Lic. Marco Campos Mena
Como ya se habrán dado cuenta, el dólar está ganando terreno, se ha vuelto a apreciar y los mexicanos vemos como el llamado “super peso” en realidad, nunca lo fue.
Este año en los tres meses que están por cumplirse, nos ha demostrado que nada está escrito y que todo puede cambiar en cualquier sentido en cualquier momento, prueba de ello, el que hayamos pensado que las inversiones serían casi nulas por el panorama post Covid-19 y la guerra Rusia-Ucrania, sin embargo y pese a las carencias que esto trajo consigo y las obvias complicaciones, el viento sopla favorable para México en la adversidad.
Especialmente se ha tenido un gran desarrollo en el tema de las energías limpias gracias a que GM avanzó en el tema en Ramos Arizpe y Tesla se suma con la gigaplanta que habrá de instalar en Santa Catarina, que, dicho sea de paso, por los congestionamientos habituales, es más próxima a Ramos Arizpe que a Monterrey.
En medio de guerras y panoramas inciertos, amanecimos con la sorpresa de que el Sillicon Valley Bank (SVB) se declaró en quiebra, siendo un parteaguas en lo que pensaríamos podría pasar a partir de ese momento.
La situación esta: Las tasas de interés siguen subiendo y el dinero sigue perdiendo valor por la inflación; los prestamos se dejan de pagar y no hay quien solicite nuevos para generar los intereses que mantienen en números negros a los bancos, ergo, los bancos comienzan a perder la liquidez para responder a sus acreedores, en este caso, los inversionistas y cuentahabientes.
En meses pasados, Estados Unidos emitió una gran cantidad de dólares para responder a una economía que se perfilaba de lenta recuperación, mas como consecuencia obvia, el imprimir dinero ocasiona pérdida de valor del mismo, por lo que el arma de doble filo comenzaba a apuntar al mismo país.
No siendo suficiente, las empresas en Estados Unidos también adolecen de mano de obra para muchos de los procesos que tienen que realizar, esto por la pandemia, ya que muchos cambiaron de profesión u oficio en los momentos más complicados y al reactivarse la sociedad y la economía, no volvieron a sus antiguas labores.
Por extraño que parezca, lo que fue una tormenta para nuestros vecinos del norte, fue una lluvia en el desierto para los mexicanos… específicamente para los olvidados de la 4T, los Estados del norte.
Gracias al nearshoring muchas empresas optaron por establecerse en nuestra región y dan impulso a nuestra castigada economía para recuperar sus fuerzas, pero esto no es todo.
Un elemento clave es que la población del sureste de Coahuila se encuentra mejor preparada para el trabajo en fábrica, es mano de obra especializada que obviamente cuesta más, pero que es necesaria para el funcionamiento de este tipo de inversiones.
Durante la depreciación del dólar, que no tiene nada que ver con políticas mexicanas, los inversionistas vieron su panorama un tanto apurado al tener menos pesos por los dólares que estaban invirtiendo, aún así no se detuvieron las inversiones.
Cabe destacar que en un modelo económico tan dependiente de las remesas esta depreciación del dólar trajo consigo más dificultades para quienes las reciben y para los exportadores, quienes obtenían menos pesos por su intercambio mientras ven como la inflación continua.
Los únicos que ganaron en estos tiempos fueron los importadores, quienes mantenían su precio en pesos pero pagaban menos dólares por las mercancías importadas.
Ahora que vemos que el billete verde está recobrando su fuerza nos preguntamos: ¿los importadores aprovecharán para subir los precios justificándose en el aumento en el dólar? ¡pero si no bajaron el precio cuando bajó el dólar!
La economía para los ciudadanos puede parecer algo ajeno, algo que sucede, pero poco o nada tiene que ver con su día a día, el mundo real como lo llaman algunos, pero es todo lo contrario, cada movimiento afecta a su bolsillo y a su poder adquisitivo.
La realidad es que ir al super mercado cuesta cada vez más, el litro de gasolina premium sigue subiendo y las posibilidades de comprar un carro del año son cada vez menores, y aunque esto no es nada nuevo, si se está acelerando con todo lo que sucede a nivel económico.
Nuestra economía ha comenzado a polarizarse, el segmento pudiente se ha sabido adaptar y es común verlos disfrutar en lugares que reflejan dicho poder adquisitivo, pero los no pudientes son cada vez más desdichados y ven como incluso la posibilidad de comer dignamente se comienza a alejar ante los altos precios de la comida.
Más inversiones van a llegar, pero esto puede ser tanto una buena como una mala noticia, pues, muchas personas migrarán en busca de un mejor nivel de vida y como bien sabemos, un crecimiento demográfico acelerado no va de la mano con la planeación urbana y la satisfacción de los servicios primarios, menos aún en el semidesierto donde el agua y el alimento escasean.
También sabemos que habrá más personas desplazándose, lo que también es mayor congestionamiento vial y transportes públicos más llenos, sin mencionar que las escuelas podrían verse rebasadas en su capacidad.
Hace poco leía un artículo que decía “el que no trabaja es porque no quiere” pero al leerlo y ver la situación reflejada sólo pude pensar en los requerimientos para muchos profesionistas que a la fecha siguen en el desempleo o terminan aceptando cualquier sufrimiento para decir que eso les fortalece.
Esta es la otra realidad, una en la que el recién egresado se enfrena con pocos empleos por la cantidad de egresados y para colmo de males, mal pagados y con un nivel de exigencia altísimo.
Imagínese estudiar tantos años, recibirse con el título de ingeniero o licenciado, listos para incorporarse al mundo laboral y ver que los empleos formales ofrecen de 8 mil a 12 mil pesos mensuales… pero si les piden jornadas de trabajo largas, conocimientos de tantos temas como puedan imaginarse y años de experiencia… por otro lado el operario y el técnico ganando incluso 25 mil (caso que supe de propia voz de un grupo de ellos) por las horas extra que tienen que tomar.
La realidad es dura, hay que aprovechar la ola de crecimiento económico y valorar más al capital humano, con la apertura de Tesla habrá un brincadero de empleos en busca de un sueldo mayor y es un llamado de atención temprano para los industriales, hay que valorar al capital humano para que no paren en lo que contratan a nuevo personal, hay que reconocer el trabajo que hacen y desarrollar el liderazgo en todos los mandos para mejorar el clima laboral, pero más importante, hay que recompensar económicamente a quienes tienen la preparación para hacer crecer a la empresa.
Recuerden que muchas veces por ahorrar se deja de ganar mucho, y al invertir se incrementa lo que se gana, lo mismo sucede con el capital humano.
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