Dejar sin protección la cara urbana de la Sierra; considera experto que deberían replantearse los límites del área natural protegida de Zapalinamé
Por Heriberto Medina
Saltillo, Coahuila, 13/08/26 (Más).- Dejar la cara urbana de la Sierra de Zapalinamé fuera del área sujeta a conservación fue producto de una equivocación, aseguró Rodolfo Garza Gutiérrez, quien fue titular de la Dirección Estatal de Ecología durante el sexenio encabezado por el gobernador Rogelio Montemayor Seguy, periodo en el que se emitió el decreto del área natural protegida.
Más, el periódico digital de Coahuila, informó cómo el trazo del polígono que delimita el área natural protegida excluyó la cara urbana de la Sierra de Zapalinamé, cubierta en su mayoría por árboles adultos que forman extensas áreas boscosas.
El área excluida supera las 922 hectáreas y se extiende desde el lugar conocido como Santa Emilia hasta el sitio llamado Cañón de Bocanegra.
Vista desde la ciudad, corresponde a la cara de la Sierra de Zapalinamé que puede apreciarse desde la comandancia de la Policía Municipal, ubicada en la intersección de la calle Manuel Pérez Treviño y el periférico Luis Echeverría, hasta la zona visible desde la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN). Entrevistado al respecto, Garza Gutiérrez reconoció que fue un error y negó haber recibido presión alguna de propietarios de predios o empresas constructoras.

“Yo lo veo ahora, a la distancia: fue un error; simplemente, fue un error”, expresó. “En aquellos años, en 1996, no pensamos que fuera necesario definir una cota especial para impedir que se construyera ahí”.
El exfuncionario estatal aclaró que el área que se dejó fuera del polígono de protección, de cualquier manera, formaba parte de lo que se consideró como zona de amortiguamiento.
En efecto, el Plan de Manejo del área natural protegida, publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado en 1998, prohibía realizar modificaciones a los ecosistemas de esa zona. Sin embargo, el plan fue pasado por alto durante tres décadas, en las que las autoridades permitieron la construcción de por lo menos seis desarrollos habitacionales y el establecimiento de un asentamiento irregular al pie de la Sierra.
Rodolfo Garza Gutiérrez recordó que, desde la publicación del decreto de 1996, se creó un consejo consultivo que debía estar al pendiente de que se respetaran las directrices trazadas, incluso las establecidas en el Plan de Manejo.
“Lo que sí se hizo fue designar, desde la creación del área protegida en 1996, a la organización Profauna como responsable del cuidado y la protección de la zona”, comentó.
A pregunta expresa sobre la expansión urbana en la zona de amortiguamiento, particularmente sobre el fraccionamiento Nuevo Teresitas, cuya construcción devastó un área boscosa, el extitular de Ecología y experto en el tema consideró que, en ese caso, la responsabilidad fue de la Dirección Municipal de Desarrollo Urbano.
Nuevo Teresitas se construyó en 2012, cuando el alcalde era Jericó Abramo Masso y el director de Desarrollo Urbano era Everardo Quezada Marín.
En las imágenes satelitales de Google Earth pueden apreciarse decenas de pinos que fueron derribados para dar paso al fraccionamiento.
“Teresitas ya está muy arriba. A ver, ahí quien cometió una falta fue Desarrollo Urbano, porque no debió haber autorizado la construcción”, enfatizó. “Teresitas se metió en la montaña, en el cañón; rompieron el entorno”.





El entrevistado consideró necesario replantear los límites del área natural protegida para frenar el crecimiento urbano, que ya ocupa parte de la montaña.
“Entonces, si Teresitas ya está ahí –creo que es el fraccionamiento que se encuentra más arriba– y las construcciones ya están en la boca del cañón, pues, cuando menos, hay que detenerlas ahí; que no avancen ni un metro más”.
Dijo que ya no se puede dar marcha atrás en los espacios urbanizados, pero destacó la importancia de frenar el avance de los desarrollos inmobiliarios.
“Es muy posible que haya desarrolladores que quieran seguir subiendo hacia la montaña o adentrándose en el cañón, y eso se debería detener”, comentó.
El exfuncionario estatal cuestionó el trabajo de Profauna, organización encargada de cuidar el área natural protegida, por no impedir el establecimiento de núcleos habitacionales en la zona de amortiguamiento. Recordó, además, que Profauna recibe recursos públicos, aportaciones voluntarias mediante el recibo del agua y donativos de empresas.
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