Ciudad de México, 21/07/2025 (Más). – El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco dio a conocer el 17 de julio, desde su 47ª reunión celebrada en París, las más recientes incorporaciones a la Lista del Patrimonio Mundial, que ahora alcanza un total de mil 248 sitios en 170 países. Cada uno de estos enclaves ha sido reconocido por su “valor universal excepcional” y cumple al menos uno de los diez criterios establecidos por el organismo, que van desde ser una obra maestra del ingenio humano hasta constituir un ecosistema de gran importancia para la biodiversidad.
Las nuevas inscripciones abarcan regiones de África, Asia, Europa, Oceanía, América Latina y el Caribe. Cerca de un tercio de los sitios reconocidos en esta edición tienen vínculos con la Prehistoria, lo que refuerza el interés de la Unesco por conservar un legado que, aunque frágil, desempeña un papel clave en la comprensión del desarrollo humano. Entre ellos destacan los megalitos de Carnac, en Francia, miles de piedras talladas manualmente y dispuestas alrededor del año 3300 a.C. en la región de Bretaña, así como la ruta sagrada del pueblo wixárika en México, un camino ceremonial de más de 500 kilómetros que conecta cinco Estados del centro-norte del país y que conserva un profundo significado espiritual.
En el Caribe, se sumó el conjunto arqueológico de Port Royal, en Jamaica, conocido en su época como “la ciudad más perversa del mundo” por su pasado de piratas y comercio ilícito. A pesar de su reputación, sus restos coloniales terrestres y submarinos ofrecen una mirada invaluable a la vida urbana del siglo XVII. En Europa, los castillos del rey Luis II de Baviera, en Alemania, también fueron reconocidos. Aunque el conjunto incluye cuatro palacios, es el de Neuschwanstein, célebre por su arquitectura romántica, el que se ha convertido en símbolo icónico de la región.
Varias inscripciones de este año fueron impulsadas directamente por comunidades locales. Tal es el caso del complejo natural Gola-Tiwai, en Sierra Leona, que ingresa por primera vez a la lista del patrimonio mundial. El parque nacional y su santuario asociado albergan más de mil especies de plantas, 448 tipos de aves y 55 mamíferos, incluidos animales en peligro de extinción como el elefante africano de bosque y el hipopótamo pigmeo. También en Oceanía, las tierras aborígenes de Murujuga, en Australia, custodiadas por la comunidad ngarda-ngarli, fueron inscritas por su abundancia de petroglifos milenarios y su continuidad cultural que se remonta a más de 50 mil años.
Desde 2020, África se ha convertido en una prioridad para la Unesco, que ha destinado más de 34 millones de dólares para proteger el patrimonio del continente y formar expertos locales. Este año se sumaron tres sitios más al listado: los paisajes arqueológicos Diy-Gid-Biy, en las montañas Mandara de Camerún; el monte Mulanje, en Malawi, venerado como un lugar sagrado; y los ecosistemas marinos del archipiélago de Bijagós, en Guinea-Bisáu, hogar de tortugas verdes y laúd. Además, se retiraron de la lista de patrimonio en peligro tres enclaves africanos: los bosques lluviosos de Atsinanana (Madagascar), Abu Mena (Egipto) y la ciudad vieja de Ghadames (Libia).
“Este compromiso con África no es simbólico, es concreto y constante”, afirmó Audrey Azoulay, directora general de la Unesco desde 2017. “Con 19 nuevos sitios inscritos y seis rescatados del peligro, me enorgullece ver al continente africano ocupar el lugar que merece en el patrimonio mundial”.
No todos los lugares reconocidos son paraísos naturales o joyas arquitectónicas. Algunos recuerdan los horrores de la historia reciente. A la lista se sumaron este año los llamados “Campos de la Muerte” de Camboya, vinculados al régimen de los Jemeres Rojos que gobernó entre 1975 y 1978 y fue responsable del asesinato de cerca de dos millones de personas. Tuol Sleng y Choeung Ek, ubicados en Phnom Penh, fueron escenarios de tortura y exterminio. Su inclusión reafirma el compromiso de la Unesco con la memoria histórica y la preservación de sitios con profundo valor testimonial para la humanidad.
Con estas nuevas inscripciones, la Unesco no solo amplía su lista, sino que continúa tejiendo un mapa global de identidad, memoria y biodiversidad, reflejo de un planeta cuya riqueza cultural y natural sigue dando motivos para ser protegida y celebrada.
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