Washington, 14/08/26 (Más).- El zar fronterizo de la Casa Blanca, Thomas Homan, defendió el plan del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) para equipar a sus agentes con guantes capaces de generar descargas eléctricas al contacto con la piel, al argumentar que estos dispositivos podrían evitar que los agentes recurran directamente a la fuerza letal durante las detenciones de migrantes.
De acuerdo con información de El País, Homan sostuvo que los guantes constituirían una herramienta adicional para que los agentes puedan someter a personas que no acaten órdenes antes de recurrir a niveles superiores de fuerza. El funcionario señaló que no debería pasarse directamente de una situación de resistencia al uso de fuerza letal y comparó los dispositivos con otras herramientas que ya emplea ICE, como las pistolas Taser.
Los guantes forman parte de un contrato que contempla un pago de hasta 20 millones de dólares por parte del gobierno estadounidense a Compliant Technologies, empresa con sede en Kentucky dedicada a la fabricación de dispositivos considerados de tecnología no letal para cuerpos policiales, instituciones penitenciarias y otros profesionales encargados de responder a situaciones de riesgo.
La utilización de los dispositivos no comenzará de inmediato. Homan explicó que el protocolo de entrenamiento para los agentes todavía se encuentra en proceso de elaboración y revisión antes de que los guantes puedan ser incorporados formalmente a las operaciones de ICE.
Los dispositivos, identificados como G.L.O.V.E., corresponden a las siglas de Emisores de Generación de Descargas de Bajo Voltaje. De acuerdo con el manual de la empresa fabricante, funcionan mediante un botón ubicado en el dorso de la mano y generan una descarga al establecer contacto con la piel, lo que puede inhibir temporalmente la movilidad muscular.


Las instrucciones de uso establecen que no deben utilizarse más de dos guantes simultáneamente sobre una misma persona y que una exposición a la descarga no debe superar los 15 segundos. La compañía también establece que los dispositivos deben ser considerados con la misma seriedad que cualquier otra arma y advierte que su utilización incorrecta puede provocar lesiones graves e incluso la muerte.
El manual recomienda evitar el uso de los guantes contra niños, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad. También advierte que las descargas pueden provocar efectos fisiológicos, entre ellos aumento de la presión sanguínea, modificaciones en la composición de la sangre, incremento del ritmo cardíaco y elevación de la adrenalina, factores que podrían aumentar el riesgo conforme se prolongue la exposición.
La empresa fabricante establece además un proceso de certificación para los usuarios de los dispositivos. La autorización tiene una vigencia de dos años y, una vez transcurrido ese periodo, los agentes deben completar una nueva capacitación para poder utilizarlos. En caso de no realizar el entrenamiento correspondiente, quedan inhabilitados para operar los guantes.
La decisión ha provocado críticas de organizaciones defensoras de los derechos civiles y legisladores estadounidenses, quienes cuestionan la incorporación de una nueva herramienta de sometimiento en las operaciones migratorias. Los cuestionamientos se producen mientras ICE enfrenta señalamientos por el uso de tácticas consideradas agresivas durante las detenciones.
Desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, alrededor de seis personas han muerto después de recibir disparos de agentes de ICE, de acuerdo con los datos citados por El País. Uno de los casos señalados ocurrió en Houston y correspondió al migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo.
Según testimonios citados en torno a ese caso, Salgado viajaba en una camioneta junto con otras personas cuando agentes de ICE iniciaron una persecución. Posteriormente, uno de los funcionarios se acercó al vehículo y efectuó un disparo que provocó la muerte del migrante. Ninguno de los agentes involucrados llevaba cámara corporal, por lo que no existe un registro audiovisual de la actuación que permita determinar las circunstancias exactas del disparo.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) cuestionó la adquisición de los guantes y sostuvo que ICE no necesita nuevas herramientas para infligir dolor a las comunidades migrantes. La organización señaló que el dispositivo representa una preocupación adicional ante las prácticas que ya han sido objeto de cuestionamientos.
La congresista demócrata Pramila Jayapal también criticó el proyecto y relacionó la adquisición de los guantes con acusaciones previas contra ICE por discriminación racial, restricciones a la supervisión de sus operaciones y actuaciones que, según la legisladora, han generado temor entre comunidades migrantes.
Los guantes eléctricos ya han sido utilizados en algunas cárceles de Estados Unidos. Un custodio de un centro penitenciario de Kentucky relató a la agencia Associated Press que su departamento utiliza estos dispositivos desde hace cuatro años y que durante los entrenamientos recibió más de 10 descargas, las cuales describió como intensamente dolorosas.

El mismo custodio señaló que los dispositivos pueden funcionar como una herramienta inicial de disuasión cuando las técnicas de desescalada no consiguen controlar una situación. Sin embargo, la experiencia también ha generado cuestionamientos sobre los riesgos derivados de su utilización prolongada o fuera de los parámetros establecidos por los fabricantes.
Associated Press citó una demanda relacionada con la muerte de un preso de 43 años ocurrida en Kentucky en 2024, después de que recibiera 27 descargas de los guantes y otras 13 de una pistola Taser. Una investigación interna determinó que dos de las descargas de los guantes tuvieron duraciones de 45 y 99 segundos, muy por encima de los 15 segundos recomendados por la empresa fabricante.
El ICE todavía debe definir las reglas específicas para la utilización de los guantes durante las operaciones de detención. Mientras se desarrolla el protocolo de entrenamiento, el gobierno estadounidense sostiene que el objetivo de la nueva herramienta es proporcionar a los agentes una alternativa intermedia antes de recurrir a niveles de fuerza potencialmente letales.
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