Ciudad Juárez, Chihuahua, 15/08/25 (Más).- En un lapso de dos semanas, tres agentes en activo de la Policía Municipal de Ciudad Juárez han sido vinculados directamente con el grupo criminal La Línea, célula armada del Cártel de Juárez, lo que ha puesto en entredicho la integridad de la corporación encargada de la seguridad pública local.
El caso más reciente ocurrió el lunes pasado, cuando un enfrentamiento armado en la zona residencial Vilago dejó un saldo de tres personas muertas, entre ellas dos policías municipales.
En el tiroteo fue asesinado Ulises Nache Trujillo, identificado posteriormente como ‘Delta 1’, presunto líder de La Línea. En un principio, medios locales lo señalaron como empresario, pero luego se confirmó su pertenencia al grupo criminal. Junto a él murieron Miguel Eduardo Salas Gallegos, de 31 años, y Rigoberto Pulido Escobedo, de 32 años, quienes eran elementos activos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal. De acuerdo con el titular de la dependencia, César Omar Muñoz, ambos se encontraban en su día franco y la institución desconocía que trabajaban como escoltas del líder criminal.
La revelación se suma a la detención, dos semanas antes, de Jacinto “N”, también policía municipal en activo, acusado de estar implicado en la masacre ocurrida en noviembre de 2019 contra las familias LeBarón, Miller y Langford. El ataque dejó nueve personas muertas, entre ellas seis niños y tres mujeres, así como varios menores heridos. Testigos señalaron a Jacinto “N” como uno de los principales responsables del crimen.
Jacinto “N” había sido previamente policía en el municipio de Ascensión, fronterizo con Janos, en el noroeste de Chihuahua, y también fue militar adscrito a la Secretaría de la Defensa Nacional. La masacre por la cual se le investiga se atribuye al mismo grupo criminal con el que están relacionados los otros dos agentes municipales.
El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, declaró que todos los agentes municipales han aprobado los exámenes de control y confianza, pero aclaró que dichos exámenes son aplicados por el Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza (C3), adscrito al Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública. El alcalde anunció que se revisarían nuevamente las pruebas realizadas a los elementos involucrados.
Ante los hechos, la familia LeBarón exigió la renuncia tanto del alcalde como del director de la Policía Municipal.
“Ha llegado el punto en que la población ha perdido la confianza y eso es como vivir en el terror. En nuestro caso detuvieron como policía en funciones a una persona que le apuntó a uno de los niños de mi prima en la masacre y lo asesinó, y esa situación es absolutamente inaceptable. La Policía está infiltrada y si el alcalde se deslinda de la responsabilidad debe deslindarse también de su puesto porque es el encargado de la seguridad en la ciudad. Estamos viviendo terrorismo básicamente”, declaró Julián LeBarón.
El actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, César Omar Muñoz, tiene antecedentes controversiales. En 2008, cuando fungía como agente ministerial de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, fue detenido por el Ejército por presuntos vínculos con el Cártel de Juárez. A pesar de ello, ha dirigido en dos ocasiones la Policía Municipal, la primera entre 2013 y 2016, y actualmente en la administración vigente.
La Policía Municipal de Ciudad Juárez ha sido históricamente señalada por su relación con el Cártel de Juárez. Durante el inicio de la guerra contra el narcotráfico, en enero de 2008, una manta apareció en el Monumento al Policía Caído con una lista de cuatro agentes asesinados y otros 17 amenazados por sus presuntos vínculos con el cártel. La advertencia fue firmada por el Cártel de Sinaloa. Entre 2008 y 2010 fueron asesinados 66 elementos de la corporación.
En ese contexto, Muñoz reemplazó en 2013 a Julián Leyzaola, un militar retirado conocido por su política de mano dura contra el crimen organizado. Leyzaola fue acusado por presunto uso excesivo de la fuerza y tortura. En 2015, durante una visita a Ciudad Juárez, recibió dos disparos en la cabeza mientras se encontraba estacionado frente a una casa de cambio. Sobrevivió al ataque, pero quedó inmovilizado. Posteriormente, acusó a los altos mandos de la Policía Municipal de haber planeado el atentado, señalando directamente a José Antonio Reyes, entonces segundo al mando bajo César Omar Muñoz, quien actualmente se encuentra prófugo.
Los recientes acontecimientos han reavivado los señalamientos históricos contra la corporación municipal y reactivado el debate sobre la infiltración del crimen organizado en los cuerpos de seguridad pública de Ciudad Juárez. Mientras tanto, la presión social y las demandas de justicia continúan en aumento, especialmente por parte de las víctimas directas de la violencia criminal.
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