Por Marco Campos Mena
Coahuila vive una paradoja incómoda. La zona industrial de Saltillo, Ramos Arizpe, Arteaga y Derramadero concentra empresas de clase mundial: General Motors, Metalsa, John Deere, Mahle. La infraestructura existe, los empleos existen, la inversión llega; lo que falta es clave para el desarrollo: gente capacitada para trabajar en lo que viene.
Este diagnóstico tiene números contundentes. México ocupa el puesto 57 de 81 países en matemáticas según Pisa 2022. Dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico en esta disciplina. La caída fue de quince puntos en matemáticas y diez en lectura comparado con 2018. Equivale a un año entero de aprendizaje perdido por estudiante.
Mientras México debate reformas sin ejecutar con claridad, el mundo sigue avanzando. China comenzó hace años y a desde de septiembre de 2025, todos sus estudiantes de seis a quince años reciben formación obligatoria en inteligencia artificial. Las universidades chinas no eliminaron humanidades por capricho, las integraron a sistemas de IA. Fusionaron, reformaron, adaptaron. Una universidad incluyó programación en periodismo, otra hizo inteligencia artificial un curso obligatorio para todos los de primer año. Estas son el tipo de medidas que generan capital humano competitivo.
India obliga a las empresas a invertir el dos por ciento de sus ganancias en educación y responsabilidad social corporativa. El resultado: un ecosistema donde empresa y educación hablan el mismo idioma. Brasil implementó uno de los sistemas de evaluación más completos del mundo, combinando datos de escolarización y finalización de estudios, permitiendo fijar objetivos de mejora e impulsar reformas concretas.
¿Y México qué hace? Invierte menos. En 2015 destinaba 9 mil 458 pesos por habitante en educación. Para 2026, esa cifra bajará a ocho mil cuatrocientos diecisiete pesos. Una década después, el gasto educativo per cápita será once por ciento menor. El presupuesto por alumno se redujo diez punto cinco por ciento entre 2015 y 2022. México invierte cuatro veces menos que el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Gasta dos mil novecientos treinta y tres dólares anuales por estudiante de primaria, frente a los once mil novecientos dos de promedio internacional.
La Secretaría de Educación Pública no mejora la situación, al contrario, se sumen en debates ideológicos sobre qué se enseña mientras el mundo corre en dirección a la automatización y el desarrollo tecnológico.
Eliminar materias de preparatoria, como lo propuso la presidente, genera vulnerabilidad en los estudiantes; prohibir reprobar a los niños que no cumplen con el aprendizaje mínimo afecta a poblaciones que ya cargan desventajas al dejarlos sin el refuerzo académico necesario.
Todo esto ocurre en un contexto donde Coahuila, siendo una de las potencias educativas del país, goza de una de las mejores educaciones gracias al entorno industrial y la influencia internacional; Tenemos una ventaja con relación a la mayoría del país, pero falta mucho por trabajar y mejorar para estar a la altura de los estándares internacionales.
La inteligencia artificial ampliará estas brechas. La Unesco estima que la IA impactará entre el cuarenta y el sesenta por ciento de los empleos en el mundo. Mucha gente teme que la inteligencia artificial elimine empleos masivamente, pero esa lectura es incompleta. La IA generará empleos de alta especialización en ciencia de datos, ética tecnológica, mantenimiento de sistemas automatizados, ciberseguridad y muchos más. La pregunta correcta es si México tendrá gente preparada para ocupar esos puestos cuando lleguen.
La zona industrial de Saltillo y Ramos Arizpe genera entre siete y ocho mil empleos en manufactura automotriz. Requiere técnicos especializados en sistemas de troquel, automatización, soldadura de precisión, mantenimiento predictivo con IA. Muchos de esos perfiles vienen importados de otras regiones o del extranjero.
La oferta local de formación técnica calificada es insuficiente y las escuelas preparan para empleos de hace una década en el mejor de los casos. La industria ya está en 2026 y mira hacia 2030 con la preparación que están llevando. Esto se traduce en que los recién egresados batallarán más para encontrar empleo y se dará prioridad a aquellos con capacidades desarrolladas en temas actuales.
La Industria 5.0 integra inteligencia artificial, análisis de datos, computación en la nube y robótica avanzada en los procesos de producción. Quien no se prepare ahora queda fuera en cinco años y lo que tenemos que tomar en cuenta es que la brecha real no está en la destrucción de empleo, está en la capacitación. Si alguien pierde un puesto de ensamble y carece de herramientas para transitar a mantenimiento de sistemas de IA, difícilmente encontrará un trabajo similar al que venía desempeñando, y esto es el riesgo real para todos aquellos que creen que capacitarse está de más y que siempre tendrán trabajo seguro.
Coahuila tiene una oportunidad importante ya que cuenta con instituciones como el Icatec y la Universidad Tecnológica con infraestructura instalada. Tiene aliados industriales de primer nivel. Lo que falta es sincronización entre lo que se enseña y lo que la industria necesita hoy. Hay que actualizar currículum en preparatoria, hay que crear alianzas contractuales donde la empresa define competencias y la escuela las enseña. Es necesario garantizar que los egresados de carrera técnica salgan con certificación en programación de controladores lógicos programables, análisis de datos, operación de sistemas de automatización, etc…
Una reforma educativa de envergadura requiere claridad presupuestal, docentes capacitados y voluntad política real. China lo hace, India lo hace hasta Brasil lo hace. El modelo existe y la pregunta es si México va a sumarse o va a seguir debatiendo banalidades mientras otros avanzan. Coahuila puede ser el laboratorio donde esto funciona. Ya tiene los componentes y solo falta un plan ambicioso, ejecución disciplinada, y la claridad de entender que la educación técnica vinculada a la Industria 5.0 es la inversión más productiva que existe. El momento es ahora y seguir esperando tiene un costo muy alto que ya estamos pagando.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
