Campeche, 30/07/2025 (Más). – Cuatro meses después de haber sido víctima de una violación grupal, Susan Saravia, una joven de 22 años y estudiante de Derecho en la Universidad Autónoma de Campeche, decidió romper el anonimato que mantuvo desde el 31 de marzo, día en que fue agredida sexualmente por tres hombres —uno de ellos su amigo cercano— en la capital del estado.
En un video difundido la tarde del martes, Susan se plantó frente a una cámara para dar su nombre y rostro a una causa que, según dijo, no puede seguir enfrentando en silencio. La denuncia que interpuso apenas unas horas después del ataque ha derivado en la captura de uno de los presuntos agresores, Ángel N., vinculado a proceso desde el 10 de julio. Los otros dos, Yeshua N. y Jorge N., permanecen prófugos.
El caso ha comenzado a ser nombrado como “La Manada de Campeche”, en referencia al sonado caso de Navarra, España, en 2016. Según testimonios recabados por Susan y su madre, Liz Rodríguez, los tres hombres no solo agredieron a Susan, sino también a al menos otras siete mujeres, quienes se han acercado a la joven desde que su historia se hizo pública.
Susan relató que uno de los agresores, Yeshua, era su amigo y compañero universitario. “Había muchísima confianza hasta antes de los hechos”, dijo. La confianza, sin embargo, no impidió la agresión ni la posterior revictimización a la que ha estado expuesta.
Los tres señalados, de acuerdo con Susan y su madre, participaron en la campaña electoral que llevó al poder a la actual gobernadora de Campeche, Layda Sansores, del partido Morena. También aseguran que las familias de los agresores tienen vínculos con funcionarios estatales, lo que ha dificultado el avance del caso.
Hasta ahora, ni la gobernadora ni la secretaria de Gobierno, Elisa María Hernández Romero, se han pronunciado sobre la denuncia de Susan. “Ni la Fiscalía, ni el Centro de Justicia para las Mujeres, ni la gobernadora, ni la secretaria nos dieron una respuesta”, afirma Liz Rodríguez, quien junto a su hija ha insistido en obtener justicia.
El fiscal general del estado, Jakson Villacis Rosado, aseguró este martes que continúan las labores para ubicar y detener a los prófugos. “Ya tenemos una persona vinculada a proceso con prisión preventiva. Pero nuestro objetivo es localizar y detener a estas dos personas”, declaró. También hizo un llamado a otras posibles víctimas a denunciar.
Susan había decidido, al inicio del proceso, mantener el anonimato. Apostó por confiar en las autoridades. “Yo sentía injusto que, aparte de lo que estaba viviendo, tuviera que exhibirme y dar mi nombre”, recuerda. Pero la falta de avances y el cansancio de esperar la llevaron a cambiar de estrategia.
“Ahora que veo los comentarios y me enfoco en lo positivo, pienso: si yo no hubiera hablado, ¿cuántas más hubieran sido agredidas por estos hombres?”, dijo. Susan asegura que no busca lástima ni quiere ser tratada como víctima indefensa. Su objetivo es claro: justicia, no impunidad.
Entre los mensajes que ha recibido tras hacer público su caso, destacan al menos siete testimonios de otras mujeres que relatan agresiones similares por parte del mismo grupo. Todas han llegado a través de redes sociales o encuentros personales. Algunas lloraron al contarle lo ocurrido, otras pidieron acompañamiento.
Pese a los señalamientos, el fiscal Villacis sostuvo que “en Campeche no hay influencias ni privilegios”. Afirmó que la orden de la gobernadora ha sido trabajar en favor de las víctimas. No obstante, la falta de declaraciones por parte del gobierno estatal y el retraso en las detenciones han generado críticas en redes y medios.
Susan ha defendido su derecho a no ser revictimizada y a enfrentar este proceso en sus propios términos: sin lágrimas ante las cámaras, sin titubeos, sin rendirse. “Estas personas hubieran seguido, porque ya lo hacían, estaban acostumbrados”, señala. “Me siento orgullosa de tener la mamá que tengo, porque todas las niñas, yo y las demás víctimas vamos a tener justicia por ella”.
La joven concluye su mensaje con una firmeza que resuena más allá de las pantallas: “Yo no estoy buscando compasión. Quiero justicia. No me voy a rendir”.
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