Comparten noticias falsas para que su bando quede bien

Ámsterdam, Países Bajos, 20/01/25 (Más / IA).- Las personas mayores comparten más desinformación en línea, no solo por falta de habilidades digitales, sino principalmente debido a sus convicciones ideológicas profundas y partidistas, según un reciente estudio publicado en Public Opinion Quarterly. Este hallazgo reconfigura las percepciones sobre por qué este grupo etario es más susceptible a las noticias falsas.

Ben Lyons, profesor de la Universidad de Utah y coautor del estudio, explica que los mayores no solo consumen más desinformación, sino que lo hacen en mayor medida cuando estas noticias benefician a su grupo político. “Los mayores comparten más desinformación porque les importa que su bando quede bien y que el otro bando quede mal”, afirma. Este comportamiento está vinculado a la fragmentación del panorama mediático y la proliferación de sitios hiperpartidistas que refuerzan las creencias políticas, especialmente entre los sectores conservadores.

El estudio desafía la noción común de que la falta de habilidades digitales es la principal causa de la credulidad entre las personas mayores. Según los investigadores, aunque la capacidad para discernir información legítima de desinformación juega un papel, el sesgo ideológico es el motor principal. Los adultos mayores, particularmente los de derecha, tienden a aceptar noticias falsas si coinciden con sus inclinaciones políticas, pero muestran mayor habilidad para identificar la desinformación que contradice sus creencias.

Este fenómeno coincide con un macroestudio realizado en 2023 que identificó a los conservadores como los principales consumidores de desinformación en Facebook. Lyons añade que muchos medios hiperpartidistas responden a una demanda específica: “Estos sitios llenan una necesidad de noticias que desacrediten a la izquierda, especialmente en contextos donde los medios predominantes son de centro-izquierda y ya critican regularmente a los conservadores”.

Aunque el sesgo ideológico tiene mayor peso, la falta de destrezas digitales no es un factor menor. Según Mariken van der Velden, profesora de la Universidad Libre de Ámsterdam, esta carencia contribuye a que los mayores no siempre distingan entre noticias legítimas y fuentes no periodísticas. “Si algo parece una noticia, es más probable que crean que lo es”, señala Van der Velden. Esto también los hace más susceptibles a fraudes digitales, como correos falsos que solicitan datos bancarios.

El sesgo de confirmación, es decir, la tendencia a aceptar información que confirma prejuicios preexistentes, también juega un papel importante en la selección de noticias. Según la comunidad científica, este sesgo es un fuerte predictor del comportamiento informativo, especialmente entre los adultos mayores.

Aunque el consenso actual señala que las convicciones partidistas son el factor más determinante, la interacción entre ideología y habilidades digitales sigue siendo objeto de debate. Los expertos coinciden en que es difícil separar completamente estas dos razones, ya que ambas contribuyen al fenómeno de manera complementaria.

El estudio destaca la necesidad de abordar el problema de la desinformación con una perspectiva multifacética que considere no solo la educación digital, sino también los patrones de consumo informativo moldeados por creencias ideológicas. Este enfoque integral podría ser clave para mitigar el impacto de las noticias falsas en la sociedad.


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