Ciudad de México, 26/09/26 (Más).- La expansión inmobiliaria en Ciudad de México ha transformado zonas tradicionales y ha generado nuevos sectores residenciales que incluso adoptan nombres de colonias de mayor plusvalía, mientras familias que han vivido durante generaciones en esos barrios enfrentan presiones para vender sus viviendas y trasladarse a otras áreas de la capital.
De acuerdo con la información publicada por El País, el fenómeno puede observarse en el llamado “New Polanco”, un sector que se desarrolló sobre antiguas zonas industriales y que las inmobiliarias han asociado comercialmente con Polanco, una de las áreas de mayor valor inmobiliario de la ciudad, pese a que las zonas no corresponden a la misma colonia.
En el área conviven nuevos edificios residenciales, centros comerciales, oficinas de empresas multinacionales y establecimientos de lujo con instalaciones industriales, estaciones eléctricas y una planta cervecera. La transformación ha modificado la composición urbana de una zona que hasta hace algunas décadas estaba caracterizada por actividades industriales.
El fenómeno también se refleja en la aparición de denominaciones como “Condesa Sur”, “Roma Oriente” y “Reforma Norte”, utilizadas comercialmente para identificar desarrollos ubicados junto a colonias con mayor reconocimiento y valor inmobiliario. Algunos habitantes cuestionan estas denominaciones debido a que no corresponden necesariamente con las divisiones territoriales oficiales.
Alfredo Sánchez, funcionario público retirado de 68 años y habitante de la Cerrada de Andrómaco, sostiene que el sector donde vive no pertenece a Polanco. En ese espacio residen cerca de 60 familias en viviendas de dos y tres niveles, rodeadas por nuevos desarrollos residenciales y comerciales.

La transformación inmobiliaria ha generado preocupación entre algunos residentes de la Cerrada de Andrómaco, quienes aseguran haber recibido propuestas para vender sus propiedades. Las ofertas mencionadas rondan los 2 millones de pesos, mientras que un departamento en esa misma zona puede superar los 6 millones de pesos, de acuerdo con los datos expuestos en el reportaje.
La diferencia entre los precios de venta de las viviendas tradicionales y el costo de los nuevos departamentos dificulta que los propietarios puedan permanecer en el mismo sector después de vender sus casas. El desplazamiento puede llevar a las familias hacia zonas periféricas o sectores con menores precios de vivienda.
Un estudio de Propiedades.com correspondiente al segundo semestre de 2025 señala que cerca de 78 por ciento del inventario digital de vivienda en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey corresponde a propiedades de alto valor. El análisis advierte sobre una brecha entre la oferta disponible en plataformas digitales y las necesidades de vivienda asequible de una parte importante de la población.
La misma empresa ha registrado incrementos de hasta 180 por ciento en las rentas de algunas zonas de Ciudad de México. El encarecimiento ha llevado a residentes a buscar vivienda en áreas cercanas con precios más bajos, aunque esos sectores también comienzan a registrar una mayor demanda y señales de revalorización inmobiliaria.
La expansión de la gentrificación desde colonias como Roma y Condesa alcanza comunidades donde todavía predominan viviendas construidas durante décadas anteriores. En estos sectores, inmuebles tradicionales y fachadas de estilo art déco conviven cada vez más con edificios nuevos que incorporan gimnasios, terrazas, áreas infantiles y otros servicios dirigidos a segmentos de mayores ingresos.
En agosto de 2026, el precio promedio por metro cuadrado de vivienda en Ciudad de México aumentó 4.4 por ciento y alcanzó alrededor de 3 mil 500 dólares, según el seguimiento de Banorte citado por El País. Ese nivel convirtió a la capital mexicana en la ciudad con el precio de vivienda más elevado del país.
Estudios académicos citados en el reportaje también ubican a Ciudad de México como la segunda ciudad más costosa de América Latina en materia inmobiliaria, solo por debajo de Montevideo, Uruguay, de acuerdo con el Relevamiento Inmobiliario de América Latina de la Universidad Torcuato Di Tella.
Ante el problema de acceso a la vivienda, el Gobierno federal ha planteado una meta de construir y financiar 1.8 millones de viviendas populares, destinadas a beneficiar a alrededor de 12 millones de familias. La política forma parte de las medidas anunciadas para atender el déficit habitacional y las dificultades de acceso a vivienda de menor costo.
En Ciudad de México, legisladores de Morena también impulsan iniciativas para limitar que desarrolladores inmobiliarios utilicen nombres asociados con colonias de mayor plusvalía para comercializar nuevos proyectos. La propuesta ha sido relacionada con prácticas que sus promotores consideran publicidad engañosa y con la transformación acelerada de determinadas zonas.
La diputada local Cecilia Vadillo ha señalado que el cambio de nombre de un barrio puede influir en quién puede acceder a vivir en esa zona, debido a que las denominaciones asociadas con colonias de mayor valor pueden utilizarse como parte de las estrategias de comercialización de los nuevos desarrollos.
Mientras avanza la construcción de nuevos complejos, habitantes de la Cerrada de Andrómaco también han expresado preocupación por el estado de los servicios públicos. Vecinos señalan incrementos en los costos de electricidad y agua, además de fallas que atribuyen al aumento en el consumo registrado en las áreas residenciales de reciente construcción.
El caso de esta pequeña comunidad se ha difundido en redes sociales como una muestra de las diferencias entre los antiguos barrios y los nuevos desarrollos inmobiliarios. Sus habitantes, algunos con varias generaciones viviendo en el lugar, expresan incertidumbre sobre su permanencia ante la creciente presión del mercado de vivienda en la capital.
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