Horacio Cárdenas Zardoni
Desde hace muchísimos años, el gobierno de los Estados Unidos ofrece formación, capacitación y actualización a personal de seguridad de una gran cantidad de países alrededor del mundo.
Es en una mínima parte por eso, aunque lo otro es por su proclividad a intervenir en conflictos en regiones y naciones muy alejadas de su territorio, que sus detractores lo han calificado, con la peor de las intenciones, como ‘dl policía del mundo’, a lo que otros que lo defienden y apoyan preguntan ¿Y si así está el planeta, como estaría si no hubiera un policía de guardia? A nivel de anécdota curiosa, los policías e investigadores representados en las caricaturas de El Cuarto Reich, del recientemente fallecido José Palomo, siempre portaban camisetas de los campos de entrenamiento por los que habían pasado, Fort Brag, Fort Benning, School of the Americas, entre otros.
El asunto de la formación de personal militar, policíaco, de investigación, en una gran variedad de especialidades no era a título gratuito, siempre ha tenido la intención de sentar unas bases mínimas de efectividad en los países y ya de pasada, que no se pasen de crueles o violentos. A cada rato mandan oersonal, o vienen de allá, instructores del Ejército norteamericano, de su Marina, del FBI, y nos sospechamos que también de la ATF, de la DEA y otras más.
Muchos de los altos mandos policiales en los estados, además de los de la Federación, han sido invitados a recibir cursos especializados en las míticas instalaciones del FBI en Quantico, Virginia, y allá van, felices, sintiéndose el Agente Mulder o la Agente Especial Scully, si, aquellos de los Expediented Secretos X. De si aprenden mucho o si aprenden poco… Allá la capacidad de cada quien, imposible generalizar, pero quienes ocupan la administración de las fiscalías y corporaciones, suelen ser muy de confianza, muy duros, muy pretensiosos o bastante corruptos, nadie sale pobre de un puesto de fiscal… pero no particularmente brillantes. Eso sí, cuelgan su diploma, elegantemente enmarcado, en su oficina, para que todos los admiren y envidien.
Seguramente le llegó en los días santos, un vídeo protagonizado por el fiscal general de justicia de Coahuila Federico Fernández Montañez, quien ha ascendido a la sombra de Manolo Jiménez Salinas, y quien, queriendo parecerse al súper policía Omar García Harfuch, de figurar en lo que pueda y donde pueda, por lo que políticamente se pueda llegar a ofrecer, desdeña el primer consejo, o lección, que se da a personal de seguridad y de justicia: mantener un perfil bajo… Para desde allí saltar sobre cualquier delincuente, tomándolo desprevenido, y para resolver cualquier situación que haga peligrar la paz, la tranquilidad el orden en su jurisdicción, en este caso el estado de Coahuila.
Montañez no pierde la oportunidad de figurar, aparece en videitos y videotes, a veces solo, claro acompañado de su camarógrafo de cabecera, quien tiene la consigna de tomar siempre su mejor ángulo, editar las filmaciones para que queden al gusto de su patrón.
En el último que vimos, aunque probablemente haya otros, aparece sin fiscal recorriendo, que no inspeccionando, un dispositivo policiaco, hasta dan la ubicación del municipio y el punto en un mapa muy elaborado, y cometiendo lo que es, desde el punto de vista operacional, un error imperdonable, uno que ameritaría como ninguna sanción y una amonestación, y máximo y lo correcto, su destitución, porque esas cosas No Se Hacen. Esto vimos y esto aparece en el video:
Formaron al personal de distintos agrupamientos, con distintos uniformes y diferente armamento, y ahí pasa el fiscal Montañez saludando de mano a cada uno. Por lo menos uno de los policías duda en si darle la mano o no dársela, y es que la regla es que, si está en servicio, armado y pertrechado, no debe en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia ocupar la mano que acciona el disparador de su arma. Repito, en ningún momento ni circunstancia, mucho menos para algo tan insustancial como saludar de mano a un funcionario que ignora ese principio básico y que se está luciendo.
En el video hasta el que está a cargo de la ametralladora pesada tiene que distraerse para recibir el saludo del Harfuch local, quien se llega hasta la torreta, comprometiendo no solo al oficial, sino el arma y el vehículo blindado, si tanto quiere jugar a los policías, que se planté uniforme, chaleco táctico, tomé un arma, si es que está capacitado para opersrls6, órale, a cubrir turno, ah y sin videito, que hay cosas que no se deben divulgar, por su propia seguridad.
Hasta el ceremonial militar prescribe como presentar armas y saludar a un funcionario mientras están armados, no se les pide que quiten el dedo del guardamonte para saludar, es más ni para rascarse o quitarle la envoltura a un chicle, nada, nunca se pierde la funcionalidad de la mano que dispara.
Sí usted ve los vídeos de presidentes anteriores, no estos payasos y payasas de ahora, siempre estaban flanqueados por un capitán del ejército, no faltaba el presidente que les pasaba el folder que les acababa de entregar un ciudadano, de inmediato alguien se lo quitaba de las manos, pues la vida del mandatario dependía de que tuviera la mano libre para lo que se ofreciera.
Volviendo al fiscal Fernández Montañez, no se le va a quitar lo de andarse moneando en videos, pero por favor, que alguien le explique, aquí o en Washington que, por una vacilada publicitaria, más personal que política, no se compromete la capacidad del personal operativo de hacer lo que le corresponde.
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