Washington, 27/06/24 (Más / IA).- En un esfuerzo renovado por combatir la creciente crisis de obesidad infantil, un Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos emitió nuevas recomendaciones dirigidas a médicos y profesionales de la salud.
Las pautas no incluyen el uso de medicamentos sino derivar a niños y adolescentes con obesidad a programas especializados en alimentación saludable, ejercicio seguro y comprensión de las etiquetas de los alimentos.
Las recomendaciones están dirigidas a niños y adolescentes de 6 años en adelante con un índice de masa corporal (IMC) en el percentil 95 o superior, una medida que estima la grasa corporal en función del peso y la estatura.
Aunque estas pautas son coherentes con las emitidas en 2017, el grupo de trabajo ha decidido ir más allá de la mera detección y pasar a la implementación de intervenciones específicas.
Expertos en salud han elogiado estas medidas, subrayando la urgencia de abordar esta crisis que afecta a 14.7 millones de niños y adolescentes en Estados Unidos.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), la obesidad infantil cuesta al país más de mil millones de dólares en gastos de salud anualmente.
En 2022, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) aprobó el uso del medicamento Wegovy para niños mayores de 12 años, una medida que ha generado opiniones divididas.
Mientras algunos médicos y padres abogan por el uso de medicamentos como parte del tratamiento, otros temen los posibles efectos secundarios a largo plazo, como náuseas, vómitos y diarrea.
Un ensayo controlado aleatorio realizado en 2023 demostró que 44 por ciento de los adolescentes que tomaron semaglutida experimentaron una reducción significativa en su IMC.
El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos no incluyó medicamentos en sus recomendaciones, argumentando que se necesita más investigación antes de incorporarlos formalmente en los planes de tratamiento.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomendó en 2023 que las opciones de medicamentos para bajar de peso se discutan con las familias, aunque la cobertura de estos medicamentos sigue siendo un desafío debido a restricciones legales y políticas de aseguradoras.
Mona Sharifi, pediatra e investigadora de la Facultad de Medicina de Yale, lamentó la falta de acceso a programas intensivos de tratamiento conductual a nivel nacional.
“Lo que es desgarrador es que, a pesar de años de recomendaciones con evidencia sólida, todavía no tenemos acceso a programas intensivos de tratamiento conductual a nivel nacional”, señaló Sharifi.
Las nuevas recomendaciones también subrayan la necesidad de brindar al menos 26 horas de asesoramiento y actividad física supervisada durante un año para lograr una pérdida de peso significativa en niños y adolescentes. La implementación de estas pautas podría ser crucial para revertir la tendencia de obesidad infantil y mitigar los riesgos asociados, tanto físicos como mentales, que pueden durar toda la vida.
Estas nuevas directrices representan un paso importante en la lucha contra la obesidad infantil, enfocándose en intervenciones no farmacológicas que promueven un enfoque holístico para mejorar la salud y el bienestar de los jóvenes afectados por esta condición.
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