Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 06/05/2026 (Más).- De mantenerse las tendencias actuales de expansión urbana, desarrollo habitacional y movilidad regional, las zonas metropolitanas de Saltillo-Ramos Arizpe y Monterrey podrían quedar territorialmente conectadas en aproximadamente dos décadas, advirtió el doctor Lorenzo Alejandro López Barbosa, profesor del departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, durante una reflexión sobre el crecimiento urbano y el futuro de la capital coahuilense.
El académico explicó que la expansión de ambos polos metropolitanos ya muestra señales visibles en los corredores carreteros y en el desarrollo de nuevos fraccionamientos, parques industriales y zonas habitacionales, lo que, de continuar bajo el mismo ritmo, derivaría en una integración física entre ambas regiones.
“Según un estudio que apareció hace poco, eso no va más allá de 20 años para que estemos totalmente conectados con Monterrey”, expresó.
López Barbosa señaló que el fenómeno no debe entenderse únicamente como un crecimiento poblacional, sino como una transformación territorial que también modificará la dinámica económica, social y de movilidad en el noreste del país.
“Ya se están creando fraccionamientos, áreas urbanas y hay una movilidad muy grande en esa conexión”, indicó.
Asimismo explicó que esta integración regional podría acelerarse aún más con proyectos de infraestructura y transporte, al facilitar el traslado de personas y mercancías entre ambas entidades.
“Seguramente, con la llegada del tren, la movilidad va a ser mucho mayor y eso también va a impulsar el desarrollo en esa franja”, comentó.
El especialista advirtió que el crecimiento de la ciudad debe venir acompañado de una planeación urbana más sólida, pues actualmente Saltillo ya enfrenta retos relacionados con movilidad, servicios públicos, expansión irregular y presión sobre sus recursos naturales.
“La manera en la que construyamos ese proceso va a definir si es un éxito o si es un fracaso”, afirmó.
Asimismo, subrayó que la integración con Monterrey representa una oportunidad económica, debido a la atracción de inversión, innovación y mano de obra, aunque insistió en que también traerá desafíos en materia ambiental, vivienda y ordenamiento territorial.
En ese contexto, mencionó que el crecimiento urbano no puede seguir dependiendo únicamente de la dispersión territorial, sino que debe discutirse la posibilidad de un desarrollo vertical y de mayor densidad habitacional.
“La evidencia señala que las ciudades dispersas no son sustentables; trasladamos más personas, consumimos más combustible y generamos mayores impactos ambientales”, sostuvo.
El académico llamó a que gobierno, sector empresarial, ciudadanía y universidades participen en la definición del modelo urbano que se quiere para las próximas generaciones. “Todos queremos que nuestra ciudad prospere, pero las decisiones que tomemos hoy son las que van a definir si ese crecimiento será bueno o malo”.
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