Por Juan Rocha
MÁS INFORMACIÓN.-
ANÁLISIS ECONÓMICO
Citi Banamex ve impactos directos modestos en México de las tensiones geopolíticas. A corto plazo, anticiparon que las presiones inflacionarias se intensifiquen aún más, especialmente debido a precios más elevados de las materias primas e interrupciones adicionales en las cadenas de suministro, expone la nota especial de la Dirección de Estudios Económicos de Citibanamex.
Sin embargo, la política del gobierno de fijación de precios de las gasolinas debería limitar de alguna manera las presiones inflacionarias. A pesar de los subsidios gubernamentales a la gasolina, los precios más elevados del petróleo beneficiarián las finanzas públicas, este análisis es liderado por Adrián de la Garza, Raul Álvarez Del Castillo, Iván Arias y Lucía Cárdenas.
El impacto en los mercados financieros locales ha estado contenido hasta ahora: vemos un potencial incremento moderado para los flujos de capital, pero seguimos cautelosos por la posible mayor aversión al riesgo.
Si bien los vínculos económicos directos con Rusia y Ucrania son muy limitados, los efectos indirectos podrían implicar perturbaciones significativas y conducir a un mayor déficit de la balanza comercial.
Las disrupciones adicionales en la producción de semiconductores debido a la escasez de insumos clave por parte de Rusia/Ucrania, por ejemplo, podrían restarle entre 0.5 y 1.0 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de México en 2022 (actualmente estimado en 1.7%).
Por ahora, seguimos viendo a Banxico incrementando la tasa en 50 pb en marzo.
Conflicto entre Rusia y Ucrania: Implicaciones macroeconómicas para México
Ven un impacto directo moderado en México de las tensiones geopolíticas.
El conflicto entre Rusia y Ucrania escaló rápidamente en los últimos días. Si bien hay un elevado grado de incertidumbre sobre cómo se desarrollarán los eventos en los próximos días y semanas, por ahora se anticipa los principales impactos potenciales directos en tres frentes: inflación, finanzas públicas y mercados financieros.
“Nuestro escenario central actual anticipa que los efectos macroeconómicos en México serán de leves a moderados. También consideramos potenciales efectos en comercio/crecimiento, que pensamos serán limitados considerando las relaciones directas entre México y Ucrania/Rusia —aunque no necesariamente tan modestos cuando pensamos sobre la potencial disrupción en las cadenas globales de suministro derivada del conflicto”, detalla el documento.
Se discuten estos canales de contagio más adelante. También se reflexiona cómo Banxico podría responder a estos choques.
Más significativamente en el corto plazo, las presiones al alza para la inflación ya se han intensificado.
Los precios internacionales del petróleo subieron cerca de 10% en los últimos 10 días. Junto con los malos resultados de la inflación para la primera quincena de febrero, las presiones adicionales en los precios de las materias primas en general llevaron a revisar al alza del pronóstico de inflación para el cierre de 2022 y 2023 a 5.1% y 4.0% (de 4.6% y 3.7% anteriores).
Para 2022, cerca de 0.3 puntos porcentuales de la revisión proviene de los mayores precios de la energía, particularmente del gas y las gasolinas. Aun así, se continua viendo riesgos a los pronósticos sesgados al alza por dos factores.
El primero, que algunos de los productos clave que México importa de esa región son bienes como fertilizantes y, si bien esos productos representan una proporción pequeña del total de comercio, se suman a las ya elevadas presiones sobre los precios al productor en el sector agrícola.
Y el segundo, más importante, porque Rusia y Ucrania son proveedores clave de granos, como maíz y trigo, pero también de insumos industriales, como paladio, rodio y gases raros que son cruciales en la producción de semiconductores.
De hecho, los precios del maíz, de la soya y del trigo se incrementaron 7%, 3% y 17% solamente en la última semana, alcanzado sus niveles máximos desde 2008 —y las preguntas claves, que son muy difíciles de contestar en este momento son: ¿cúanto durará el conflicto?, ¿qué cantidad del suministro global presenta disrupciones?, ¿otros países pueden contribuir a mitigar estas disrupciones?.
La política de fijación de precios de la administración de AMLO debe limitar las presiones inflacionarias provenientes de las gasolinas.
Esta administración ha establecido que los precios de las gasolinas en México no se incrementarán en términos reales (siendo el punto de partida el cierre de 2018), lo que implica un compromiso para subsidiar los combustibles si es necesario, lo cual ya aplicó el gobierno federal.
La inflación general acumulada desde el inicio de la administración de AMLO es 6.8% mayor que el incremento acumulado de los precios de la gasolina (7.2% para la de bajo octanaje y 4.2% para la de alto octanaje), por lo que se sigue pensando que hay margen para que esta última aumente sin necesidad de subsidios.
