Héctor A. Gil Müller
Una de las críticas a lo que hoy conforma nuestro entorno es la migración de lo que antes llamábamos absolutos y ahora son relativos. Cuando antes se decía “nunca” hoy tratamos de decir “depende”. Esta concepción del mundo resulta un tanto peligrosa cuando aplicamos esa “flexibilidad” a los valores que nos permiten construir el andamiaje con el que nos conducimos.
Los valores son principios que nos permiten responder a un entorno en el que sería difícil tasar o evaluar cada situación, son raíces ocultas del árbol que configura el comportamiento.
Un árbol cuyo follaje son los resultados que proyectan la sombra o influencia, el tronco la habilidad, talento o capacitación para mantener esos resultados y las raíces aquellas que nos agarran en tiempos difíciles, alimentan profundamente y determinan, desde mucho antes, nuestra propia altura en un bosque diverso.
Sin duda alguna sería altamente criticado quien se describe en términos de honestidad como relativo, en términos de justicia como movible, en términos de lealtad como sugerido. Difícil confiar en quien no puede mantener.
Esa definición absoluta de valores parece migrar a muchos otros elementos y nos hace afirmar lo que quizá después no podamos soportar. Eso empieza a pasar con el “fracking” una técnica extractiva que ha sido profundamente criticada por su impacto ambiental. El uso de materiales riesgosos, y fracturación en los suelos para obtener petróleo o gas de las formaciones rocosas.
Esta técnica abre un nuevo capítulo en la industria extractiva y nutre un mercado siempre ambicioso. El fracking ha sido tomado por la izquierda como una bandera de lucha contra los apetitos capitalistas y la protección de un futuro. En México el fracking ha sido detenido y castigado con un categórico no.
Sin embargo, ahora desde Palacio Nacional, se ha conformado un grupo de expertos técnicos que desde la trinchera académica reevalúan lo que muchos opinan será la posibilidad de admitir el fracking en las técnicas extractivas disponibles en México.
El fracking o fracturación hidráulica ha sido criticado por el alto consumo de agua que requiere, cada uno de estos trabajos exige el consumo promedio de 80 millones de litros de agua. Riesgos sanitarios, pues una buena cantidad de los químicos usados han mostrado tener efectos cancerígenos en el sistema humano. También se ha relacionado con un incremento de actividad sísmica y también con el daño ambiental por los gases, principalmente metano que se emite durante el proceso.
Algunos opinólogos han criticado la conformación del grupo, sin embargo, me parece de sabios siempre recurrir a expertos para cualquier decisión.
La crítica es por la aseveración que durante varios años se ha hecho del fracking y que hoy parece debilitarse e incluso tratar de justificarse.
Es correcto tomar decisiones absolutas, pero también la sabiduría popular ha advertido que cae primero un hablador que un cojo.
El mundo actual es volátil, incierto, complejo y ambiguo, muchos son los intereses que sobre él juegan en una competencia que siempre busca lograr algo. Siempre hay quien gana y quien busca hacer crecer lo suyo.
El absoluto que cae o es consecuencia de un débil planteamiento inicial, o es consecuencia de una fuerte advertencia posterior o es terreno de una derrota que cambió lo que antes era. ¿qué será?
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
