Adela Navarro Bello
La clave siempre está en el dinero.
Como consignara el director de cine Alan Pakula en su película de 1978 “Todos los Hombres del Presidente”, basada en el libro de los periodistas de The Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, sobre el escándalo conocido en los Estados Unidos como Watergate y que concluyó con la renuncia del Presidente Richard Nixon, la petición del informante a los reporteros era seguir el dinero invertido en las campañas para develar la corrupción.
Pero en México el dinero apenas está empezando a seguirse. Y no precisamente a la clase política morenista que presume compras millonarias, como la casa de Gerardo Fernández Noroña, la obra de arte japonés de Andy López Beltrán, las bolsas, accesorios y obras de arte de la Diputada dato protegido y su esposo Sergio Gutiérrez Luna, las decenas de casas de Manuel Bartlett. O las revelaciones realizadas por Julio Scherer Ibarra en su reciente libro, que implican a Mario Delgado con Sergio Carmona, el Rey del Huachicol y los billetes en las campañas políticas, o los sobres de dinero que, como reveló Carlos Loret, fueron entregado a un hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por mencionar algunos de los casos recientes que son escándalos momentáneos, comprobados públicamente con videos, imágenes y documentos, pero que no terminan en una indagación oficial, después de la frase presidencial de la doctora Claudia Sheinbaum, “que presenten las pruebas”.
Casi, casi, lo mismo ocurre con los cárteles de la droga y sus células ramificadas por todo el país como sucursales criminales de la distribución y venta de droga, la extorsión y el cobro de piso. De los capos que han sido detenidos en territorio mexicano, como Benjamín Arellano Félix en marzo del 2002, Osiel Cárdenas Guillén en marzo de 2003, Servando Gómez Martínez en febrero de 2015, Joaquín Guzmán Loera en enero de 2016 (capturado por tercera y última vez), y ahora la captura y muerte de Nemesio Oceguera Cervantes el 22 de febrero de 2026, a ninguno, en los días posteriores a sus aprehensiones, el Gobierno de la República, o ahora la Fiscalía General de la República, les ha confiscado bienes, casas, predios, empresas fachada, industrias, propiedades para el lavado de dinero, nada.
Eso sí, cuando son extraditados a los Estados Unidos y una vez procesados, en la sentencia aparte de los años de cárcel, autoridades de aquel país suelen imponerles multas millonarias en dólares, precisamente del dinero ilícito que produjeron con la producción, distribución, trasiego y venta de droga.
En la impunidad del dinero ilícito de los cárteles recae la permanencia de los mismos. Si el efectivo no es confiscado, si la droga no es asegurada, si las casas de seguridad no les son arrebatadas, si sus empresas fachadas siguen funcionando y sus rutas de producción y trasiego de estupefacientes continúan libres, los sobrevivientes a las detenciones de los capos de los cárteles, sus lugartenientes y en este caso del mafioso abatido el domingo 22 de febrero, inician guerras internas por el control de los activos intocados de las organizaciones criminales. Esto les permite a los cárteles trascender a sus liderazgos depuestos, ahí está el CAF, el CDS y ahora el CJNG como prueba de ello, y al país y a los mexicanos seguir corriendo el riesgo de la inseguridad, la violencia y las adicciones.
En el caso del CJNG del caído capo el Mencho, ni la FGR, ni la Secretaría de Seguridad federal, ni la SEDENA, ni la Guardia Nacional, mucho menos la evasiva en estos casos Presidencia de la República, han mostrado con pruebas, organigramas y operaciones fiscales, el aseguramiento de bienes y efectivo al Cártel Jalisco Nueva Generación o de manera individual al abatido Nemesio Oceguera Cervantes. Nada.
De hecho, la operación más grande que se conoce en años recientes contra el Cártel Jalisco Nueva Generación y otras organizaciones criminales, es que la que en el 2020 anunció el entonces titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, dependiente de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, cuando en lo que dio a conocer fue el Operativo Agave Azul, bloqueó cuentas bancarias a mil 478 personas ligadas al CJNG.
Un año después en 2021, Nieto lo volvería a hacer al congelar cuentas a por lo menos 186 personas vinculadas al crimen organizado, tanto del CJNG como de otras estructuras criminales como del Golfo, Beltrán Leyva, la Familia Michoacana entre muchas otras.
Sin embargo, después la UIF pasó de ser una unidad dedicada a combatir el lavado de dinero, para inclinarse, con la titularidad de Pablo Gómez, más a la persecución política que de narcotraficantes… hasta ahora, que, en la Presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo, seguramente con la influencia de su Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en la UIF fue nombrado como titular un policía y excolaborador del Secretario: Omar Reyes Colmenares.
De acuerdo a un reportaje publicado en ZETA, firmado por el editor Luis Carlos Sainz Martínez, la UIF, bajo el mando de Reyes Colmenares, revivió el combate al lavado de dinero por parte de cárteles y otras organizaciones criminales, y en congruencia con las sanciones de la OFAC, Oficina de Activos en el Extranjero, del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Por ejemplo, detalla el reportaje, de las 22 denuncias que presentó Pablo Gómez en 2024, de agosto de 2025 al cierre de ese año, Reyes Colmenares presentó 78 acuerdos para congelar cuentas bancarias bajo sospecha de realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Lo mismo aseguró cuentas ligadas al caso de la Barredora, las del exsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, también ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación. Así como las cuentas sancionadas por la OFAC, presuntamente ligadas a una célula del Cártel de Sinaloa en Rosarito, Baja California, entre ellas las de la Diputada federal de Morena, Araceli Brown Figueredo, y las de dos empresarios, Candelario Arcega Aguirre y Jesús González Lomelí.
En el sexenio de Enrique Peña Nieto la OFAC de los Estados Unidos también sancionó cientos de empresas en México, en estados como Jalisco y Quintana Roo, precisamente por sus ligas con el CJNG a través de la estructura de los Cuinis, los hermanos Abigael y Gerardo González Valencia, quienes sostenían una red de empresas de entretenimiento, hoteles, industria, mercados, centros comerciales en municipios de esos Estados, y posteriormente en países como Argentina y Uruguay.
Los Cuinis, finalmente, fueron detenidos, Abigael en 2015 Puerto Vallarta y extraditado en 2025 a los Estados Unidos, y Gerardo en 2016 en Uruguay, y extraditado a la Unión Americana en 2020.
Pero fuera de esos esfuerzos de autoridades mexicanas motivados por las sanciones de la OFAC del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, y las operaciones que realizó Santiago Nieto, en México no se persigue el dinero de los narcos, al contrario se les deja a los herederos criminales para que continúen la cruzada de sangre, inseguridad y violencia, como ahora, que matan a Nemesio Oceguera Cervantes, pero su fortuna ilícita no se toca.
«En México no se persigue el dinero de los narcos, se deja a los herederos criminales para que continúen la cruzada de sangre e inseguridad»
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
