Ciudad de México, 20/03/25 (Más / IA).- La fortuna de un fotógrafo radica en estar en el momento y lugar indicados, y la carrera de Gonzalo Morales es prueba de ello. Desde finales de los años ochenta hasta principios de los 2000, su lente capturó momentos clave en la historia del rock latinoamericano, una época en la que la música pasó de ser un vehículo de expresión contracultural a convertirse en un atractivo para las grandes marcas.
Morales, egresado de la Escuela de Diseño Parsons de Nueva York, comenzó su carrera con una sensibilidad especial por la calle, la vida nocturna y la experimentación con técnicas poco convencionales, como las tomas aéreas y la fotografía infrarroja. Su incursión en MTV Latinoamérica como conductor junto a Ruth Infarinato y Alfredo Lewin le otorgó acceso privilegiado al mundo del rock, permitiéndole capturar imágenes desde los vestidores, en giras, fiestas privadas y otros espacios íntimos de los artistas.
Su conexión con la música viene de lejos: de niño soñaba con ser baterista, pero su destino cambió a los 17 años, cuando un asalto en el Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria lo dejó sin equipo fotográfico. Este hecho lo llevó a dedicarse de lleno a la fotografía sin abandonar su vínculo con la escena musical. Desde entonces, ha construido uno de los acervos fotográficos más extensos del rock latinoamericano, aunque poco visto hasta la fecha. Sus imágenes registran los primeros días de figuras míticas como Caifanes, Maldita Vecindad, Fobia, Molotov, Zoé, Café Tacvba, Babasónicos, Aterciopelados y Control Machete. Muchas de estas imágenes han comenzado a salir a la luz desde 2020 en su cuenta de archivo en Instagram.
Su vida ha transcurrido entre distintas ciudades de Estados Unidos, Mérida y la Ciudad de México, donde recientemente presentó su primera exposición en más de una década: Huellas del Distrito: escena latinoamericana del rock, 90′s-00′s, abierta al público en la Galería Leica de la colonia Polanco. La muestra reúne 47 fotografías que documentan momentos emblemáticos del rock mexicano, como una de las primeras presentaciones de Caifanes en Coyoacán, la sesión fotográfica del primer disco de Molotov en la colonia Roma y a Café Tacvba en Circuito Interior.
Para Morales, el éxito del rock latinoamericano de los noventa no fue tan masivo como se suele pensar, sino que se consolidó en unos cuantos casos representativos. Como DJ en MTV, tuvo la oportunidad de fotografiar tanto a bandas latinoamericanas como a figuras internacionales como Jay-Z y Snoop Dogg. Sin embargo, su vínculo con los músicos de la Ciudad de México le permitía conocer de cerca su identidad y contexto.
“Si tú ves mis fotos de la gira Molochete [Molotov y Control Machete, 1997], hay una diferencia en cuanto a las fotos de conciertos en general. Era yo en el escenario ‘flash in your face’, análogas; iba con mis tres rollos de 36 fotos y tenía 104 fotos para elegir las mejores. Ahora en digital puedes tener las que quieras, en algunos conciertos no te dejan usar flash, sólo dos o tres rolas al frente, pero después puedes disparar mil más. Y mis fotos me gustan porque transmiten lo que es un show de rock: destrucción, acaban jodidos, agotados, a veces pedos”, explica Morales. Aunque reconoce que el reggaetón ha desplazado al rock como género dominante entre los jóvenes, Morales considera que su generación logró capturar una esencia irrepetible en imágenes. Ahora, con un pie fuera de la fotografía de conciertos y las marcas, se prepara para publicar un libro con una selección curada de su trabajo, que será editado por RM y contará con textos del escritor Xavier Velasco. Su reciente exposición es apenas el preámbulo de lo que está por venir.
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