Washington, D.C., 28/03/25 (Más / IA).– General Motors, BMW y Nissan se perfilan como las marcas más afectadas por los nuevos aranceles del 25% que el presidente Donald Trump impondrá a todos los vehículos importados y algunas autopartes, una medida que, según analistas de la industria, provocará un fuerte encarecimiento en el mercado automotriz de Estados Unidos.
El impacto potencial sobre los precios podría alcanzar hasta los 10,000 dólares por unidad, lo que transformaría radicalmente la estructura de costos del sector.
De acuerdo con estimaciones de Cox Automotive, el costo promedio de los vehículos nuevos vendidos en el país podría aumentar hasta 20%, mientras que el analista Dan Ives, de WedBush, señaló en una nota reciente que el incremento podría alcanzar hasta los 10,000 dólares por auto.
En particular, Cox Automotive había proyectado que los vehículos ensamblados en Canadá o México enfrentarán un aumento promedio de 5,855 dólares, advirtiendo que tal ajuste “trastocaría” la industria automotriz estadounidense.
Actualmente, alrededor del 22% de todos los automóviles vendidos en Estados Unidos son importados de Canadá y México, según datos de S&P Global. Entre los fabricantes que dependen de plantas en esos países para el ensamblaje de vehículos se encuentran BMW, General Motors, Nissan, Volkswagen, Toyota y Stellantis. En contraste, Ford sería una de las marcas menos afectadas, ya que el 80% de su producción se realiza dentro del territorio estadounidense, según indicó Cox Automotive a CBS.
Entre los vehículos que podrían encarecerse destacan varios modelos de gran volumen. En México, BMW fabrica las líneas Serie 3, Serie 2 Coupé y M2 en su planta de San Luis Potosí. General Motors, por su parte, ensambla las Chevrolet Silverado, Chevrolet Equinox, GMC Sierra y GMC Terrain en cuatro plantas mexicanas. Nissan cuenta con tres fábricas en el país, donde produce modelos como Sentra, Versa y Kicks. Stellantis también opera centros de producción en México que ensamblan vehículos Ram, así como los modelos Jeep Compass y Wagoneer.
La fabricación canadiense también forma parte del entramado industrial afectado. General Motors produce en Canadá versiones de la Chevrolet Silverado, además de motores V8 y componentes de transmisión. Ford tiene una planta en Ontario que anteriormente fabricaba los modelos Edge y Lincoln Nautilus, y que próximamente ensamblará sus camionetas Super Duty. Stellantis, en tanto, produce en Canadá modelos como Chrysler Pacifica, Chrysler Grand Caravan y Dodge Charger, además de proyectar la fabricación de nuevos Jeep Compass para 2026.
Tesla, que ensambla todos sus vehículos en Estados Unidos, sería una de las marcas relativamente beneficiadas frente a sus competidores, aunque no queda completamente exenta del impacto. Según Edison Yu, analista de Deutsche Bank, la empresa evitaría algunos de los aranceles, aunque el propio Elon Musk advirtió que la importación de autopartes, como las baterías provenientes de China, seguirá afectando los costos. Musk señaló que el efecto de los aranceles sobre Tesla “no es insignificante”.
La presión de la política comercial ya está teniendo efectos sobre las expectativas del mercado. Cox Automotive ajustó su previsión de ventas de vehículos nuevos para 2025, reduciéndola de 16.3 millones a 15.6 millones de unidades, debido a la “incertidumbre económica, la asequibilidad” y los posibles efectos de los aranceles.
La medida arancelaria fue anunciada por Trump a inicios de esta semana y entrará en vigor el próximo 2 de abril. El mandatario describió el inicio de la política como el “día de la liberación” y argumentó que los nuevos impuestos impulsarán un “tremendo crecimiento” en la industria automotriz al incentivar la producción local. No obstante, las reacciones del sector no han sido favorables. El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, alertó que los aranceles “abren un agujero en la industria estadounidense que nunca hemos visto” y recordó que medidas similares en el pasado causaron “costo y caos”.
En una llamada con directores ejecutivos de fabricantes automotrices a principios de marzo, Trump habría advertido a las empresas que no subieran los precios de sus vehículos como consecuencia de los aranceles. Según The Wall Street Journal, el presidente dijo a los ejecutivos que sus compañías se beneficiarían a largo plazo, ya que los impuestos buscarían atraer inversiones y plantas de producción de vuelta a Estados Unidos. “Verán una bajada de precios, pero bajarán específicamente porque van a comprar lo que estamos haciendo, incentivando a las empresas, e incluso a los países, a venir a Estados Unidos”, declaró Trump esta semana.
Los nuevos aranceles también afectarán otras importaciones clave desde México y Canadá, incluidos productos como electricidad, alcohol, gas y madera. Aunque las tarifas del 25% a vehículos provenientes de estos países han sido postergadas hasta abril, su implementación podría causar un efecto dominó en múltiples sectores industriales.
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