El inventor de Los Zetas

Ciudad de México, 18/12/24 (Más / IA).- Osiel Cárdenas Guillén, apodado ‘El Mata Amigos’, marcó un antes y un después en el mundo del narcotráfico en México. A sus 57 años, tras cumplir una condena en Estados Unidos y ser deportado a México el lunes, el exlíder del Cártel del Golfo volvió al país que moldeó, en gran parte, por su legado criminal.

Fundador de Los Zetas, una organización paramilitar que redefinió la dinámica del crimen organizado, Cárdenas cambió las reglas del juego al introducir tácticas de guerra y diversificar los negocios ilícitos del narcotráfico.

Su llegada al penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, marca el inicio de un nuevo capítulo judicial. La Fiscalía General de la República (FGR) ejecutó de inmediato una orden de captura en su contra por delincuencia organizada, y no se descartan nuevas acusaciones que podrían mantenerlo en prisión por el resto de su vida.

Cárdenas llegó a la cima del Cártel del Golfo a finales de la década de 1990, tras una serie de eventos que lo consolidaron como líder indiscutible. La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México y Estados Unidos y el cierre de la ruta caribeña de la cocaína en los años noventa transformaron a México en el principal corredor de drogas hacia el norte. Tamaulipas, y particularmente Nuevo Laredo, se convirtieron en puntos clave de salida, y Cárdenas, tras el arresto de su antecesor Juan García Abrego y el asesinato de Salvador Gómez, asumió el control del grupo.

Lo que distinguió a Cárdenas de otros capos fue su capacidad de innovación y su brutalidad. “Osiel Cárdenas se distinguió de otros líderes del tráfico de drogas porque introdujo el paramilitarismo y escaló el nivel de las confrontaciones con las instituciones del Estado”, señala el investigador Luis Astorga en su obra ‘Seguridad, traficantes y militares: el poder en la sombra’. En un movimiento sin precedentes, reclutó a militares de élite del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), quienes desertaron para formar Los Zetas, un brazo armado que llevó el crimen organizado a una nueva dimensión de violencia.

Los Zetas no solo ofrecieron protección a Cárdenas y sus operaciones, sino que ampliaron las actividades delictivas del Cártel del Golfo. Bajo su liderazgo, se diversificaron hacia el tráfico de personas, el robo de combustible y la extorsión, actividades que hoy siguen siendo una amenaza para la seguridad en México. Su modelo empresarial criminal, que combinaba brutalidad, populismo y estrategias mediáticas, consolidó su posición en el imaginario criminal del país. “Era como si coexistieran en él el empresario de la ilegalidad, el guerrero y el populista”, apunta Astorga.

La detención de Cárdenas en Matamoros en 2003 y su extradición a Estados Unidos en 2007 marcaron el fin de su reinado, pero no el impacto de sus decisiones. La alianza entre el Cártel del Golfo y Los Zetas se rompió tras su captura, lo que desencadenó una guerra que dejó miles de muertos y consolidó el dominio de otros grupos, como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Aunque ahora luce un semblante más envejecido, con cabello cano y lentes, el regreso de Osiel Cárdenas a México despierta preguntas sobre su posible rol en el mundo criminal actual. ¿Intentará retomar el control, colaborará con las autoridades o simplemente cumplirá su condena? Lo que es seguro es que el México al que regresa sigue lidiando con las consecuencias de su legado, en un contexto de violencia y crimen organizado que él ayudó a construir.


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