“El aullido del lobo es una de las composiciones musicales más hermosas de un animal, son sonidos que les salen de dentro y su percepción ha cambiado mucho con el tiempo, ahora está considerado casi como un canto celestial”.
Por Isabel Martínez
EFE REPORTAJES. –
Símbolo en la fundación de Roma, temible aullador y de aspecto feroz, el lobo es también un maestro para los seres humanos, tanto en sus costumbres y trucos de supervivencia, como en su generosidad y lealtad hacia los miembros de su camada.
José Ramón de Camps, naturalista y escritor, es autor de «En tierra de lobos», el último de sus libros en el que expone el comportamiento del canis lupus, animal al que adora. De Camps es también creador y director de la editorial Cabrarme, dedicada a temas relacionados con la fauna y la naturaleza.
Este hombre, que ha dedicado su vida a la exploración de lugares salvajes para el hombre, pero refugio de la fauna más pintoresca, explica para EFE las peculiaridades de un animal tan singular e icónico como el lobo, así como su relación con el ser humano ser. a través de la historia.

EL SONIDO DEL LOBO.
Según el naturalista José Ramón de Camps, se ha comprobado que el lobo es un animal que “adora a su familia, protege a los miembros de su manada, adiestra a sus cachorros en el arte de la supervivencia, les enseña a cazar; entre las hembras que no son sus madres, están las que hacen de nodrizas cuando la madre va de cacería y las cuida».
Para De Camps, “el aullido de un lobo es una de las composiciones musicales más bellas de un animal, son sonidos que salen de dentro y su percepción ha cambiado mucho con el tiempo, ahora se considera casi un canto celestial. Cuando los escuchas, piensas que no estás solo, que estás protegido y que no ven que estás atacando. La actitud hacia el lobo ha cambiado radicalmente y se ha convertido en la máxima expresión de la preservación de las especies, los ecosistemas y un símbolo de libertad”.
Los lobos aúllan juntos para fortalecer su cohesión, cuando un lobo se pierde y se aleja de su territorio, aúlla para localizar a sus parejas o cuando busca nuevos territorios; a menudo aúllan para obtener información de los miembros de su manada o si están buscando una hembra para ver si son compatibles, por lo que aullar es parte de su forma de comunicarse.

LA ATRACCIÓN DEL LOBO EN LA LITERATURA.
El naturalista hace referencia al escritor y poeta británico Rudyard Kipling (1865-1936), quien escribió en su obra ‘El libro de la selva’: «La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada». También cita al escritor español Miguel Delibes (1920-2010) quien hablaba de los lobos como “los grandes embajadores de la biodiversidad y su máximo representante”.
El lobo aullador ha sido protagonista durante siglos. Cuando los europeos llegaron al norte del continente americano, los grandes escritores de la época, como el estadounidense Jack London (1876-1916), decían que era el sonido más odiado que una persona podía escuchar en la soledad de la noche, porque representaba un gran peligro.

CONFLICTO DEL LOBO CON EL HOMBRE.
“El conflicto entre el lobo y el hombre viene desde hace mucho tiempo, era odiado y rechazado, no solo porque atacaba a sus rebaños sino también porque era un carroñero, ya que los lobos en las guerras que se daban en Europa venían comer los restos de los soldados muertos, por lo que la propia Iglesia empezó a glorificar el mito del lobo como animal diabólico», apunta De Camps.
La actitud hacia el lobo ha cambiado radicalmente y se ha convertido en la máxima expresión de la preservación de las especies, los ecosistemas y un símbolo de libertad, explica De Camps.
No hace mucho, hasta los años 70, en muchas ciudades de España era muy común que la gente se santiguara cuando escuchaba un aullido de lobo, sin embargo, “hoy en día provoca una reacción totalmente opuesta y si escuchas un aullido de lobo, lo primero Lo que te transmite es que estás en una zona virgen, ecológicamente limpia y sostenible, donde los propios científicos utilizan sus aullidos para descubrir sus manadas”, asegura el naturalista.

