Ciudad de México, 03/07/26 (Más).- Investigaciones científicas han identificado una relación inversa entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer, al observar que las personas con antecedentes de cáncer presentan entre 25 y 35 por ciento menos riesgo de desarrollar esa forma de demencia, mientras que quienes padecen Alzheimer registran una menor incidencia de distintos tipos de tumores.
De acuerdo con un análisis publicado en la revista científica npj Aging plantea que esta correlación podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas para ambas enfermedades, al ofrecer pistas sobre los mecanismos biológicos que las distinguen y, al mismo tiempo, las vinculan.
El artículo fue elaborado por la doctora L. Rebekah Feng, directora de programa en el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA/NIH) para la Colaboración en la Intersección entre el Cáncer y la Enfermedad de Alzheimer (CADIC). La especialista relaciona el tema con la experiencia personal de la muerte de su esposo, quien falleció en 2025 a causa de un glioblastoma tras 15 meses de tratamiento.
La revisión señala que el cáncer y el Alzheimer comparten factores de riesgo, principalmente el envejecimiento, aunque desde el punto de vista biológico evolucionan en direcciones opuestas. Mientras el cáncer se caracteriza por un crecimiento celular descontrolado, el Alzheimer implica una pérdida progresiva de neuronas y deterioro de las funciones cerebrales.
Los investigadores indican que la asociación inversa ha sido documentada en estudios epidemiológicos y también mediante análisis de tejido cerebral. En personas con antecedentes de cáncer se ha observado una menor acumulación de placas de beta amiloide y ovillos neurofibrilares, alteraciones consideradas características del Alzheimer.
Asimismo, estudios realizados en pacientes con glioblastoma encontraron que las regiones cerebrales con mayor presencia de proteínas asociadas al Alzheimer presentaban una infiltración tumoral limitada, mientras que las zonas con mayor crecimiento del tumor mostraban menor presencia de esas alteraciones neurodegenerativas.
El análisis plantea diversas hipótesis para explicar este comportamiento. Entre ellas destaca el papel de la proteína p53, conocida por su función como supresora de tumores, cuya pérdida favorece el desarrollo de cáncer, mientras que su activación en el sistema nervioso puede contribuir a procesos relacionados con el Alzheimer.
También menciona la participación de la proteína PIN1, cuya elevada expresión en distintos tipos de cáncer se asocia con mecanismos que reducen la formación de proteínas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer. De igual forma, se estudia el papel de la respuesta inmunológica, ya que el cáncer suele desarrollarse al evadir la acción del sistema inmune, mientras que el Alzheimer está relacionado con procesos de inflamación crónica en el cerebro.
La publicación destaca investigaciones recientes en modelos experimentales que muestran que la proteína cistatina C, secretada por células tumorales, podría disminuir la acumulación de placas amiloides y mejorar funciones cognitivas mediante la activación de células inmunológicas cerebrales. Especialistas consideran que estos hallazgos podrían abrir nuevas líneas para el desarrollo de tratamientos.
Los autores también proponen aprovechar grandes bases internacionales de información genética y molecular para identificar biomarcadores comunes entre ambas enfermedades. Entre ellas figuran proyectos que reúnen decenas de miles de genomas completos de pacientes con Alzheimer, así como bases de datos que caracterizan molecularmente más de 30 tipos de cáncer.
Actualmente, el Alzheimer representa entre 60 y 70 por ciento de todos los casos de demencia y afecta a más de 55 millones de personas en el mundo, cifra que podría triplicarse hacia 2050, según estimaciones internacionales.
Por su parte, el cáncer continúa siendo una de las principales causas de muerte a nivel global, lo que ha impulsado el interés por investigaciones que permitan comprender mejor la relación entre ambos padecimientos y desarrollar nuevas alternativas de prevención y tratamiento.
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Y esa imagen creada con IA que no siquiera es un cerebro humano? Chafa.