23/04/26
Por Heriberto Medina
¿Y en Coahuila apá?
Como en el anuncio de la Cheyenne, la pregunta es obligada: ¿Y en Coahuila Apá? el tema en particular son los agentes de la CIA en Chihuahua cuya presencia quedó de manifiesto luego de un fatal accidente automovilístico.
A partir de ahí se destapó lo que muchos intuían: colaboración operativa con agencias gringas a nivel estatal, con un pleito político incluido. La presidenta Claudia Sheinbaum salió a decir que esa cooperación debe estar autorizada por Relaciones Exteriores y que lo ocurrido fue irregular, y hasta le tiró dardo a Chihuahua por haber “solicitado esa colaboración” sin pasar por el canal federal.
¿Y en Coahuila apá? Porque Coahuila presume una relación excelente con Estados Unidos. El gobernador Manolo Jiménez recién anduvo por allá. La Fiscalía de Coahuila, a cargo de Federico Fernández, también ha detenido a ciudadanos estadounidenses buscados por autoridades de aquel lado que vinieron a esconderse aquí, como si el estado fuera cuarto de huéspedes. ¿De verdad alguien cree que en un mapa como éste, donde la cooperación se hace “por seguridad”, Coahuila es burbuja estéril y aquí no opera nadie?
No necesariamente es malo. Si los güeros vienen a hacer el jale, pues bienvenidos: que agarren la basura… y si quieren, hasta se la pueden llevar envuelta para regalo a los “estaiteres naiteres”. Si eso se traduce en un Coahuila más seguro, adelante, hasta les damos de pilón a algún director del SIMAS rebelde. Para que tanto brinco estando el suelo tan parejo.
Ya díganles la verdad
Que alguien tenga piedad de los ex trabajadores de Altos Hornos de México. Ya no para darles un apoyo económico —que también— sino para algo más elemental: decirles la verdad. Una verdad que duele, pero que urge. AHMSA no se va a reactivar. Ya solo quedan despojos. Y cada semana que pasa se confirma lo mismo: se están ilusionando con un regreso que no va a ocurrir.
Ayer, de nuevo, ampliaron plazos del proceso concursal. El remate judicial se estira como liga vieja. Y mientras el expediente camina lento, la realidad avanza rápido: desmantelan, saquean, se llevan equipo. La esperanza se consume no por un dictamen, sino por la pinza: tiempo + desmantelamiento.
La noticia más simbólica —y más brutal— es que desmantelaron instalaciones de la mina Hércules, emblemática, de las que se asociaban a la cadena productiva del grupo, ubicada en ese desierto donde Chihuahua y Coahuila se hacen vecinos sin pedir permiso. El reporte habla de retiro de equipo e instalaciones, de una comunidad que ya estaba golpeada por la caída de AHMSA y donde el desmantelamiento termina de apagar la esperanza.
Y como si no bastara, en Monclova también se denuncia que entran camionetas particulares a las plantas siderúrgicas para desmantelar áreas internas, principalmente cuartos eléctricos, sin control visible. Exobreros piden intervención de autoridades y del síndico.
Entonces, ¿qué estamos esperando? ¿Que la reactivación llegue cuando ya no haya qué reactivar? Porque ese es el guion: primero se deja caer, luego se remata, luego se desmantela, y al final se dice “es que ya era inviable”. Pues claro: inviable después de arrancarle las tripas.
Ya es tiempo de que alguien tenga la decencia de desengañar a los trabajadores. Que les digan de frente que el monstruo ya murió. Que lo que queda son pedazos que se van a vender al mejor postor, y que cualquier promesa de “vuelve a operar” es, en el mejor caso, ingenuidad; y en el peor, manipulación.
Y sí: si quieren reclamar, reclámenle a Alonso Ancira. A Papi Loncho. Él y su gente fueron los arquitectos del colapso, y los obreros no tienen por qué cargar con el duelo maquillado de quienes hoy se lavan las manos con un expediente.
“Mañana tiroteo”: pónganse al tiro antes, no después
Hace falta que uno o dos agentes de la policía cibernética se metan de expertos a los videojuegos y a las redes sociales. No creo que les sea muy difícil. No para hacerse streamers, sino para lo básico: anticiparse. Ver qué reto se está poniendo de moda entre los jóvenes, qué amenaza anda circulando, qué frase se está replicando como eco.
Porque lo ideal no es reaccionar con sirenas, operativos y patrullas una vez que el pánico ya se soltó. Lo ideal es ver venir la jugada. Y eso, ayer, se notó que no ocurrió con el reto/amenaza de “mañana tiroteo”, que prendió alertas y operativos a máxima. El fenómeno no es invento local: ya se ha reportado como amenaza viral en distintos países y sistemas educativos, con suspensiones de clases y protocolos activados.
En Coahuila se encendieron alertas también: se reportó que autoridades activaron protocolos de seguridad tras la difusión de mensajes con amenazas de tiroteos en centros escolares. Y cuando se vive con el contexto de hechos lamentables recientes —como el ataque armado en Teotihuacán que obligó a reforzar medidas de seguridad en sitios públicos— entenderá usted que nadie se lo toma “a broma” por mucho que el autor diga que era “talla”.
Por eso es clave lo que no se está haciendo suficiente: prevención y consecuencias. Prevención significa monitoreo inteligente: seguir tendencias, detectar frases, identificar cuentas, alertar a tiempo a escuelas. No esperar a que aparezca el mensaje pintado en el baño o publicado en redes para entonces sí “operativo mochila” y patrullaje.
Y consecuencias significa castigo real. Porque estas “bromas” no tienen nada de graciosas. Bloquean clases, siembran terror, distraen recursos de seguridad, desgastan a padres, maestros y estudiantes. Y si no se castiga, se vuelve juego. Y si se vuelve juego, el día que alguien decida hacerlo “de verdad” ya habrá demasiada normalización y demasiado ruido previo.
La autoridad tiene que entender algo: en el mundo digital, llegar después es llegar tarde. Y llegar tarde en temas de violencia escolar es jugar con fuego. Así que sí: métanse a ese mundo. Aprendan su lenguaje. Anticípense. Pónganse al tiro. Porque el día que no sea “reto” sino tragedia, ya no habrá operativo que alcance.
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