Por Dujav Teduar
El sucio juego de Donald Trump para hundir granjas y beneficiar a su círculo político, las acaudaladas familias americanas y donantes de campaña está en marcha.
Florida era conocida como el Estado del Sol por su agricultura de naranja, cultivos valuados en 9 mil millones de dólares anuales.
Misteriosamente una bacteria llamada Candidatus Liberibacter Asiaticus, transmitida por el insecto Diaphorina Citrícolas, invadió sus granjas y los frutos de los árboles se volvieron amargos y deformes. Sin cura alguna un árbol muere en dos o cinco años.
La producción de Florida cayó en un 80 por ciento, los huertos fueron abandonados o vendidos.
El gobierno podría haber establecido cuarentenas, pero no hizo nada.
Quienes sacaron provecho fueron las grandes corporaciones inmobiliarias como Collier Companies que compraron miles de acres de tierra citrícola.
Obtener un permiso de construcción en Estados Unidos no es tarea fácil, pero el actual gobernador de Florida, Ron DeSantis, inmediatamente facilitó permisos para construir en áreas rurales con urbanizaciones de lujo como Palm Beach y Fort Myers.
En lo que respecta a la agricultura entraron a escena las compañías Monsanto-Bayer, que introdujo el cultivo de soya transgénica y Florida Crystals, el de la caña de azúcar.
Recientemente se le ha visto a DeSantis detrás de los discursos anti migración que ha dado Donald Trump, quien espera deportar en tiempo récord a cualquier inmigrante, con papeles o no, que vivan en suelo estadounidense.
Por cierto DeSantis impulsó en Florida la Ley SB1718, que entró en vigor el 1 de julio de 2023 y es considerada una de las más agresivas contra los migrantes.
La relación DeSantis-Trump es un aviso para que los dueños de pequeñas granjas hagan maletas y se vayan del estado, pero esto no solo perjudicará a los residentes de Florida, el plan maestro es llevar el ensayo cítrico a nivel nacional, solo que ahora en lugar de plaga será borrar a los migrantes del mapa.
Actualmente la agricultura depende del 70 por ciento de trabajadores migrantes (muchos indocumentados).
La promesa de deportación masiva y control fronterizo estricto reduciría la mano de obra disponible cuyos estragos se reflejarán en la escasez de cosechas y alza de precios, pero beneficiará a los agroindustriales quienes implementarán alternativas mecánicas.
Se busca el colapso en cosechas como frutas, verduras y sembradíos de alfalfa, que perjudicará de paso a las empresas lácteas.
Los alimentos se encarecerán entre el 20, 30 y 50 por ciento por escasez, afectando la inflación.
Las pequeñas granjas serán eliminadas y se consolidarán las grandes corporaciones como Cargill, Tyson Foods, Bayer-Monsanto.
Otras dinastías beneficiadas:
Los Walton (dueños de Walmart), controlan el 40 por ciento del mercado de alimentos en Estados Unidos y necesitan precios bajos que lograrían con granjas industriales automatizadas.
Los Koch (Koch Industries), dueños de fertilizantes, oleoductos y tierras, interesados en monopolizar la agroindustria.
Jeff Bezos (Amazon/Whole Foods) apuesta por granjas verticales robotizadas, justo el modelo que sobrevivirá a la crisis.
Trump está forzando una transición acelerada hacia alimentos sintéticos, por ejemplo la carne cultivada en laboratorio, promovida por Bill Gates y agricultura 100 por ciento robotizada (drones, robots cosechadores).
La eliminación de mano de obra migrante debilitará a los pequeños agricultores, las élites comprarán tierras baratas y tienen recursos para dar soluciones High-tech.
El resultado es un monopolio de la comida en manos de unos pocos.
Quienes ganan con la política de Trump:
Bill Gates (el mayor terrateniente de Estados Unidos, posee 270 mil acres de tierra cultivable), con la crisis comprará más a bajos precios. Promotor de la agricultura “climáticamente inteligente” (menos mano de obra).
Black Rock y Vanguard, están adquiriendo tierras agrícolas para convertirlas en activos financieros.
Lockheed Martini y Blackwater (ahora Academi), contratos millonarios para la ICE y redadas migratorias.
¿Quién puede frenar a Trump?
A corto plazo, la Corte Suprema; a mediano plazo, protestas masivas más crisis económica y a largo plazo las elecciones de 2026.
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