A pesar de las presiones de sus aliados, la presidenta anticipa que enviará al Congreso la iniciativa sin modificaciones
Ciudad de México, 20/02/26 (Más).- La presidenta Claudia Sheinbaum enviará el próximo martes al Congreso su iniciativa de reforma electoral aun sin el respaldo del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliados de Morena que han condicionado su apoyo a no perder prerrogativas ni espacios plurinominales. “No tiene caso una reforma electoral totalmente desdibujada. Hay temas que ha planteado la gente y que vamos a presentar”, afirmó el jueves.
De acuerdo con información publicada por El País, la mandataria decidió no “descafeinar” la propuesta original y optó por remitirla tal como fue concebida, para que cada fuerza política asuma el sentido de su voto. La instrucción a la comisión encargada fue afinar el proyecto manteniendo los objetivos planteados desde el año pasado: reducir costos del sistema electoral, disminuir el financiamiento público a los partidos hasta en 25% y modificar la integración del Congreso.
La propuesta contempla mantener las 500 diputaciones federales, pero cambiar el mecanismo para elegir a las 200 de representación proporcional mediante listas abiertas estatales, con lo que se eliminaría el control de las dirigencias partidistas sobre el orden de las candidaturas e incluiría ocho espacios para migrantes. En el Senado, se reducirían los escaños de 128 a 96, al desaparecer la lista nacional de 32 posiciones plurinominales.
Asimismo se plantea ajustar la fórmula de financiamiento público. Actualmente, el monto se calcula multiplicando el número de ciudadanos en el padrón por el 65% del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA). La iniciativa propone bajar ese factor a 48.5%, lo que representaría un ahorro cercano a 2 mil millones de pesos anuales.
No obstante, PT y PVEM han insistido en modificar también el esquema de distribución –hoy 30% igualitario y 70% proporcional a la votación– para pasar a un reparto 50-50 que beneficie a partidos con menor votación.
En la Cámara de Diputados, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, sometió a su bancada un acuerdo para respaldar la decisión presidencial, el cual fue aprobado por unanimidad. Reconoció que alcanzar la mayoría calificada de dos terceras partes será complejo, pero llamó a no anticipar la postura final de los aliados. “Hay que hacer un esfuerzo para convencerlos, la política es eso”, sostuvo.
Las negociaciones habían comenzado el 16 de enero en la Secretaría de Gobernación, encabezadas por Rosa Icela Rodríguez, con más de 20 reuniones entre dirigentes y legisladores. Sin embargo, los desacuerdos en torno a prerrogativas y representación proporcional persistieron. La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, también se mantuvo firme en los planteamientos originales anunciados por Sheinbaum desde su toma de protesta.
En materia institucional, la reforma prevé reestructurar el Instituto Nacional Electoral: las 300 juntas distritales dejarían de ser permanentes para operar de forma temporal y se fusionarían áreas administrativas para generar ahorros. Los Organismos Públicos Locales Electorales se reducirían de siete a cinco consejeros, designados por el Senado, y los magistrados electorales estatales serían electos mediante voto popular en sus entidades.
El proyecto también busca reforzar la fiscalización para combatir el financiamiento ilegal de campañas, facilitar mecanismos de democracia participativa y garantizar el derecho de la diáspora mexicana a votar y ser votada, así como participar en consultas y procesos de revocación de mandato.
Con el envío de la iniciativa sin el consenso pleno de la coalición oficialista, la presidenta apuesta a que el debate legislativo defina el futuro de una reforma que, según una encuesta citada por su equipo, cuenta con respaldo mayoritario para reducir costos electorales y disminuir el número de plurinominales.
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