California, Estados Unidos, 12/05/26 (Más).- La inteligencia artificial desarrollada por Google DeepMind comienza a colocarse cada vez más cerca del trabajo realizado por médicos de atención primaria, luego de que un estudio interno revelara que su sistema experimental logró igualar o superar el desempeño humano en casi la mitad de las funciones clínicas evaluadas durante consultas simuladas.
La información fue dada a conocer por Google DeepMind mediante la presentación de su iniciativa denominada “IA co-clinician”, un modelo que propone un esquema de atención médica compartida entre paciente, médico y agente de inteligencia artificial.
Según el planteamiento de la compañía, la herramienta fue diseñada para asistir al profesional de la salud y ampliar su capacidad de atención, aunque los resultados del estudio muestran un avance mucho más amplio de lo que el discurso corporativo reconoce públicamente.
El estudio consistió en una simulación aleatoria con 20 escenarios clínicos distintos y la participación de 10 médicos que interpretaron el papel de pacientes. En total se evaluaron 140 dimensiones relacionadas con una consulta médica, entre ellas la capacidad para detectar señales de alarma, realizar preguntas clínicas adecuadas, orientar diagnósticos y guiar exámenes físicos a distancia mediante videollamadas.
De acuerdo con los resultados publicados, el sistema de inteligencia artificial igualó o superó el desempeño de médicos humanos en 68 de las 140 dimensiones analizadas, una cifra que representa prácticamente la mitad de las tareas evaluadas.
Aunque Google destacó en su comunicado que los médicos obtuvieron mejores resultados “en general”, especialmente en la detección de señales críticas y en el juicio clínico integral, el propio documento reconoce el alto nivel alcanzado por la herramienta automatizada.
Especialistas y analistas tecnológicos consideran que el término “co-clinician” utilizado por Google responde más a una estrategia regulatoria y legal que a una simple descripción técnica.
El prefijo “co-” permite presentar a la IA como una herramienta de apoyo y no como un sustituto médico formal, evitando posibles conflictos con organismos reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), así como cuestionamientos éticos y legales relacionados con la práctica médica automatizada.
Otro de los hallazgos relevantes del estudio fue el desempeño del sistema en consultas basadas en evidencia clínica.
En una evaluación de 98 casos, la inteligencia artificial registró cero errores críticos en 97 situaciones analizadas, superando incluso a herramientas de IA que actualmente ya son utilizadas por hospitales y profesionales de la salud en distintos países. El sistema también mostró mejores resultados en preguntas relacionadas con medicamentos y tratamientos médicos frente a otros modelos avanzados de inteligencia artificial.
En pruebas sobre farmacología y consultas médicas abiertas, similares a las que ocurren en una consulta real, la plataforma desarrollada por DeepMind superó tanto a herramientas comerciales existentes como a otros modelos de frontera.
Esto ha alimentado el debate sobre la velocidad con la que la inteligencia artificial comienza a ocupar funciones que históricamente han sido exclusivas de médicos y especialistas humanos.
No obstante, los propios autores del estudio reconocieron diversas limitaciones. La investigación se desarrolló en un entorno controlado y no en consultas reales con pacientes auténticos.
Además, el diseño metodológico fue elaborado por Google en colaboración con académicos de Harvard y Stanford, sin la intervención de evaluadores completamente independientes. DeepMind también admitió que los médicos continúan siendo superiores en tareas relacionadas con el juicio clínico complejo, la interpretación integral del paciente y la identificación de señales de emergencia.
A pesar de ello, el avance mostrado por el sistema ha abierto nuevas discusiones sobre el futuro de la medicina y el papel que desempeñarán las herramientas de inteligencia artificial en la atención sanitaria.
Mientras las grandes tecnológicas sostienen que estos sistemas están diseñados para complementar el trabajo médico, diversos sectores consideran que los resultados ya muestran un escenario donde parte importante de las consultas podría automatizarse en los próximos años.
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