La cancelación del proyecto para construir en Gran Canaria la primera granja comercial de pulpos del mundo cerró cinco años de controversias ambientales, éticas y legales en torno a una inversión prevista de 65 millones de euros. Nueva Pescanova planeaba producir hasta 3 mil toneladas anuales mediante la cría intensiva de cerca de un millón de ejemplares, sistema cuestionado por científicos y organizaciones debido a la sintiencia, comportamiento solitario y condiciones de sacrificio de estos animales
Las Palmas de Gran Canaria, España, 15/08/26 (Más).- El proyecto que buscaba convertirse en la primera granja comercial de pulpos del mundo fue cancelado después de años de polémica, protestas internacionales y una batalla legal relacionada con su posible impacto ambiental.
La empresa Nueva Pescanova había planeado invertir 65 millones de euros, equivalentes a unos 74.5 millones de dólares, en unas instalaciones en Gran Canaria capaces de producir hasta 3 mil toneladas de carne de pulpo al año.
De acuerdo con información publicada por BBC Mundo, Nueva Pescanova anunció a finales de julio que abandonaba sus planes para instalar la granja en el Puerto de Las Palmas, luego de mantener durante cinco años una disputa jurídica con la Autoridad Portuaria. La compañía aseguró que la decisión se tomó basándose exclusivamente en consideraciones empresariales y normativas y dejó abierta la posibilidad de retomar en el futuro un proyecto similar en otra ubicación.
El plan había despertado oposición desde que fue anunciado en 2021, principalmente por las condiciones en las que permanecerían los animales dentro de las instalaciones y por las dudas científicas y éticas sobre la cría intensiva de una especie reconocida por su inteligencia y comportamiento complejo. Organizaciones defensoras del bienestar animal celebraron la cancelación como un precedente que podría dificultar la expansión de este tipo de explotaciones en otros países.
La propuesta contemplaba mantener cerca de un millón de pulpos en estanques compartidos, pese a que se trata de animales predominantemente solitarios y nocturnos. También estaba previsto que permanecieran sometidos a iluminación constante antes de ser sacrificados mediante congelación a una temperatura de menos tres grados centígrados, características que provocaron cuestionamientos entre investigadores y organizaciones de protección animal.

Lindsay Hamilton, profesora de estudios sobre organización animal en la Universidad de York, en Reino Unido, consideró que el proyecto planteaba un grave dilema moral. La investigadora ha señalado que existe cada vez mayor evidencia científica de que los pulpos experimentan dolor y angustia y cuentan con características relacionadas con la sintiencia. “Hay algo que debemos tener en cuenta: estamos interfiriendo con animales capaces de sentir y comprender lo que les sucede”, explicó.
Los argumentos sobre la capacidad de sentir de los cefalópodos han ganado terreno en los últimos años. En Reino Unido, una modificación realizada en 2022 a la legislación sobre sintiencia animal incluyó a estos organismos, mientras que una evaluación divulgada en 2026 concluyó que existen pruebas sólidas de sintiencia en los pulpos. Este tipo de investigaciones ha aumentado la presión sobre los proyectos destinados a criarlos de manera intensiva para consumo humano.
También existen dudas sobre los efectos que tendría el confinamiento. Especialistas han advertido que colocar numerosos ejemplares en un mismo espacio puede incrementar el estrés, la agresividad e incluso el canibalismo. Experiencias de investigación desarrolladas en Sisal, México, documentaron precisamente problemas de canibalismo entre pulpos mantenidos en condiciones de cría.
Nueva Pescanova había defendido durante años la viabilidad del proyecto. Sus representantes argumentaban que la acuicultura de pulpo podía desarrollarse de forma semejante a la de otras especies marinas y que permitiría reducir la presión sobre las poblaciones silvestres, de las cuales se obtienen aproximadamente 420 mil toneladas métricas anuales en distintas partes del mundo.

El interés económico detrás de la iniciativa era considerable. El comercio mundial de carne fresca y refrigerada de pulpo fue estimado en 198 millones de dólares durante 2024, mientras la demanda internacional se mantiene elevada. Países como Japón, Australia, China y Chile también han experimentado con sistemas de reproducción y cría de pulpos destinados al consumo.
La pesca tradicional tampoco está exenta de impactos ambientales. Algunos estudios han señalado que la captura artesanal en pequeña escala puede mantenerse en niveles sostenibles, pero la sobrepesca y técnicas destructivas representan riesgos para las poblaciones silvestres. La pesca de arrastre provoca daños en los ecosistemas marinos, mientras incluso el uso de anzuelos puede generar afectaciones cuando se capturan hembras mientras protegen sus huevos.
La controversia sobre la granja española adquirió además mayor visibilidad después del estreno del documental Mi maestro el pulpo, que mostró la relación entre un documentalista y una hembra de esta especie y contribuyó a difundir entre el público las capacidades cognitivas de estos animales. El éxito internacional de la producción coincidió con el desarrollo de los planes de Nueva Pescanova y ayudó a convertir la propuesta en un tema de debate mundial.
La oposición también se trasladó al terreno legislativo. En Estados Unidos, Washington aprobó en 2024 una prohibición preventiva a la cría comercial de pulpos y California estableció una medida similar que entró en vigor en enero de 2025. Nueva York avanzó posteriormente con otra iniciativa, mientras otros estados han comenzado a discutir restricciones semejantes y a nivel federal se ha planteado una propuesta bipartidista.
México se incorporó a esta corriente en marzo con una iniciativa para prohibir la cría de cefalópodos en todo el país, mientras Chile y España también han registrado propuestas legislativas relacionadas con esta actividad. El crecimiento de estas restricciones podría dificultar que proyectos de gran escala encuentren nuevos destinos en caso de que empresas interesadas intenten trasladar sus operaciones.
Strom Peterson, integrante de la Cámara de Representantes de Washington e impulsor de la prohibición en ese estado, explicó que la iniciativa recibió respaldo internacional con una rapidez que no esperaba. «Fue uno de esos proyectos de ley que cobraron impulso muy pronto. Esperaba que llevara un par de años dar a conocer la idea, pero ganó fuerza a nivel internacional», afirmó.
Para los grupos de bienestar animal, la cancelación en Las Palmas representa una victoria importante, aunque no definitiva. Hamilton sostuvo: “Celebro la decisión” de Nueva Pescanova, pero advirtió que “todavía existe la posibilidad de que otro proyecto salga adelante”. Elena Lara, asesora de Compassion in World Farming, expresó la expectativa de que las restricciones y la evidencia científica frenen proyectos semejantes y señaló que, «si los responsables políticos escuchan a la ciencia, escuchan a la ciudadanía y observan lo que ocurre en otros países», podrían evitarse nuevas granjas comerciales de pulpos.
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