Ninguno de los 195 países del mundo ha alcanzado la plena igualdad financiera a nivel de género, de acuerdo con Global Gender Gap Report 2025 (Informe sobre la Brecha de género Mundial, en español) elaborado por el Foro Económico Mundial. Para lograrla a nivel mundial serán necesarios 123 años. Interesadas, una asociación sin ánimo de lucro que ofrece educación financiera a mujeres, busca adelantar el derribo de la brecha de género, aunque solo sea 1 año.
Madrid, España, 25 jul (EFE).– La brecha económica global, las barreras sociales, culturales y de lenguaje, el desigual acceso a educación financiera y oportunidades, los entornos masculinizados en el sector financiero y el tabú sobre el dinero… Son los cimientos sobre los que se funda, en 2025, Interesadas tras años de investigación del comportamiento financiero de las mujeres por parte de la consultoría de marketing HER.
En Interesadas tienen una misión: abrir la conversación sobre el dinero y ofrecer educación financiera a mujeres jóvenes, sin tecnicismos, para cerrar la brecha económica de género.
Los datos no mienten. Las mujeres influyen en el 70% del consumo global, de acuerdo con Harvard Business Review, y el 50% responde correctamente a 5 de cada 7 preguntas sobre conceptos financieros básicos (Banco de España). Sin embargo, contradictoriamente, el 82% se considera “ignorante” financieramente (HER con Dentsu, 2025) y el 63% duda sobre sus conocimientos económicos (Mastercard, 2024). Además, solo 1 de cada 5 mujeres en España se siente capacitada para gestionar sus propias finanzas, aunque el 95% desea que la siguiente generación tenga esa capacidad (HER, 2025).
La relación de las mujeres con el dinero se manifiesta en la conversación: las mujeres hablan menos sobre el tema y, cuando lo hacen, normalmente el diálogo se centra en el gasto (31%) y el ahorro, según datos de 2025 de Séntisis Intelligence. Más concretamente, el intercambio se centra en la conexión entre el deseo de comprar y la frustración por falta de efectivo, aunque también se menciona la prioridad de lo básico (alimentos o alquiler) por encima de lo recreativo (viajes o salidas).
Datos conversacionales que muestran un desequilibrio en cuestiones financieras y un patrón.
“Nosotras, desde el punto de vista de la administración, somos fantásticas. Pero no hay un punto de inversión, de pensar hacia el largo plazo, de que me generen remuneración en el futuro”, afirma en una conversación con EFE Cristina Vicario, formadora de Interesadas y especialista en liderazgo, estrategia comercial y transformación organizativa.

Natalia Cazcarra, fundadora de Interesadas, explica el por qué detrás del temor a la inversión: “Uno de los grandes vicios que tenemos las mujeres es tener dinero en la cuenta corriente, sin tener en cuenta que eso es un costo de oportunidad que va perdiendo valor y poder adquisitivo”. Para la expublicista es fundamental que las mujeres creen un plan estratégico de inversión, puesto que viven más años y enfrentan situaciones como la viudez, la separación o profesiones con menor remuneración.
Tras las cifras, tal y como constató Interesadas tras años de investigación, no hay desinterés o falta de capacidad, sino una brecha social –escaso acceso a la educación y a referentes– y un poso cultural: es de mala educación hablar de dinero y las mujeres no saben sobre el tema. Rocío Ledesma, experta en banca privada e inversiones, lo resume así: “Todas tenemos creencias porque todas hemos escuchado cosas en casa. Hay una parte emocional que tenemos que trabajar y ser conscientes de nuestra relación con el dinero”.
Para combatir la desventaja financiera de las mujeres, se tiene que investigar, ser conscientes de lo que valen las cosas y cómo se pagan en el mercado porque hay un condicionamiento diferente, en palabras de Carolina Oliva, formadora de Interesadas y experta en finanzas y gestión empresarial. Y, además: “Hay que generar conversación, una red para hablar con naturalidad de estas cosas y combatir la mentalidad de ‘la mujer gasta’, también ahorra e invierte”, apunta Ledesma a EFE.

Es decir, hay que crear comunidad y hablar de dinero porque sí es cosa de mujeres. E Interesadas lo realiza con un proyecto formativo estructurado en dos grupos: jóvenes que se convierten en interesadas y reciben educación financiera; y mujeres adultas, madrinas, que ayudan a divulgar y financiar a la asociación para que lo que no les llegó a tiempo a ellas, que no les ocurra a las jóvenes.
Interesadas imparte su proyecto formativo a través de Money Lab, un programa de seis sesiones online impartidas por profesionales de escuelas de negocio y departamentos financieros, dividido en dos partes: emoción y técnica.
“El 80% es emocional, mientras que el 20% restante consiste en tecnicismos que pueden aprenderse fácilmente”, señala Ledesma. La primera parte se centra en la modificación de mensajes heredados, de mitos que giran alrededor de las mujeres y el dinero (no se habla, prefieren administrar y ahorrar, son compradoras impulsivas…).

Basándose en su experiencia como jefa de equipos, Ledesma ejemplifica un comportamiento sesgado por el género que, con Money Lab, intentan combatir: “Los hombres rápidamente venían al despacho a contarme lo que habían conseguido, lo hacían tres veces a la semana y las mujeres se quedaban en su sitio esperando a que tú les preguntaras qué tal iban y si lo estaban haciendo bien. Nos da vergüenza pedir más dinero, nos da vergüenza enfrentarnos a valgo más, a puedo tener más, a merezco más”.
A lo que Cazcarra añade que la situación está cambiando generacionalmente: “Hay una buena noticia y es que hay un tránsito porque, en función de la edad, hemos vivido realidades diferentes, con leyes y situaciones diferentes”. Aun así, no quieren dejar nada al azar, y en el Money Lab las formadoras les dan la vuelta a las creencias, las modifican para permitir que las jóvenes tomen conciencia en su relación con las finanzas.
Por otro lado, la parte técnica consiste en explicar conceptos básicos de economía con un lenguaje sencillo, adecuado al público general, y ofrecer herramientas prácticas para tomar acción y que sea sostenible en el tiempo.
El fin del curso es que las interesadas fortalezcan sus competencias financieras, promoviendo hábitos de ahorro y generando espacios de mentoría, y que manejen términos económicos como inflación, interés compuesto y diversificación –tres conceptos que, tal y como precisa Ledesma, quieren que las jóvenes entiendan cuanto antes–. Asimismo, buscan romper con la idea de que es preciso tener mucho dinero para invertir, aunque advierten que es posible no generar ganancias y perder efectivo.
“El dinero importa, claro que importa. No es una cosa que no va contigo, va muchísimo contigo, muchísimo”, defiende Cazcarra. Para Interesadas, hay que tener interés y tomar responsabilidad directa sobre la economía propia y no delegar la gestión porque, cuanto antes aprendamos a ser conscientes de nuestro dinero, más libres seremos.
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