Ciudad de México, 25/05/26 (Más).- El avance acelerado de las rentas de corta estancia vinculadas a plataformas digitales como Airbnb se ha convertido en un fenómeno urbano de gran impacto en las principales ciudades mexicanas que serán sede del Mundial de Fútbol, donde el crecimiento de este mercado ronda incrementos cercanos al 30% y está modificando de manera profunda la disponibilidad de vivienda, el valor de los alquileres y la composición social de los barrios.
De acuerdo con un reportaje de El País, el auge de este modelo de alojamiento ha dejado de ser un esquema de economía colaborativa para transformarse en un negocio dominado por grandes inmobiliarias y operadores profesionales que concentran cientos o incluso miles de propiedades en renta temporal, aprovechando la alta demanda esperada por el evento deportivo y la flexibilidad regulatoria en distintas ciudades del país.
El fenómeno se observa con especial intensidad en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde el número de alojamientos tipo Airbnb ha crecido de forma sostenida desde 2023.
En la capital del país se ha pasado de aproximadamente 18 mil propiedades a cerca de 24 mil, mientras que en Guadalajara el aumento ronda el 50% y en Monterrey prácticamente se ha duplicado la oferta en el mismo periodo.
Este crecimiento ha estado acompañado por la reconversión de edificios completos que antes funcionaban como vivienda tradicional y que ahora operan como estancias turísticas eventuales, administradas por empresas inmobiliarias que gestionan los inmuebles bajo esquemas similares a los de cadenas hoteleras, aunque amparadas en plataformas digitales y figuras legales más flexibles.
En la Ciudad de México, un ejemplo representativo es el edificio Pandora, ubicado en la colonia Juárez, que pasó de ser un inmueble habitacional dividido en los predios Nápoles 35 y Londres 49 a convertirse en un complejo completo de alojamiento temporal.

En ese lugar, tras el desalojo de al menos 12 familias durante la pandemia, el edificio fue reconvertido en estancias turísticas con tarifas que van desde habitaciones económicas hasta departamentos completos de alto costo, operando hoy como un “no hotel” gestionado bajo plataformas digitales.
En la misma colonia Juárez, se ha documentado un proceso más amplio de transformación urbana que incluye desalojos y cambios en el uso de suelo en edificios de calles como Versalles, Bruselas, Liverpool y Abraham González.
En estos puntos, vecinos y activistas señalan que antiguos inmuebles habitacionales han sido desplazados por proyectos orientados a la renta turística, generando lo que describen como un proceso de expulsión progresiva de residentes.
En Guadalajara, la colonia Americana se ha convertido en otro foco del fenómeno. Ahí, vecinos denunciaron el denominado “Proyecto Libertad”, un desarrollo inmobiliario que contemplaba decenas de departamentos pequeños con una orientación clara hacia su uso en plataformas como Airbnb. El proyecto fue revisado por autoridades tras detectarse que excedía los niveles de construcción permitidos en la zona, lo que reforzó las sospechas de su destino turístico.
También en Guadalajara, el avance de estos alojamientos se refleja en la sustitución de casas antiguas por edificios de departamentos destinados a renta temporal, especialmente en zonas cercanas a avenidas principales, lo que ha provocado cambios visibles en la dinámica barrial y presión creciente sobre el mercado de vivienda.

En Monterrey, el fenómeno se expresa en la operación de empresas como Anfitrip, que administra decenas de propiedades en la zona metropolitana como intermediarios entre propietarios e inquilinos temporales. Estas compañías gestionan inmuebles que forman parte de un mercado cada vez más profesionalizado, donde la renta de corta estancia se ha convertido en una estrategia de inversión inmobiliaria.
En las tres ciudades sede del Mundial, el crecimiento de este tipo de alojamiento ha sido significativo desde 2023, con incrementos que van desde el 30% hasta el 50% en la oferta de propiedades disponibles en plataformas digitales. Este aumento ha estado impulsado por la profesionalización del sector, donde empresas inmobiliarias concentran la administración de grandes portafolios de departamentos.
Este proceso ha generado preocupación entre especialistas y colectivos vecinales, quienes advierten que la conversión masiva de vivienda en alojamiento turístico contribuye a la expulsión de residentes locales, eleva el costo de vida en zonas céntricas y reduce la disponibilidad de vivienda a largo plazo, especialmente en colonias con alta presión inmobiliaria.
Finalmente, el reportaje concluye que el mercado de estancias temporales en México ha alcanzado una escala en la que las grandes empresas inmobiliarias y los inversionistas institucionales marcan el ritmo del sector, consolidando un modelo que transforma la vivienda en activo financiero y que plantea nuevos retos para la planeación urbana en las ciudades anfitrionas del Mundial.
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