No obstante, se tiene que considerar que el estímulo gubernamental al impuesto especial sobre gasolinas se encuentra prácticamente al 100%, y que el gobierno podría subsidiar aún más los precios de los combustibles antes de que se cierre la brecha frente a la inflación acumulada.
Por ahora, pensamos que el gobierno permitirá que los precios en las estaciones de gasolina alcancen los niveles máximos congruentes con su política de precios, y posteriormente subsidiaría aumentos adicionales de estos precios —especialmente considerando los eventos políticos que tienen lugar este año y la reciente caída en la popularidad del presidente.
Mayores precios del petróleo beneficiarán las finanzas públicas a pesar de los subsidios a los combustibles.
Algunas personas piensan que los aumentos en el precio del petróleo no necesariamente beneficiarían las finanzas públicas debido a los subsidios a los combustibles de este gobierno y porque la balanza comercial del petróleo ha estado en números rojos durante varios años.
Sin embargo, se debe considerar que lo que generalmente se llama balanza comercial «petrolera» incluye varios otros productos energéticos (gas, derivados del petróleo, etc.) y que también hay empresas privadas involucradas en las transacciones comerciales, particularmente en el lado de las importaciones.
Se habla un poco más sobre el impacto general sobre el comercio exterior más adelante, pero en lo que respecta a las finanzas públicas, se estima un costo por subsidios a los consumidores de alrededor de 83 mil millones de pesos (mmdp, 0.3% del PIB) en 2022.
Este costo para las finanzas públicas estaría más que compensado por el incremento en los ingresos por exportaciones de petróleo a un precio mayor equivalente a alrededor de 225mmdp.
En el neto, esto representa ingresos adicionales para el sector público por alrededor 140mmdp, o 0.5% del PIB. “En nuestra opinión, existen riesgos al alza para esta estimación, debido al aumento en los riesgos a la imposición de sanciones a las exportaciones energéticas rusas, lo que conduciría a un repunte adicional del precio del petróleo”.
El impacto en los mercados financieros locales ha está contenido hasta ahora — vemos un potencial incremento moderado para la entrada de capitales, pero permanecemos cautelosos.
Si bien la volatilidad sigue siendo elevada, hemos visto movimientos laterales en los mercados financieros locales tras la invasión rusa de Ucrania.
El aumento del riesgo geopolítico y sanciones económicas potencialmente más fuertes para Rusia podrían aumentar el sentimiento de aversión al riesgo, con un impacto negativo en los activos de riesgo, incluido México.
Solo como referencia, en la semana posterior a la invasión de Rusia a Crimea en marzo de 2014, la tenencia de MBonos por parte de extranjeros se redujeron en 1,300 millones de dólares (mdd).
Por lo tanto, especialmente considerando la elevada liquidez de los activos mexicanos, no podemos descartar una disminución en la exposición de los inversionistas extranjeros a México —aunque por ahora consideramos que este efecto sería solo temporal. En este sentido, un escenario más probable, en nuestra opinión, es que un rebalanceo de los portafolios de los inversionistas en los mercados emergentes termine beneficiando a México — especialmente si se considera que la guerra no solo pone bajo presión los activos rusos y ucranianos, sino potencialmente los de otros países con cercanía geográfica o económica a la región afectada.
Respecto a los impactos directos en el comercio y el crecimiento económico, no anticipamos que sean significativos…
Los vínculos económicos directos con Rusia y Ucrania son marginales. En 2020, el comercio con ambos países representó 0.2% (1,400 mdd) del comercio total de México.
Su IED acumulada en México durante 1999-2021 también fue solo 0.2% del total (133mdd). Esto limita las consecuencias negativas que podríamos ver sobre el crecimiento de México y la balanza comercial atribuidas directamente a sus vínculos económicos con la región en conflicto.
… pero los efectos indirectos podrían conducir a un mayor déficit en la balanza comercial.
Sin embargo, se ve que el conflicto podría resultar en una ampliación del déficit comercial debido a dos factores: 1) México es un importador neto de petróleo y productos relacionados (como se señaló anteriormente, con un déficit de 24 mi 900 mdd en 2021); y 2) los posibles efectos negativos sobre el comercio mundial y el PIB podrían resultar en un menor comercio de productos manufactureros.
Las principales importaciones a Ucrania y Rusia son fertilizantes, seguidos de aluminio y hierro. Excluyendo estos efectos potenciales, estimamos un déficit comercial de 11,300 mdd para 2022 (déficit de 11,400 mdd en 2021).
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
