbott.

Mientras Harris mantenga sus aspiraciones presidenciales y, peor aún, si llega a ocupar la Casa Blanca, la política anti migratoria del gobernador texano seguirá representando una amenaza para nuestro estado.En vista de ello, no ha faltado quien exclame: “Pobre Coahuila, tan lejos de Dios y tan cerca de Texas”.


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