MARCO CAMPOS MENA
A principios de octubre de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo pública una reforma que pretende se apruebe en el congreso antes de que termine el año en la cual plantea, sin rodeos, la nacionalización del litio.
El Litio es considerado como el petróleo del futuro, uno muy cercano considerando los cambios económicos y tecnológicos derivados del efecto de la pandemia de covid-19 durante 2020 y su repercusión durante el 2021.
Ante esta reforma los expertos y seguidores del tema energético aplaudimos con sinceridad que se haya tomado la medida que veníamos analizando desde hace algunos meses o años atrás, toda vez que se ve claramente que dentro de poco habrá un cambio radical en cuanto al combustible fósil.
El desarrollo de las energías limpias ha sido tema de la agenda mundial y algunos países han comenzado a tomar medidas para desplazar los motores de combustión interna y reemplazarlos por los de propulsión eléctrica antes de terminar la siguiente década a más tardar, mas es de decir que sucesos recientes han acelerado dicha transición sin anuncio expreso.
Tenemos a simple vista que la empresa Tesla, manufacturera únicamente de automóviles eléctricos, planea producir más de 30 millones de automóviles para los próximos años, equivalente a 30 veces la venta anual de automóviles en México, por decir una cifra de referencia.
Marcas como Toyota han dado un paso más cauteloso apostando por modelos híbridos a partir de los que ya producen a combustión interna, sin embargo, son 4 modelos que se comercializan como híbridos y que se ven cada vez más frecuentemente en las calles.
JAC cuenta con una versión híbrida de todos sus modelos, ofreciendo más facilidad a sus clientes para hacer la transición a vehículos cada vez menos dependientes de los combustibles fósiles.
Destaca que AUDI ha transferido toda su tecnología de combustión interna a Volks Wagen para incursionar únicamente en vehículos híbridos y eléctricos, apostando claramente a la misma transición.
Del mismo modo, BMW ya cuenta con vehículos totalmente eléctricos disponibles y han comenzado a representar una parte importante de sus ventas.
Todo esto es importante saberlo en este tema por su relación directa con el litio, ya que este es el principal componente para las baterías que se utilizan en estos vehículos, razón por la cual se ha vuelto un mineral estratégico para la industria automotriz para esta década.
Actualmente existen en México ocho concesiones para extraer litio, por lo que el cambio lo veríamos realmente a partir de su aprobación, mas no por ello se cancelarán las concesiones existentes. La reforma, un poco tardía, resulta importante en este punto de creciente demanda del mineral.
Lo que hay que leer entre líneas en este tema es que el discurso de darle fuerza al petróleo como motor de la economía mexicana se cae a pedazos rápidamente, lo cual ya se había predicho durante años.
La promesa de traer de vuelta los días de oro de PEMEX se queda en palabras vacías, pues no solo se trata de una gran deuda y cada vez menor rentabilidad de la empresa, sino que se ve que dentro de pocos años no será útil más que para refinar derivados no combustibles del petróleo, entonces será el gran declive e inminente quiebra al no poder responder a los pasivos.
Por otro lado, podríamos estar presenciando el nacimiento de “LIMEX” (Litio Mexicano, nombre especulativo) la cual sería el nuevo motor económico energético para nuestro país por ser la principal explotadora del yacimiento de litio más grande encontrado en el país y tal vez en el mundo (nuevamente, especulativo a que se pueda descubrir aún más de este mineral en la zona).
Entre líneas podemos leer que Pemex puede ser el epicentro de un gran problema económico y social a corto plazo, tanto por la deuda como por el desempleo, puesto que sus trabajadores son especializados en petróleo y se requerirían capacitaciones urgentes para poder transferirlos a la explotación del litio.
Sumemos a esto que muy posiblemente no se requiera tanta mano de obra como para la explotación del petróleo, por lo que el desempleo sería un problema real que necesitaría una solución urgente llegado ese momento.
Me arriesgaré a realizar un pronóstico más concreto, para 2026 veremos que la mayor parte de los automóviles circulando serán híbridos o eléctricos, dando prioridad a estos últimos por políticas de energías limpias cada vez más exigentes a nivel mundial y un impulso aun mayor a realizar este cambio en la infraestructura energética dentro de los siguientes dos años, entiéndase más electrolineras.
Otro pronóstico es que la reforma energética actual podría no lograrse como se plantea por los morenistas y el mismo presidente por las complicaciones contractuales y regulaciones de emisiones de carbono y metano al ambiente, así que veremos una mayor presión y relevancia en este tema en los meses que vienen, estemos atentos a ello.
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