Lic. Marco Campos Mena
Sabemos que la democracia de manera sencilla se define como el gobierno del pueblo y nuestra Constitución plantea que nuestra forma de gobierno es una república, representativa, democrática y federal; al menos en la teoría esto es lo que tenemos y lo que muchos defienden hasta la muerte.
Nuestra misma Constitución, a su vez, plantea que debe existir una división de poderes para que exista un equilibrio, en otras palabras, el Presidente de la República, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y las cámaras de diputados y senadores se encuentran al mismo nivel jerárquico.
En el entendido anterior, y veámoslo en el lenguaje del partido en el poder, la entrada de la ministra presidente de la SCJN debería hacer que tanto el mismo Presidente de la República como el Presidente de la Mesa Directiva de ambas cámaras deberían ponerse de pie al recibirle.
Si bien, lo anterior es un escenario hipotético del juego de poderes al mero estilo de una mala interpretación de quienes están sedientos de poder absoluto, en la realidad política es que todos deben ponerse de pie en señal de respeto y cordialidad ante quien entre.
Hablémoslo desde la perspectiva del liderazgo: si el liderazgo es servir a los demás, quien ostenta un puesto alto en realidad debe su poder a todos los demás miembros de la organización, entendiéndose por ello en la política mexicana, a los colaterales y subordinados.
Veámoslo también de esta manera, el hecho de que seamos una federación tampoco le otorga un grado superior jerárquico al Presidente de la República, y es un punto clave en el que fallan muchos comunicadores al decirlo de manera equivocada ya que no son niveles de gobierno, son órdenes y cada uno representa a un círculo de poder distinto en el que los demás órdenes no pueden intervenir, ¿o acaso hemos visto que el gobierno federal se encargue del tránsito, alumbrado público o recarpeteo de calles?
Habiendo entendido todo esto, ¿qué les hace pensar que una intervención en los otros poderes tan directa como la reforma al Poder Judicial es una forma de respetar la forma de Gobierno de México?
Debo decir que, particularmente, no soy partidario de la democracia, no me parece el mejor modelo y es bien sabido desde antaño que esta degenera en el populismo y la demagogia.
¿Cómo es posible que las personas sin preparación ni conocimiento tomen decisiones de temas importantes?, ¿acaso no es claro que son un instrumento manipulable del corrupto? La democracia es la forma en la que el corrupto y el dictador legitiman su poder.
No obstante, con la sumisión que históricamente hemos visto de las cámaras de diputados y senadores a la figura presidencial y, ahora, con la reforma judicial para tener un Poder Judicial a modo, ¿qué podemos esperar? La división de poderes ha terminado de existir para convertirse en la autocracia, el poder recaerá en el Poder Ejecutivo y tendrá a sus títeres en los otros poderes para simular la legalidad.
Politizando al Poder Judicial no habrá manera de tener elecciones reales; se pudiera decir que, al poner a figuras a modo como candidatos populistas, el tribunal electoral estaría al servicio del presidente de la república. ¿Ante quien se podría defender una elección?
Considero que la mayoría de nosotros hemos vivido o al menos visto como los concursos de likes que tan de moda han estado se convierten en un reconocimiento a la popularidad más que al talento o a la capacidad. ¿Dónde queda la objetividad?
Claramente lo que busca la 4T es otorgar ese pase libre para que quien ostente la figura presidencial sea quien tome decisiones sin obstáculos, podrán cambiar la Constitución a placer y conveniencia y del mismo modo evadir la justicia con tan solo hacer una llamada al juez a modo.
Sin un balance de poder, no puede existir el gobierno democrático ni representativo, el federalismo se pudiera ver reducido a un virreinato (como se quiso hacer con los súper delegados) y la justicia estaría en manos del mejor postor.
Quizás lo peor sería que se están siguiendo los mismos pasos que en Cuba y Venezuela para la instauración de dictaduras que se han mantenido por décadas, y no es especulación, es una tendencia, un reconocimiento de hechos que conducen a un mismo resultado.
De concretarse dicho plan, ¿cuánto tiempo nos tomaría terminar con un gobierno autoritario?, ¿requeriríamos otra revolución?
La Presidenta electa (pues no habrá elementos ni voluntad que puedan anular el triunfo por lo que hemos visto) tendrá una responsabilidad sumamente grande en sus manos para mediar entre los intereses reales de una izquierda comprometida con la sociedad y no sucumbir ante aquello que solo buscan el poder absoluto para saquear al país a manos llenas.
Tengamos presente en todo momento que López Obrador se siente la reencarnación de Plutarco Elías Calles y quiere imponer un neo Maximato como “jefe máximo de la transformación”, mantener un país como el nuestro tras el megaendeudamiento (el mayor del siglo) no será tarea fácil y que la deuda que se tiene con la sociedad será cobrada durante su primer el primer año del sexenio. ¿Qué hará la Dra. Sheinbaum?, ¿sucumbirá a la autocracia o será el punto de quiebre para respetar la legalidad y al pueblo mexicano?
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Que va a hacer? Lo que le mande su patrón, obviamente
Todo parece ser tendremos Vicepresidenta manejada por hilos desde el rancho del patron, que lástima!!! ocupar el lugar más importante del País y ser subordinado por la ignorancia de un sujeto ocurrente y perverso, pobre México…