Ciudad de México, 29/04/25 (Más).- La muerte de Erick Leonardo Terán Torbellín, de 13 años, ha desencadenado una ola de denuncias por presuntos abusos sistemáticos dentro de la Academia Militarizada Ollín Cuauhtémoc, tras participar en un campamento en el estado de Morelos organizado por la institución sin autorización oficial.
Erik ingresó al campamento el miércoles 23 de abril, en buenas condiciones de salud, según su madre, Erika Torbellín. Dos días después, recibió una llamada desde la academia informándole que el menor tenía “un poquito mal sus signos vitales”. Al llegar al lugar, encontró a su hijo sin vida.
“Estaba en una camilla, ya tapado. Tenía pisadas en el cuerpo, moretones, golpes en las costillas, piernas, abdomen, pecho, nariz y ojos”, declaró la madre en entrevista con Grupo Fórmula. Según la familia, el acta de defunción indica que la causa fue “accidental o violenta por estallamiento de vísceras”.
Desde entonces, más de 20 testimonios de compañeros del menor han salido a la luz, denunciando maltratos, amenazas y castigos físicos durante el campamento. Relatan que Erik colapsó tras ser obligado a continuar con ejercicios físicos bajo condiciones extremas de cansancio y deshidratación. Aseguran que, al caer, fue arrastrado por la tierra mientras se les impedía a los demás observar, bajo amenazas.
El abuelo del menor, Isaías Torbellín, denunció que “hasta ahora que vieron a mi nieto morir, [sus compañeros] se atrevieron a hablar”. Algunos padres han reportado a medios de comunicación que sus hijos también resultaron con lesiones. Al menos cuatro denuncias formales han sido interpuestas ante la Fiscalía.
Pese a que la academia se localiza en la alcaldía Cuauhtémoc, en Ciudad de México, el campamento se realizó en Morelos, por lo que las fiscalías de ambas entidades están a cargo de la investigación. La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó en un comunicado que la academia no solicitó los permisos necesarios para llevar a cabo dicho campamento.
Erika Torbellín ha recopilado el testimonio de cerca de 30 estudiantes. Algunos padres reportan que sus hijos volvieron con fracturas u otras lesiones, y otros aseguran que decidieron no enviar a sus hijos al campamento por temor a su salud.
En respuesta, la academia publicó un comunicado señalando que no puede ofrecer detalles por la investigación en curso y llamó a evitar la difusión de “información falsa o no verificada”. En un video difundido en redes sociales, el director del plantel negó que Erik haya sido golpeado y mostró fragmentos de mensajes que sostuvo con la madre del menor. También alegó que fueron blanco de amenazas y negó que se haya maltratado a Erik.
No obstante, vecinos de Cuautla, Morelos, han declarado que ellos fueron quienes llamaron a la ambulancia que atendió a Erik, y no personal del colegio, como se había sugerido inicialmente.
La sepultura del menor se llevó a cabo el domingo en el panteón San Isidro de Azcapotzalco, donde sus compañeros entonaron cánticos militares como homenaje. Mientras tanto, las autoridades continúan investigando lo ocurrido, y se mantiene abierta la posibilidad de que se presenten más denuncias por parte de familiares y testigos.
El caso ha puesto en el centro del debate las condiciones en que operan instituciones militarizadas para menores de edad en México, así como la necesidad de una supervisión efectiva para prevenir prácticas que, según los testimonios, podrían constituir tortura o tratos crueles.

