EL CASO MORÁN


Por Horacio Cárdenas Zardoni

Dicen los periodistas de la vieja guardia, que durante décadas el GIS, el Grupo Industrial Saltillo, o simplemente “El Grupo”, que le decían los que querían dar la impresión de tener por lo menos el dedo de un pie dentro de la estructura de poder económico más fuerte de la capital de Coahuila, era tan, pero tan poderoso, que se daba el lujo de jugar a la democracia.
No que esto ocurriera con sus empresas, todo menos eso, los negocios siempre han sido cosa seria, al grado que pese a haber tenido su origen en una empresa familiar, el consorcio no le da entrada a cualquiera, ni de la familia, que no le va a aportar lo que requiere, que se va a ganar su salario, bueno o malo, pero que va a ser productivo al mil por ciento, ¡imagínese si se atreverían a despedir o degradar a un gerente o director, nada más por ser “de la family”, funciona mejor la política de que allí todos son empleados, y por supuesto, los dividendos a los que tienen derecho los que tienen derecho, son otra cosa. No, a la democracia a la que jugaban, era a la de poner en la presidencia municipal a alguien, si no de los propios, alguien que trajera la camiseta Del Grupo, debajo del traje y la corbata.
De cómo se daba la negociación entre el gobernador en turno, o más bien del candidato si es que traía todas las canicas, para que lo acompañara como mancuerna de presidente municipal de la ciudad, o con el partido, o con los venenos, o quien decidiera esas cosas, todo queda en la especulación, pues hasta las anécdotas que deben ser bastante interesantes, son secreto de familia, que hasta el privilegio de olvidarlas, se reservan.
Sí, todo aquel político que quisiera ser presidente municipal de Saltillo, sede del Grupo Industrial, tenía que contar con el visto bueno, con la venia de sus propietarios. Todo el mundo estaba claro que un alcalde, afín o no afín, que fuera parte de o que no lo fuera, advenedizo o propio, cuando mucho duraba tres años, en cambio el Grupo… es eterno, pero no por eso gusta de que alguien diga que se les coló, que alguien relajó la guardia y por allí entró, no.
De allí nació la leyenda negra de que a veces, alguien del propio GIS quería ser presidente municipal ¿para qué?, para enderezar los entuertos de la ciudad, a gusto claro, de ellos, otros dicen que mandaban a algunos para que no echaran a perder en casa, mejor que aprendieran en una posición bien vista, donde además cumplieran lo que se les ordenara desde el corporativo. Y bueno, a veces había dos que querían ser, y para no zanjar las disputas en el medio familiar, donde siempre dejarían cicatriz, pues mejor que la jugaran por la buena, uno por un partido y otro por el otro, y tóquele a cada quien lo que le tenga que tocar. Así se las gastaba el Grupo en su mejor momento, yo apoyo a los dos, es más a los dos partidos PAN y PRI, y al que gane, aquí lo tengo abajo del ala.
Todo esto sirva de introducción porque la situación en torno a la sucesión en la gubernatura de Coahuila se ha venido enrareciendo, aunque algunos pudieran sugerir que al contrario, se están aclarando. Todo gira en torno a un evento registrado la semana pasada en Frontera, Frontera Coahuila de todos los lugares, hasta donde se desplazó la secretaria de Economía del Gobierno Federal, Tatiana Clouthier, la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, para presentar un programa que en el fondo y por encima, no es responsabilidad de ninguna de las dos dependencias, pero como la grilla es la grilla, se dejaron venir, en lo que luego pareció un acto de respaldo a las pretensiones de Ricardo Mejía Berdeja de ser candidato a la gubernatura del estado de Coahuila en la elección del año entrante.
Será la política distinta, completamente distinta que dice el presidente López Obrador que hace la 4T, pero en los viejos tiempos, dos secretarias de estado no acompañarían a un subsecretario, que como puede ser que sí, puede ser que no, y menos se harían de delito viajando en un avión no solamente oficial, sino asignado a cuestiones estrictamente a cosas de seguridad, pues va pintado con el letrero de Guardia Nacional.
El evento fue como todos, poco o nada de memorable, a excepción, desde nuestro punto de vista, que como anfitrión estuvo el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, que como buen político, a todos saludó, a todos puso buena cara, pero con quien mejor se ve platicando en las fotografías es ni más ni menos que con el que se siente y hace saber a los cuatro vientos que es el llamado a sucederlo, Ricardo Mejía Berdeja.
¿qué se dijeron, qué se ocultaron, qué se ofrecieron?, solo ellos, cosas de políticos, pero viendo las gráficas a más de uno le surgió la idea de que a lo mejor, solo a lo mejor, el gobernador pudiera estar jugando a lo que le reseñamos arriba, el juego democrático del GIS, apoyar no a uno que pudiera sucederlo en la gubernatura, sino a dos… por aquello de lo que pudiera pasar.
Y luego buscándole, a muchos sorprendió la renuncia de Jorge Luis Morán a lo que se conoció aquí como la UIF de Coahuila, emulando la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, puesto que ocupó desde enero del 2020, en un nombramiento que fue más que tardío, toda vez que habiendo sido Morán el alcalde interino de Torreón, mientras Riquelme hacía campaña por la gubernatura, pensábamos que le tocaría algo importante, y esto con serlo para otros, no era lo que se esperaba.
En esta misma semana Carlos Loret de Mola publicó que Jorge Luís Morán estaba ocupándose de coordinarle la campaña a Mejía Berdeja, tarea que no le confió a nadie de MORENA en el estado, sino a alguien con quien trabajó bajo las órdenes de Raúl Sifuentes en el sexenio de Enrique Martínez y Martínez.
Hay quien sugiere que Morán le estaría jugando las contras a su jefe Miguel Riquelme, a quien casi que habría traicionado con el cuento de que no le dio lo que le hubiera correspondido. Pero también está la otra ¿y si lo enviaron para servir de puente entre Mejía Berdeja y la administración saliente?, no que esto implique que el gobernador traicionara a su partido, y menos cuando el PRI parece que la lleva de gane en Coahuila, pero ya ve como son de veleidosos los electores, mejor portarse civilizadamente y platicar…
En fin, allí queda, para lo que pueda servir.


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