05/10/26
Por Juan Ciudadano
Reflectores
Movida semana tuvo el gobernador Manolo Jiménez Salinas en la Ciudad de México, por aquí una entrevista, por allá un foro, luego el Senado y de pilón una presentación para promocionar el Rodeo Saltillo.
El lunes participó en el North Capital Forum, encuentro que reúne empresarios y representantes de México, Estados Unidos y Canadá, ahí habló de seguridad, paz laboral, estado de derecho, industria automotriz y atracción de inversiones. También hubo cena con el embajador norteamericano Ronald Johnson y empresarios de los tres países.
Al día siguiente apareció en el Senado de la República para presentar el llamado Modelo Coahuila de seguridad, basado, según explicó, en coordinación, prevención, inteligencia, inversión y capacidad operativa. Luego vino la gira mediática.
En una entrevista con Grupo Reforma soltó algunas declaraciones pensadas para ganar las ocho columnas. Jiménez propuso una especie de trato con Estados Unidos: atender las exigencias de seguridad del gobierno de Donald Trump a cambio de que Washington disminuya los aranceles que afectan a México.
“Si alguien hizo algo malo, ni modo”, dijo al referirse a políticos mexicanos presuntamente vinculados con el crimen organizado, léase Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y compañía
También señaló que los gobiernos no deben solapar a nadie que haya vulnerado la seguridad y terminado por perjudicar la relación binacional. Incluso, cuando Reforma le preguntó sobre una eventual entrada de tropas norteamericanas a territorio mexicano, Manolo no respondió con un no rotundo; dijo que habría que revisar qué se necesita y en qué región del país. Después aclaró que la colaboración con Estados Unidos no significa necesariamente violentar la soberanía.
Ah caray, no son declaraciones menores para un gobernador de oposición que anda de gira por la Ciudad de México. Como dijo aquel, el que entendió entendió.
Jiménez Salinas gobierna Coahuila durante el periodo 2023-2029 y la elección presidencial será en 2030. Es decir, dejará el Palacio Rosa, es decir, se alinean los astros.
Falta mucho, desde luego, pero el tiempo pasa volando y en México está visto que para llegar a la Presidencia hay que empezar a caminar desde muy temprano.
Desde hace muchos años se conoce el plan de vuelo político de Manolo, primero la alcaldía de Saltillo, después la gubernatura de Coahuila y de ahí la presidencia de la república. Si fuera un check list los dos primeros puntos tendrían angulito, falta el más difícil.
Nada más que durante esa misma semana estuvo en un foro internacional, habló ante el Senado, dio entrevistas nacionales, cenó con el embajador de Estados Unidos y expuso posiciones sobre la relación con Donald Trump.
Tampoco hay que ser Sherlock Holmes.
En la baraja política nacional su nombre todavía no ocupa demasiado espacio y habrá quienes consideren descabellada la posibilidad, pero boleto para la rifa sí trae, es uno de los pocos gobernadores opositores que quedan en México y administra uno de los estados donde todavía gobierna el PRI. Eso lo coloca, cuando menos, cerca de la pista.
Ya veremos si durante los próximos meses su nombre comienza a aparecer con mayor frecuencia en encuestas y escenarios nacionales.
La semana, por cierto, terminó muy diferente a como comenzó.
Después de presumir en la capital del país los resultados de Coahuila en seguridad, el estado volvió a ocupar los reflectores nacionales por la tragedia ocurrida en la Secundaria 13 de Torreón, donde dos exalumnos atacaron con machetes al personal del plantel y asesinaron a la subdirectora.
Así es la política, el lunes uno escoge los reflectores, el jueves los reflectores lo escogen a uno.
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