Aunque no hay acusaciones contra mexicanos, medios españoles señalan una convergencia de intereses. Hay contactos nacionales que aparecen en la trama española
Ciudad de México, 25/05/26 (Más).- El escándalo político y financiero que rodea al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero comenzó como una investigación sobre presunto tráfico de influencias y corrupción en España, pero con el paso de los meses ha ido mostrando conexiones empresariales y políticas que alcanzan a Venezuela y, de manera indirecta, a México.
De acuerdo con información del diario español Vozpópuli y diversas investigaciones periodísticas en Europa, la trama gira alrededor de una red de intermediarios, operadores políticos y empresarios vinculados con negocios en el entorno del chavismo, particularmente durante los años de crisis económica y sanciones internacionales contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Uno de los personajes centrales es Víctor de Aldama, empresario español señalado como operador de negocios y comisionista en operaciones relacionadas con petróleo, transporte y contratos internacionales. Según Vozpópuli, Aldama habría compartido con Zapatero contactos políticos de alto nivel en México y Venezuela, además de participar en gestiones para empresas españolas interesadas en recuperar dinero o mantener negocios en territorio venezolano.
La investigación española sostiene que Aldama terminó ocupando espacios de influencia que anteriormente habría intentado cubrir el propio Zapatero. El caso tomó fuerza después de que autoridades españolas pusieran bajo revisión operaciones ligadas al rescate de la aerolínea Plus Ultra, asunto en el que se indaga si existieron presiones políticas o beneficios indebidos desde el entorno del expresidente socialista.
Otra de las líneas investigadas conecta con Venezuela. Diversos reportes señalan que Zapatero se convirtió durante años en un interlocutor frecuente del chavismo y mantuvo relación cercana con figuras del gobierno de Maduro, lo que le permitió participar como mediador político y abrir contactos empresariales entre compañías españolas y autoridades venezolanas.
En esa ruta aparece el llamado negocio de las cajas CLAP, el programa de alimentos subsidiados implementado por el gobierno venezolano. Investigaciones internacionales documentaron que parte de los suministros alimenticios provenían de empresas mexicanas, utilizadas como plataformas de exportación y comercialización de productos con sobreprecio.
Entre las compañías mencionadas en esas investigaciones figura Group Grand Limited, relacionada con Alex Saab, empresario colombiano señalado como operador financiero de Maduro.
Aunque no existe una resolución judicial pública que establezca una sociedad directa entre Zapatero y Saab en México, distintas líneas periodísticas apuntan a que ambos mundos coincidieron dentro de redes internacionales de intermediación comercial vinculadas con Venezuela.
México también aparece en otra vertiente del caso: los proyectos de infraestructura y transporte impulsados durante el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Según Vozpópuli, Aldama aseguró que el Tren Maya fue uno de los puntos de acercamiento con el entorno del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
La publicación sostiene que empresas españolas buscaban participar en contratos multimillonarios relacionados con el Tren Maya y otros proyectos estratégicos mexicanos. En ese contexto se ubica la relación con Oaxaca y el entonces gobernador Alejandro Murat.
El 12 de diciembre de 2018, según la investigación española, Murat sostuvo una reunión con José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. En ese momento, Ábalos era una de las figuras más cercanas a Pedro Sánchez, mientras Koldo y Aldama posteriormente serían señalados dentro de la llamada “trama Koldo”, relacionada con presuntas comisiones ilegales y negocios irregulares en España.
La importancia de esa reunión radica en que coloca a Oaxaca dentro del circuito político y empresarial que posteriormente sería investigado en España. No obstante, hasta ahora no existe una acusación formal contra Alejandro Murat ni una carpeta judicial pública que lo vincule directamente con actos ilícitos derivados del caso Zapatero o de la trama Aldama.
Vozpópuli también recuerda que Zapatero había visitado Oaxaca desde años antes. En febrero de 2017 recibió las Llaves de la Ciudad de Oaxaca de Juárez y sostuvo encuentros con Murat para hablar sobre proyectos y cooperación.
La conexión mexicana no termina ahí pues Murat ya mantenía relación con grandes firmas españolas desde su etapa al frente del Infonavit. Uno de los casos mencionados es la inversión realizada en Abengoa México, operación que posteriormente derivó en pérdidas millonarias cuando la empresa española cayó en crisis financiera.
Otra compañía que aparece dentro del entramado es Duro Felguera, empresa española relacionada con negocios energéticos en Venezuela y que también mantiene conexiones con inversionistas mexicanos y empresas vinculadas con obras del Tren Maya.
De acuerdo con Vozpópuli, las investigaciones sobre Aldama incluyen negociaciones relacionadas con petróleo venezolano, pagos pendientes a compañías españolas y operaciones donde México aparecía como espacio de inversión, conexión política y plataforma empresarial.
Sin embargo, es importante distinguir entre las relaciones políticas documentadas y las acusaciones judiciales formales. Hasta el momento, las investigaciones abiertas en España no han derivado en cargos contra funcionarios mexicanos ni han demostrado que Murat o empresas de su familia participaran en una estructura criminal relacionada con Zapatero.
Lo que sí existe, según los reportes periodísticos y documentos revisados por medios españoles, es una convergencia de intereses: empresarios españoles buscando contratos o pagos en Venezuela y México; operadores políticos vinculados al PSOE; proyectos estratégicos mexicanos como el Tren Maya, y una red de contactos donde aparecen personajes hoy investigados por corrupción y tráfico de influencias.
La relevancia del caso para México dependerá de lo que revelen los expedientes judiciales españoles en los próximos meses. Si las investigaciones avanzan hacia contratos, transferencias, intermediaciones o beneficios económicos ligados a territorio mexicano, el escándalo podría escalar de una conexión política y empresarial a una trama internacional con repercusiones directas para actores mexicanos.
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