Barcelona, 13/07/24 (Más / IA).- En ciudades de todo el mundo, el descontento con el turismo masivo está alcanzando un punto crítico, y los visitantes encuentran menos hospitalidad y más hostilidad.
Desde Barcelona hasta Venecia, los residentes expresan su frustración por los efectos negativos que, según argumentan, tiene el turismo en sus comunidades.
Las protestas, grafitis y manifestaciones son cada vez más comunes entre los ciudadanos. Por su parte, las autoridades implementan normas más estrictas, establecen límites de ingreso a atracciones e incrementan la carga impositiva.
La constante es el rechazo al modelo de turismo actual y una demanda urgente de soluciones sostenibles.
El origen de esta situación radica en los efectos nocivos del turismo masivo, como el aumento del costo de vida, la escasez de viviendas, la degradación ambiental y la pérdida de identidad cultural.
Las comunidades locales se ven forzadas a adaptarse a una economía dependiente del turismo, lo que a menudo resulta en una oferta de servicios y productos orientados exclusivamente a los visitantes, dejando a los residentes en una situación precaria.
En Barcelona, los grafitis antiturismo adornan los edificios y decenas de miles de personas han salido a las calles para protestar contra el turismo masivo e insostenible.
El pasado fin de semana, la capital catalana fue escenario de manifestaciones en las que los residentes expresaron su descontento con la falta de viviendas, el hacinamiento y el creciente costo de vida.
Unas 2 mil 800 personas, según la policía, participaron en la protesta, aunque los organizadores afirmaron que el número real de manifestantes era mayor. Armados con pistolas de agua, los residentes rociaron a los comensales que disfrutaban de su comida al aire libre, portando letreros con mensajes como “Los turistas se van a casa” y “No son bienvenidos”.

El turismo es vital para la economía de Barcelona, representando el 14 por ciento del PIB y generando aproximadamente 150 mil empleos.
Los manifestantes sostienen que la demanda de viviendas a corto plazo está exacerbando la crisis del mercado de alquiler, haciéndolo cada vez más inasequible.
Mientras tanto, los residentes de Barcelona continúan enfrentando la sobrecarga de turistas que abarrotan monumentos, calles y restaurantes, lo que, según ellos, está diluyendo el carácter genuino de la ciudad.
En un esfuerzo por controlar el turismo excesivo, Ámsterdam, en Países bajos, implementó nuevas políticas restrictivas que incluyen la prohibición de construir nuevos hoteles y la limitación del número de pernoctaciones de turistas y de cruceros en los ríos.
Además de las restricciones a los hoteles y cruceros, Ámsterdam aplica otras medidas para combatir el exceso de turismo, como aumentar el impuesto turístico, prohibir la marihuana en ciertos lugares y limitar los recorridos por las ventanas de las trabajadoras sexuales.
Las medidas forman parte de una estrategia más amplia para mantener la ciudad habitable tanto para los residentes como para los visitantes.
Venecia, Italia, aplica una serie de medidas destinadas a controlar la afluencia de visitantes y proteger sus monumentos históricos. Una de las acciones más destacadas es la introducción de una tasa de acceso de 5 euros para los turistas de un día, que busca reducir el número de visitantes y preservar la integridad de la ciudad.
Esta medida se ha vuelto necesaria debido a la cantidad de turistas que visitan Venecia, que en ocasiones duplica la población residente.
Este flujo constante ha causado el deterioro de monumentos emblemáticos, como el puente de Rialto y la plaza de San Marcos. Además, la proliferación de tiendas de souvenirs y restaurantes turísticos desplaza a negocios locales, incrementando el costo de vida y complicando la vida de los residentes.
La ciudad de Olhão, en Portugal, adoptó una estrategia basada en impuestos para regular el número de visitantes y financiar mejoras en su infraestructura.
Desde junio de 2023, la ciudad ha implementado una tasa turística que varía según la temporada y tiene como objetivo equilibrar la afluencia de turistas y preservar la calidad de vida de los residentes.
Durante la temporada alta, que abarca de abril a octubre, los visitantes deben pagar 2 euros por noche. En la temporada baja, del 1 de noviembre al 31 de marzo, la tasa se reduce a 1 euro por noche. Con estas medidas, Olhão espera recaudar fondos suficientes para fomentar un desarrollo turístico sostenible y mejorar los servicios públicos.
El alcalde de Olhão, António Miguel Pina, señaló que la tasa turística está diseñada pensando en el perfil del turista que suele visitar la zona, predominantemente familias con niños.
Las autoridades japonesas implementaron una serie de medidas para proteger el Monte Fuji, uno de los iconos naturales más importantes del país. Estas acciones buscan mitigar el impacto ambiental y preservar la experiencia auténtica de los visitantes.
El Monte Fuji, que atrae a millones de turistas cada año, ha experimentado un aumento significativo en la afluencia de visitantes, lo que ha llevado a la degradación del entorno natural y a una saturación en las instalaciones turísticas.
Para abordar estos problemas, el gobierno japonés ha decidido limitar el acceso al Monte Fuji mediante la instalación de una pantalla que bloquea una vista popular utilizada para selfies, y la introducción de una tarifa de acceso para los turistas para integrar un fondo que será utilizado para financiar esfuerzos de conservación y mantenimiento del parque así como para mejorar las infraestructuras necesarias para manejar el flujo de turistas de manera más sostenible.
Además de la tarifa de acceso, las autoridades establecieron nuevas regulaciones para limitar el número de visitantes diarios al Monte Fuji.
A partir del próximo año, solo se permitirá la entrada a un máximo de 4 mil personas por día, distribuidas a través de un sistema de reservas en línea.
Las nuevas políticas también incluyen la prohibición de ciertos tipos de basura y una campaña de concientización para educar a los turistas sobre la importancia de preservar el entorno natural.
Otros destinos, como Bali y las Islas Galápagos han implementado tarifas de visitante para manejar el exceso de turistas.
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