“Hace unos 50 años -continúa- en Estados Unidos se descubrió que si una persona imita el aullido de un lobo, los lobos más jóvenes reaccionan rápidamente porque creen que sus padres les traen comida. Así, cuando el pequeño aullaba, aullaban todos, y así era fácil detectar las manadas sin tener que molestarlas ni entrar en sus territorios para hacer su censo”.
El biólogo estadounidense David Mech (1937) fue quien rompió la teoría en la década de 1970, según la cual siempre se pensó que el macho alfa, el líder, sujeta firmemente a toda la manada, que es un animal muy gruñón, el único que comía primero y no daba a otros para acercarse a su hembra, etc. Según el naturalista, “Mech descubrió que todas estas ideas se desarrollaban con los lobos en cautiverio, donde su carácter se torna hosco, y demostró que, por el contrario, el el lobo en estado salvaje es un animal líder que protege a su grupo y que ama a los demás».
Siguiendo las teorías de los antecesores de Mech, se demuestra que el lobo es un animal que “adora a su familia, protege a los miembros de su manada, entrena a sus cachorros en el arte de la supervivencia, les enseña a cazar; entre las hembras que no son sus madres, están las que tienen el rol de nodrizas cuando la madre sale de cacería y las cuida”, enfatiza el escritor.
José Ramón de Camps, naturalista y escritor, es autor de «En tierra de lobos», el último de sus libros en el que expone el comportamiento del ‘canis lupus’, animal al que adora.

ORIGEN DEL PERRO DOMÉSTICO.
En cuanto a la diferencia entre un perro domesticado y un lobo, De Camps señala que “al igual que si quieres acercarte a una paloma en un campo, se va volando, y si la encuentras en la plaza del pueblo viene a ti para darle de comer, La historia ha demostrado, aunque no científicamente probado, que ya en el Neolítico, mientras unos lobos permanecían siempre salvajes, otros se acercaban a las ciudades para comer su basura” y así poco a poco se fueron emparentando con los humanos.
Así, con el tiempo y según la zona, fueron apareciendo distintas razas de perros domesticados, y “lo cierto es que si se analiza la sangre de un perro corriente, su ADN confirma que se trata de una subespecie de ‘canis lupus’, es decir, lobo «, señala el investigador.
Desde el principio de los tiempos, antes de que el ser humano tuviera un estilo de vida sedentario, “el hombre ha respetado mucho al lobo. Aprendió a cazar observando cómo lo hacían en manada: mientras unos perseguían la presa, otros se quedaban del otro lado para atraparla. El respeto que el lobo se ganó por los pueblos primitivos se refleja en las pieles y cráneos encontrados en sus cuevas, así como en los dibujos que representan estas escenas de caza”, subraya De Camps.
El lobo se hizo sedentario con la expansión de las ciudades, con ganado doméstico que empezó a atacar, “porque -dice Camps- cuando un lobo tiene que pelear con un herbívoro salvaje o un jabalí, por ejemplo, se puede romper una pata y tú no podrás cazar más, pero si lo haces con ovejas o cabras, no tendrás ningún problema, porque no se opondrán». Foto: Zipi
Pero el lobo se volvió sedentario con la expansión de las ciudades, con ganado doméstico que empezó a atacar, “porque -dice el experto- cuando un lobo tiene que pelear con animales salvajes herbívoros o con un jabalí, por ejemplo, se puede romper un pata y ya no podrás cazar, pero si lo haces con ovejas o cabras, no tendrás ningún problema, porque no se opondrán».
El naturalista confirma que “en España, el último censo de población se realizó en el año 2000, pero se confirmó que los lobos están conquistando territorios nuevamente. En general, en Europa las poblaciones son constantes, mientras que en Portugal van disminuyendo, pero, aunque no hay estudios que revelen la realidad, en el ‘Libro Rojo de la Extinción de Especies’ el lobo no aparece como una especie en peligro de extinción». Felicidad para el lobo y esperanza para la naturaleza.
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