La muerte de dos estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos desató indignación y protestas dentro de la comunidad universitaria, que denuncia falta de seguridad para las jóvenes. Las movilizaciones estudiantiles incluyen marchas, toma de instalaciones y jornadas de búsqueda para exigir justicia y protección en los campus
Redacción Más
Estudiar en Morelos se ha convertido en un riesgo para muchas jóvenes universitarias. En menos de una semana, dos estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) fueron encontradas sin vida tras haber sido reportadas como desaparecidas, hechos que han provocado indignación y protestas dentro de la comunidad estudiantil a pocos días de la conmemoración del 8 de marzo.
De acuerdo con información publicada por El País, Kimberly Joselín Ramos y Karol Toledo, ambas de 18 años, fueron vistas por última vez cerca de sus respectivos planteles de la UAEM antes de desaparecer. Sus muertes, junto con la alerta por la desaparición de una tercera alumna que posteriormente fue localizada con vida, han generado un ambiente de temor entre estudiantes y docentes, quienes han tomado instalaciones universitarias y organizado manifestaciones para exigir mayor seguridad. Durante las protestas, los alumnos han colocado pancartas con mensajes como: “Perdón, Kim, no sabía que estudiar te costaba la vida”.
Kimberly Joselín Ramos, estudiante de contaduría, desapareció el 20 de febrero después de abordar un camión de la ruta 1 rumbo al Campus Chamilpa, en Cuernavaca. Durante el trayecto mantuvo comunicación con su familia hasta aproximadamente una hora después de haber llegado a la facultad. Al dejar de responder llamadas y no regresar a casa, sus familiares presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas.
Tras once días de búsqueda, el cuerpo de la joven fue localizado en uno de los polígonos de rastreo al norte de la ciudad. Por este caso fue detenido Jared Alejandro N, a quien le encontraron la identificación y el bolso de la víctima. Las autoridades también lo vinculan con presunta venta de droga dentro del campus. La presidenta Claudia Sheinbaum informó en su conferencia matutina que el sospechoso era una persona “cercana” a la joven y confirmó que el caso se investiga como feminicidio.
El mismo lunes en que fue hallado el cuerpo de Ramos, se reportó la desaparición de Karol Toledo, también de 18 años, estudiante de otro plantel de la UAEM ubicado en Mazatepec. La joven fue vista por última vez en su facultad, lo que movilizó a familiares y compañeros en labores de búsqueda.
“Somos los papás de Karol, no saben por lo que estamos pasando y el dolor tan inmenso que tenemos. Ya son cuatro días que no sé nada de ella y eso nos está matando como seres humanos y como papás”, expresó su madre durante una visita a la universidad mientras los estudiantes se organizaban para manifestarse. Su padre también agradeció el apoyo de la comunidad universitaria. Horas después, el cuerpo de la joven fue localizado en el municipio de Coatetelco, a unos cinco kilómetros del lugar donde había desaparecido.



La UAEM cuenta con alrededor de 50 mil estudiantes distribuidos en nueve preparatorias y 35 unidades de nivel superior en distintos puntos del estado. La muerte de Ramos y Toledo provocó una ola de movilizaciones que ya suma dos semanas, con marchas, jornadas de búsqueda y toma de instalaciones.
En el campus principal de Cuernavaca, los estudiantes permanecen día y noche en las instalaciones con apoyo de padres de familia y vecinos, quienes les llevan alimentos, ropa y cobijas. A través de grupos en redes sociales coordinan turnos de vigilancia y apoyo logístico, mientras continúan las protestas. En Mazatepec, alumnos marcharon vestidos de blanco y en Jojutla irrumpieron en un evento oficial municipal con pancartas en las que advertían: “No nos vamos a quedar callados; ya basta de violencia”.
La tensión aumentó cuando se reportó la desaparición de otra estudiante, Alondra María Contreras, de 18 años, alumna de la Facultad de Nutrición. Su fotografía se difundió rápidamente entre los grupos estudiantiles hasta que la fiscalía estatal confirmó que había sido localizada con vida.

Pese a ello, las movilizaciones no han cesado. Estudiantes de la Facultad de Nutrición denunciaron haber recibido amenazas por participar en las protestas en demanda de mayor seguridad. Mientras tanto, autoridades universitarias y la fiscalía estatal aseguran que mantienen coordinación para esclarecer los hechos.
La indignación se mantiene a pocos días de las movilizaciones del 8 de marzo. En Cuernavaca, el Gobierno municipal ha colocado protecciones en edificios y monumentos históricos del centro ante las manifestaciones previstas.
Aunque las cifras oficiales señalan una reducción de feminicidios respecto al pico registrado durante la pandemia, cuando se superaban las diez mujeres asesinadas diariamente en promedio en el país, los recientes casos ocurridos en Morelos, así como en el Estado de México y Sinaloa, evidencian que la violencia de género continúa siendo un desafío. Al referirse al caso de Kimberly, la presidenta reconoció que “Obviamente falta más, no es suficiente hasta donde hemos llegado”.
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