En Oaxaca, las detenciones de adolescentes vinculados con el crimen organizado aumentaron 155%. La falta de oportunidades y la exposición digital incrementan la vulnerabilidad
Oaxaca, Oaxaca, 13/08/26 (Más).- El reclutamiento de adolescentes por parte de organizaciones criminales se ha convertido en una maquinaria que expone a menores de edad a la muerte, la cárcel y lesiones permanentes en Oaxaca, donde las detenciones de jóvenes vinculados con esquemas de narcomenudeo y delincuencia organizada aumentaron 155 por ciento durante el último año.
Las propias autoridades estatales advierten que 7 de cada 10 adolescentes captados entre los 13 y 14 años terminan muertos, encarcelados o con alguna discapacidad derivada de agresiones antes de cumplir seis años dentro de las estructuras delictivas.
De acuerdo con información difundida por el portal Infobae, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha documentado un incremento en la participación de adolescentes dentro de grupos criminales, un fenómeno que afecta principalmente a personas de entre 12 y 18 años, aunque en las investigaciones también se han identificado víctimas de reclutamiento de hasta 22 años.
El fiscal general del estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, explicó que la difusión de estas cifras no pretende responsabilizar ni estigmatizar a los adolescentes, sino exhibir el grado de riesgo al que están sometidos quienes son atraídos por las organizaciones criminales.
“Es más bien una voz que estamos buscando alzar porque creemos que se puede inhibir este tipo de circunstancias”, señaló al abordar la necesidad de prevenir que más jóvenes sean incorporados a actividades ilícitas.

Los registros obtenidos a partir de detenciones muestran que 9 de cada 10 adolescentes reclutados son hombres; entre ellos, 51 por ciento se encontraba desempleado al momento de ser incorporado a actividades criminales, mientras que 13 por ciento trabajaba como mototaxista, 11 por ciento estudiaba y otro 13 por ciento tenía distintas ocupaciones. La escolaridad predominante corresponde a educación básica, particularmente secundaria.
Para las autoridades, la ausencia de oportunidades laborales constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad.
Rodríguez Alamilla consideró revelador el porcentaje de jóvenes sin empleo, debido a que permite observar cómo la precariedad económica puede convertirse en una puerta de entrada para grupos que ofrecen dinero, pertenencia, drogas u otras aparentes ventajas a adolescentes que atraviesan condiciones sociales adversas.
Las investigaciones también permitieron ubicar cuatro regiones de Oaxaca con una mayor incidencia de reclutamiento: en Valles Centrales destacan Oaxaca de Juárez, Juxtlahuaca, Tlacolula, Zimatlán de Álvarez y Ejutla de Crespo; en el Istmo de Tehuantepec se han identificado casos principalmente en Juchitán, Salina Cruz y Santo Domingo Tehuantepec. En la región de la Costa figuran Pinotepa Nacional, San Pedro Mixtepec, Ecotepec y Santa María Huatulco, mientras que en la Sierra Sur sobresale Miahuatlán de Porfirio Díaz.
La Fiscalía ha identificado, además, tres mecanismos principales mediante los cuales las organizaciones criminales se aproximan a los menores. Uno de ellos consiste en utilizar a una persona conocida que establece contacto con el adolescente y gradualmente lo introduce al entorno delincuencial. Otro método es proporcionar drogas gratuitamente hasta generar dependencia y posteriormente convertir al joven no sólo en consumidor, sino también en distribuidor.
Sin embargo, el mecanismo que más crecimiento presenta es el reclutamiento mediante redes sociales, servicios de mensajería y videojuegos en línea. TikTok, Facebook e Instagram son utilizados para difundir contenidos relacionados con la narcocultura y establecer los primeros acercamientos mediante comentarios. Entre los mensajes detectados por las autoridades se encuentra: “Raza, ocupo gente para tema de Zacatecas.” Posteriormente, la conversación se traslada a plataformas privadas como WhatsApp o Signal.
Los investigadores han detectado también contactos mediante videojuegos como Free Fire y Roblox, donde los reclutadores pueden establecer conversaciones privadas con menores sin que necesariamente exista supervisión de sus familias.
“Hay que poner mucha atención en ese mundo digital en todos los sentidos, porque es todo un área de oportunidad, sobre todo para las nuevas generaciones que nacieron en ese mundo digital, de poderse inmiscuir en actividades delictivas sin que a veces los propios padres se den cuenta”, advirtió Rodríguez Alamilla.
En el último año y medio, la Fiscalía de Oaxaca logró rescatar al menos a cinco menores que habían sido captados mediante plataformas digitales. La institución precisó que esa cantidad no representa la totalidad de los casos existentes, sino únicamente aquellos que pudieron ser conocidos a través de denuncias y en los que fue posible intervenir antes de que los adolescentes fueran incorporados plenamente a las estructuras criminales.
Dos de esos menores ya se encontraban en tránsito hacia Jalisco y, de acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía, se presume que serían recibidos por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Otros tres adolescentes tenían como destino el Estado de México, aunque las autoridades continuaban con las indagatorias para establecer qué organización estaba detrás de su captación.
Una vez incorporados, los adolescentes suelen ocupar inicialmente tareas de vigilancia e información sobre movimientos de autoridades o grupos rivales. “Ellos generalmente empiezan como halcones, así se les conoce. Personas que avisan de esa circunstancia. Y de ahí empieza a haber una especie de escalamiento”, explicó el fiscal.
Desde ese primer nivel pueden avanzar hacia actividades de mayor riesgo dentro de las organizaciones, aumentando con ello la posibilidad de sufrir agresiones, ser detenidos o perder la vida.
El panorama expuesto en Oaxaca contrasta con declaraciones federales sobre una reducción del fenómeno.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmó en julio que el reclutamiento forzado de menores había disminuido en el país y señaló que se desarrollaban medidas preventivas enfocadas en escuelas, familias y el uso de redes sociales, aunque reconoció que todavía existen adolescentes atraídos mediante distintas técnicas utilizadas por el crimen organizado.
El problema tampoco se limita a Oaxaca pues autoridades y organizaciones civiles han advertido casos de captación de menores en entidades como Jalisco y Sonora, mientras que en Jalisco se informó previamente sobre jóvenes con fichas de búsqueda que posteriormente fueron ubicados en Sinaloa, presuntamente involucrados en enfrentamientos entre facciones criminales.
La organización Reinserta ha estimado que al menos 30 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran reclutados por el crimen organizado en México, lo que dimensiona un fenómeno en el que la captación de menores no sólo alimenta las filas criminales, sino que coloca a una generación frente a un elevado riesgo de muerte, prisión y discapacidad.
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