El “big data” y la educación

Buenos Aires, 18/12/24 (Más / IA).- El uso de grandes volúmenes de datos, conocido como ‘big data’, está transformando múltiples aspectos de la sociedad, y la educación no es la excepción. En un mundo atravesado por algoritmos y sistemas de inteligencia artificial, el análisis de macrodatos emerge como una herramienta clave para personalizar el aprendizaje, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones pedagógicas.

Walter Sosa Escudero, economista y especialista en estadística y econometría, sostiene que ‘big data’ puede tunear prácticas docentes para que se adapten mejor a tal o cual tipo de alumnos. Según el experto, la capacidad de procesar grandes cantidades de información en tiempo real permite a los educadores evaluar situaciones, comparar resultados y dar retroalimentación de manera eficiente, lo que facilita el reaprendizaje institucional.

Por su parte, Sandra Rodríguez, líder de Data Analysts en Ticmas y rectora del Instituto de Formación Técnica Superior 11, señala que ‘big data’ no solo permite identificar patrones de aprendizaje y áreas de mejora en los estudiantes, sino que también contribuye a una gestión más eficiente de las instituciones educativas. “Permite personalizar el aprendizaje al ofrecer materiales y actividades adaptadas a las necesidades individuales de los estudiantes. Además, habilita el monitoreo del progreso en tiempo real y la optimización de recursos, enfocando esfuerzos en materiales más efectivos, como videos, ejercicios o libros”, explica Rodríguez.

Un ejemplo práctico de este enfoque es el caso de un docente que, mediante el análisis de datos, identifica a alumnos con dificultades específicas en álgebra y adapta su metodología para abordar esos problemas. De igual manera, puede prever que los estudiantes que entregan trabajos tarde tienen mayores probabilidades de fallar en exámenes, permitiendo implementar recordatorios personalizados para prevenir estas situaciones.

El impacto del ‘big data’ no solo transforma la dinámica dentro de las aulas, sino que también redefine el papel de los docentes. Rodríguez destaca que el acceso a datos detallados y en tiempo real sobre el progreso de los estudiantes les permite a los profesores ofrecer una enseñanza más personalizada y empática. Además, esta nueva dinámica fomenta una relación más colaborativa entre alumnos y maestros, con los estudiantes participando activamente en el análisis de su propio rendimiento.

Para Sosa Escudero, el uso de la tecnología en el aula no debe ser motivo de temor para los educadores. “El alumno siente inmediatamente cuando su profesor le tiene miedo a la tecnología y no hace más que pasárselo al alumno. El antídoto del miedo es el conocimiento”, señala, destacando que integrar herramientas como la inteligencia artificial no solo mejora la enseñanza, sino que también fomenta un aprendizaje más creativo.

El análisis de ‘big data’ también tiene implicaciones significativas para los padres. Según Rodríguez, al tener acceso a datos en tiempo real sobre el rendimiento de sus hijos, los padres pueden involucrarse de manera más efectiva en su educación. Esto les permite detectar problemas a tiempo, tomar medidas preventivas y comunicarse de manera más eficiente con los docentes.

La posibilidad de personalizar el aprendizaje, predecir dificultades y optimizar recursos convierte al ‘big data’ en una herramienta esencial para enfrentar los desafíos educativos contemporáneos. En palabras de Rodríguez, los datos no solo transforman la educación, sino que empoderan a docentes, estudiantes y familias para construir un aprendizaje más significativo y adaptado a las necesidades de cada individuo.


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