París, 24/09/24 (Más / IA).- La plataforma de mensajería encriptada Telegram, que durante años se había resistido a las presiones de diversos gobiernos para endurecer su política de moderación, ha anunciado importantes cambios en su funcionamiento interno tras la detención de su fundador, Pável Dúrov, a finales de agosto.
Dúrov, empresario ruso naturalizado francés y residente en Dubái, fue detenido el 24 de agosto en el aeropuerto de Le Bourget, al noroeste de París, por las autoridades francesas, bajo cargos que incluyen blanqueo de capitales y complicidad en la difusión de imágenes de explotación infantil.
Aunque fue liberado bajo control judicial, las restricciones le impiden abandonar el territorio francés y debe comparecer ante la Justicia dos veces por semana. Su detención y las acusaciones en su contra han puesto en el centro de la atención pública la forma en que Telegram maneja los contenidos en su plataforma, especialmente aquellos relacionados con actividades ilegales.
El 6 de septiembre, pocos días después de ser liberado bajo fianza, Dúrov rompió el silencio desde su canal en Telegram. En su mensaje, negó las acusaciones de que la plataforma sea un paraíso anárquico y subrayó que su equipo trabaja activamente para combatir el contenido ilegal, eliminando millones de publicaciones y canales dañinos diariamente. Como parte de los esfuerzos por mejorar la seguridad, el fundador anunció una serie de modificaciones importantes en la red social, en un intento de distanciarse de las acusaciones y mejorar la percepción pública sobre la plataforma.
Una de las primeras medidas implementadas fue la revisión de la política de moderación de chats privados, un área que históricamente había sido muy criticada por su falta de control.
Telegram habilitó una nueva función que permite a los usuarios denunciar contenidos ilegales en chats privados, una opción que no existía anteriormente. Esta modificación apunta a facilitar la detección y eliminación de material ilícito, como el contenido pedófilo, uno de los puntos más señalados en las acusaciones contra Dúrov.
Adicionalmente, la empresa eliminó la controvertida función “personas cerca”, una herramienta que permitía a los usuarios conectarse con otras personas en base a su proximidad geográfica. Según Dúrov, esta función era utilizada por una pequeña fracción de la base de usuarios de Telegram, específicamente el 0.1 por ciento, y se había convertido en un foco de atención para estafadores y bots.
En un cambio significativo de la postura tradicional de Telegram, a mediados de septiembre medios franceses reportaron que la plataforma acordó colaborar con las autoridades en la identificación de sospechosos de crímenes, incluidos aquellos relacionados con el abuso infantil. Este movimiento marca un viraje notable para la compañía, que durante años se había resistido a cooperar con gobiernos, argumentando la defensa de la privacidad y la libertad de expresión de sus usuarios.
Esta cooperación no se limitará a Francia. Según se ha informado, Telegram también ha comenzado a trabajar con las autoridades de otros países para facilitar las investigaciones judiciales, un cambio que podría tener implicaciones importantes en la gestión de la plataforma a nivel global.

Durante la detención de Dúrov, salió a la luz que el empresario había viajado en más de 50 ocasiones a Rusia en los últimos diez años, presuntamente para negociar con el Kremlin y evitar el bloqueo de la plataforma en su país de origen, lo que finalmente sucedió entre 2018 y 2020.
El 23 de septiembre, Pável Dúrov anunció una nueva medida que endurece la política de Telegram en cuanto al cumplimiento legal. En un mensaje publicado en su perfil, explicó que la plataforma comenzará a compartir información como las direcciones IP y números de teléfono de usuarios que violen sus reglas, siempre que estas solicitudes provengan de las autoridades competentes y se basen en demandas legales previas. Este paso tiene como objetivo disuadir a posibles delincuentes de aprovechar las características de la plataforma para cometer delitos.
Con más de 950 millones de usuarios a nivel mundial, Telegram ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos cinco años, cuadruplicando su base de usuarios. Sin embargo, esta expansión también ha traído mayores desafíos para la plataforma, que se enfrenta a crecientes demandas de regulación y control, tanto de gobiernos como de organizaciones no gubernamentales que buscan prevenir el uso indebido del servicio. La detención de su fundador ha sido un punto de inflexión para Telegram, que ahora parece dispuesta a ceder parte de su histórica autonomía para garantizar una mayor seguridad y cumplir con las normativas internacionales. El desenlace de las investigaciones judiciales contra Dúrov y los cambios que estas implican para la plataforma podrían definir el futuro de una de las aplicaciones de mensajería más influyentes del mundo.
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