Nueva York, Estados Unidos, 16/07/26 (Más).- Los principales modelos de inteligencia artificial desarrollados por empresas tecnológicas internacionales muestran una menor disposición para generar contenido crítico sobre gobiernos considerados restrictivos en materia de libertad de expresión, de acuerdo con un estudio difundido por la Junta de Supervisión de Meta.
De acuerdo con información de Forbes México, la investigación analizó el comportamiento de 10 modelos de lenguaje desarrollados por compañías como Meta Platforms, Google, OpenAI, Anthropic y la empresa china DeepSeek, con el propósito de evaluar sus respuestas ante solicitudes de contenido político relacionadas con distintos países.
El estudio, elaborado por el organismo independiente financiado por Meta, examinó solicitudes dirigidas a los sistemas de inteligencia artificial sobre 10 jurisdicciones clasificadas como «permisivas» o «restrictivas», utilizando como referencia las evaluaciones de la organización Freedom House sobre libertad de expresión y derechos políticos.
Los resultados muestran que los modelos rechazaron el 34 por ciento de las solicitudes para generar contenido políticamente crítico sobre países considerados restrictivos, entre ellos China y Arabia Saudita, donde existen leyes que sancionan ese tipo de expresiones. En contraste, el porcentaje de rechazo fue de 14 por ciento cuando las solicitudes se referían a jurisdicciones con mayores garantías para la libertad de expresión.
La Junta de Supervisión indicó que también identificó casos en los que algunos modelos justificaban sus respuestas señalando el cumplimiento de normas que, según el análisis del organismo, no existían o no eran aplicadas de manera uniforme en los países evaluados.
El informe advierte que este comportamiento podría reflejar la incorporación de sesgos durante el entrenamiento de los modelos de inteligencia artificial, situación que podría influir en la información proporcionada a un número cada vez mayor de usuarios que utilizan estas herramientas para obtener respuestas sobre temas políticos y sociales.
Como parte de sus recomendaciones, el organismo pidió a las empresas desarrolladoras de inteligencia artificial realizar evaluaciones sistemáticas sobre el impacto de sus modelos en los derechos humanos, además de incrementar la transparencia respecto a los procesos de entrenamiento, evaluación y ajuste de sus sistemas.
La investigación representa el primer análisis realizado por la Junta de Supervisión de Meta enfocado específicamente en grandes modelos de lenguaje y sus respuestas frente a temas relacionados con la libertad de expresión y la crítica política.
El debate sobre la regulación de la inteligencia artificial ha cobrado fuerza en los últimos meses conforme aumenta el uso de estas tecnologías en actividades cotidianas, educativas, empresariales y de generación de información, así como por las preocupaciones relacionadas con sus posibles sesgos y efectos sociales.
El director ejecutivo de Google DeepMind, Demis Hassabis, planteó recientemente la creación de un organismo internacional encabezado por Estados Unidos para supervisar los modelos de inteligencia artificial más avanzados antes de su implementación global, con el propósito de establecer mecanismos comunes de evaluación y seguridad.
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