Lo que quiso decir
Rubén Aguilar
En 1988 se fundó el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), que se define como “una comunidad colaborativa de organismos, organizaciones y personas comprometidas para generar un cambio social justo”, y que se propone articular y potenciar capacidades para construir una sociedad responsable.
La Comunidad Cemefi está integrada por más de mil 600 miembros —fundaciones, asociaciones, empresas, universidades y personas— y, como parte de sus actividades, otorga el distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR), que actualmente tienen dos mil 600 empresas en el país.
A las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) también les otorga la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT), reconocimiento que han obtenido 700 organizaciones de distintas regiones del país. Además, anualmente concede los Premios Compartir en cuatro categorías: Valor Social, Suma de Voluntades, Innovación y Compromiso Social.
La Comunidad Cemefi es una estructura democrática que involucra a 135 personas en sus órganos de gobierno y que ahora cuenta con consejos consultivos en Occidente (Jalisco), Sureste (Yucatán), Noreste (Baja California), Norte (Nuevo León) y Centro (Ciudad de México).
Cemefi mantiene alianzas nacionales con más de 20 organizaciones, asociaciones y universidades, y a nivel internacional colabora con 38 organizaciones, universidades, organismos internacionales y entidades de cooperación.
En la institución trabajan de manera permanente 75 personas que se hacen cargo de las distintas áreas en las que se organiza el trabajo: Presidencia Ejecutiva; Dirección de Operaciones; Dirección de Administración y Finanzas; Centro de Información; Comunicación y Visibilidad; Comunidad Colaborativa; Filantropía y Servicios; Jurídica y Protección de Datos; Responsabilidad Social Empresarial, y Territorio e Incidencia.
El pasado 30 de abril, como corresponde a sus reglamentos, Cemefi cambió de presidente. Dejó el cargo Jorge Aguilar Valenzuela (Mexicali, Baja California, 1951), quien estuvo dos años al frente de la institución, y entró Javier de la Calle Pardo (Ciudad de México, 1961), quien ocupará el cargo durante cuatro años. A lo largo de sus casi cuatro décadas de vida, la institución ha mantenido una línea de continuidad y acumulación de experiencias.
Desde su origen he estado en contacto con el Cemefi y he seguido su evolución. En esta ocasión pude asistir a la ceremonia de cambio de presidencia. Del discurso de Jorge Aguilar Valenzuela transcribo dos párrafos:
“Creo en la importancia de forjar ciudadanos comprometidos y empezar por uno mismo. No concibo que quienes hemos tenido la oportunidad de recibir una formación basada en valores, cursar estudios, contar con una trayectoria profesional y entender las realidades de nuestro país no estemos ligados con una o más causas”.
“Para terminar, déjenme compartirles nuevamente una frase del padre Pedro Arrupe, S.J., con la que me identifico: ‘No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido’”.
El Cemefi es una organización que genera conciencia e impulsa el compromiso social. Se asume plenamente como un actor del Estado, bajo la concepción de que este se integra por el gobierno, el mercado y la sociedad civil, y que la gobernanza consiste en la acción concertada de los actores que lo integran en la construcción del bien común.
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