Londres, 07/08/2024 (Más / IA).- Uno de cada cinco adolescentes de entre 16 y 18 años mostró comportamientos problemáticos con sus teléfonos y muchos de ellos expresaron el deseo de recibir ayuda para reducir su uso, según un reciente estudio del King’s College de Londres.
Además, el análisis revela que los adolescentes que experimentan un uso problemático de teléfonos inteligentes tienen más probabilidades de sufrir insomnio, ansiedad y depresión.
Según los expertos, alrededor de uno de cada cinco adolescentes de entre 16 y 18 años mostró comportamientos problemáticos con sus teléfonos, y muchos de ellos expresaron el deseo de recibir ayuda para reducir su uso.
Aunque los investigadores evitaron calificar a estos jóvenes como adictos a sus teléfonos, subrayaron la necesidad de una demostración clara del daño potencial y la persistencia del problema antes de clasificarlo como una adicción.
Sin embargo señalaron que el uso problemático de teléfonos inteligentes comparte similitudes con las adicciones a sustancias o conductuales, como la pérdida de control, el abandono de actividades significativas y la angustia al restringir el acceso.
“Los teléfonos inteligentes son divertidos y útiles, y los estamos desarrollando todo el tiempo”, comentó Nicola Kalk, coautora del estudio. «Como psiquiatra de adicciones, diría que algunos seres humanos se meten en problemas con cosas divertidas y necesitamos ayudarlos”.
El estudio, publicado en la revista Acta Paediatrica, evaluó a 657 adolescentes de entre 16 y 18 años en cinco escuelas. Utilizando una serie de 10 preguntas, los investigadores determinaron que el 18.7 por ciento de los participantes presentaban uso problemático de teléfonos inteligentes, con un rango de prevalencia del 13 al 43.1 por ciento, según la escuela.
Los adolescentes con uso problemático de teléfonos inteligentes pasaron más tiempo en plataformas como Instagram y TikTok, y mostraron el doble de probabilidades de tener síntomas de ansiedad moderada y casi tres veces más probabilidades de sufrir síntomas de depresión moderada.
Además, estos jóvenes presentaron una mayor probabilidad de insomnio.
No obstante, el equipo advirtió que no está claro si el uso problemático de teléfonos inteligentes es una causa o un efecto de estos problemas de salud mental.
Un análisis adicional de un grupo más pequeño de adolescentes, realizado por el mismo equipo y publicado en BMJ Mental Health, encontró que los aumentos en las puntuaciones de uso problemático de teléfonos inteligentes durante un período de cuatro semanas se asociaron con incrementos en los síntomas de ansiedad, depresión e insomnio.
Los investigadores recomendaron que los padres de adolescentes con uso problemático de teléfonos inteligentes adopten estrategias de reducción, como prohibir el uso del teléfono durante las comidas o después de cierta hora de la noche.
El profesor Chris Ferguson, de la Universidad de Stetson en Florida, quien no participó en el estudio, destacó que el tiempo dedicado a los teléfonos inteligentes no se asoció con resultados negativos para la salud mental.
Sin embargo, Ferguson discrepó con el término uso problemático de teléfonos inteligentes, argumentando que no existe un diagnóstico oficial para este comportamiento y que algunos adolescentes podrían simplemente disfrutar mucho de sus teléfonos o redes sociales.
“Hay poca evidencia aquí, o en otros lugares, de que restringir la tecnología, poner límites de edad en las redes sociales o prohibir los teléfonos inteligentes en las escuelas sea útil para mejorar el bienestar o el rendimiento académico de los adolescentes”, concluyó Ferguson. Este estudio aporta una visión importante sobre el impacto del uso problemático de teléfonos inteligentes en la salud mental de los adolescentes, subrayando la necesidad de un enfoque equilibrado y basado en evidencia para abordar este problema emergente.
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