Ciudad de México, 16/04/26 (Más).- La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) se perfila como un punto crítico en la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), debido a los señalamientos sobre rezagos regulatorios que afectan la competitividad del sector salud en México.
De acuerdo con Infobae, el analista Alejandro Vázquez advirtió que las barreras comerciales han evolucionado y ahora son principalmente de carácter institucional, ubicando a la Cofepris en el centro del debate por retrasos en registros sanitarios, procesos inconsistentes y limitaciones operativas.
El especialista explicó que estas deficiencias generan costos adicionales e incertidumbre para la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, lo que reduce el atractivo del país frente a otros mercados emergentes.
En particular, destacó que productos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) pueden tardar hasta dos años en ingresar al mercado mexicano, evidenciando la falta de mecanismos de reconocimiento mutuo.
Este contexto plantea un dilema estratégico para México: avanzar hacia una convergencia regulatoria con Estados Unidos o mantener su autonomía institucional. La decisión, señaló Vázquez, definirá el papel del país dentro de la cadena de innovación en salud en América del Norte.
A la par, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha incrementado la presión sobre México en materia de propiedad intelectual, al incluirlo en la Priority Watch List, lo que refleja preocupaciones sobre la protección de patentes y la certeza jurídica para las empresas.
El análisis advierte que México enfrenta una tensión estructural entre fortalecer la protección a la innovación y garantizar el acceso a medicamentos genéricos y biocomparables, en un entorno marcado por restricciones presupuestarias y desafíos en el sistema de salud.
En el caso de los dispositivos médicos, aunque el país tiene una posición relevante en manufactura y exportación, persisten obstáculos regulatorios como la duplicación de requisitos y la falta de claridad normativa, lo que limita su potencial en el contexto de la relocalización de cadenas de suministro o “nearshoring”.
Finalmente, el especialista subrayó que la revisión del T-MEC será una prueba clave para la capacidad institucional del país, ya que deberá decidir si transforma su regulación sanitaria en una ventaja competitiva o si mantiene las condiciones actuales que frenan su desarrollo en el sector salud.
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