Cae 12.4% actividad industrial de Coahuila

Coahuila lidera desplome industrial en el Norte

La actividad industrial en Coahuila registra su mayor contracción en el cierre de 2025, arrastrada por una caída del 12.9% en las manufacturas. Mientras estados vecinos como Nuevo León y Tamaulipas mantienen saldos positivos, la entidad coahuilense se posiciona como la más afectada por la desaceleración entre las siete potencias industriales del norte del país.

Por Juan Rocha

Saltillo, Coahuila, 10/03/26 (Más).- El sector secundario de Coahuila experimentó una contracción real anual del 12.4% durante noviembre de 2025, según los indicadores de la Actividad Industrial por Entidad Federativa publicados por el INEGI. Esta cifra sitúa al estado en una posición crítica frente al promedio nacional, que apenas retrocedió un 0.7%, y lo convierte en el foco rojo de la región norte.

El desplome está anclado principalmente en el sector manufacturero, que por sí solo contribuyó con una caída de 1.02 puntos porcentuales al indicador nacional, evidenciando un freno severo en las líneas de producción locales.

El análisis detallado por sectores revela que la **Industria Manufacturera** en Coahuila sufrió un retroceso del **12.9%**, el componente de mayor peso negativo para el estado. Este sector es el motor del Producto Interno Bruto (PIB) estatal y la principal fuente de empleo formal; un ajuste de esta magnitud sugiere una reducción significativa en la demanda externa o paros técnicos prolongados en las cadenas de valor.

Aunado a esto, el sector de Generación, transmisión y distribución de energía, agua y gas reportó una caída del 15.1%. En contraste con el promedio nacional en este rubro (+1.3%), Coahuila muestra una desconexión operativa que impacta la competitividad de las plantas industriales que dependen de este suministro. El sector **Construcción no fue la excepción, contrayéndose un 10.9%, lo que refleja una parálisis en la inversión de infraestructura fija y naves industriales.

Al realizar una comparativa con los estados del norte (Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas), Coahuila es, por amplio margen, la entidad con mayor afectación por desaceleración.

Mientras que Nuevo León (+2.7%) y Tamaulipas (+8.5%) han logrado capitalizar la relocalización de cadenas de suministro (nearshoring), Coahuila muestra señales de una crisis estructural. El contraste es más evidente frente a Baja California Sur (+15.7%), que lidera el crecimiento regional impulsado por sectores de servicios y construcción eléctrica.

La Minería en Coahuila también cerró en terreno negativo con un -1.9%, una cifra que, aunque menor al desplome manufacturero, agrava la situación de las regiones carbonífera y desierto del estado. La combinación de estos indicadores negativos proyecta una presión a la baja en la generación de empleos para el primer trimestre de 2026, ya que la contribución negativa de Coahuila al total nacional (-0.77) es una de las más altas del país, superada solo por entidades con crisis petroleras crónicas.

Se espera que el mercado mantenga una postura de cautela durante el próximo mes, a la espera de los datos de exportación manufacturera de diciembre. La profundidad de la caída en Coahuila sugiere que la recuperación del ritmo productivo estatal podría demorar más de lo previsto, dependiendo directamente de una reactivación agresiva en el sector automotriz y una estabilización en los costos de generación energética.

Baja preocupante

Contraste industrial en la frontera: Mientras la mayoría de los estados del norte muestran resiliencia o crecimiento moderado, Coahuila registra un desplome del 12.4% en su actividad industrial total al cierre de 2025.

Entidad FederativaVariación % Anual (Act. Industrial)Estatus Regional
Baja California Sur+15.7Liderazgo en crecimiento
Tamaulipas+8.5Expansión sólida
Nuevo León+2.7Crecimiento moderado
Sonora+0.6Estabilidad
Baja California-1.6Desaceleración leve
Chihuahua-2.3Desaceleración moderada
Coahuila-12.4Crisis estructural

También baja la actividad manufacturera

El motor industrial de Coahuila ha comenzado a perder compresión. Tras haber rozado el umbral de los 100 puntos a principios de 2023, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF), publicado por el INEGI, revela una caída sostenida que situó la actividad productiva apenas por encima de los 82 puntos hacia el cierre del ciclo 2025.

Este ajuste, que representa el nivel más bajo en el último quinquenio, marca el fin del «rebote» elástico post-pandemia y evidencia las grietas estructurales en la cadena de suministro de una de las economías más relevantes del país.


La volatilidad que caracterizó a 2021 y 2022, con picos de hasta 105 puntos, parece haber quedado en el pasado. Durante aquel periodo, la reapertura económica y la urgencia de la industria automotriz por normalizar sus inventarios mantuvieron al corredor industrial de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga en una efervescencia que hoy se lee como transitoria.

Aunque entre finales de 2022 y los albores de 2023 se alcanzó una estabilidad envidiable —impulsada por la recuperación de la demanda en EE. UU. y las altas expectativas del nearshoring— el indicador comenzó un descenso gradual pero incesante en la segunda mitad de 2023. Lo que inicialmente se interpretó como una fluctuación estacional se ha consolidado como un cambio de tendencia estructural.


La desaceleración industrial en Estados Unidos ha golpeado directamente al corazón exportador de Coahuila. Sin embargo, el análisis agudo de las cifras sugiere que los factores externos no son los únicos responsables. Las elevadas tasas de interés han moderado la inversión productiva, pero es la reorganización global de la industria automotriz la que está dictando el nuevo ritmo.

La transición hacia vehículos eléctricos (EV) ha obligado a las armadoras instaladas en la Región Sureste a realizar paros técnicos prolongados y ajustes en sus líneas de producción.

Esta metamorfosis tecnológica, sumada a la reorganización de las cadenas globales de suministro, ha generado un bache productivo que el indicador del INEGI refleja con crudeza: una trayectoria suavizada que pasó de los 95 a menos de 90 puntos en 2024, para finalmente romper el suelo de los 83 puntos en 2025.


A pesar del escenario contractivo, la industria coahuilense no enfrenta una caída abrupta, sino un proceso de ajuste «a fuego lento». Especialistas del sector señalan que, aunque los niveles de 82 puntos son alarmantes en términos comparativos, la infraestructura consolidada y la integración profunda con el mercado norteamericano actúan como un soporte que evita un colapso mayor.

El desafío para el cierre de 2026 radica en si la atracción de nuevas inversiones vinculadas a la relocalización industrial logrará compensar la pérdida de volumen en los sectores tradicionales. Por ahora, la manufactura estatal atraviesa un periodo de moderación obligada, donde la eficiencia operativa será la única moneda de cambio para sobrevivir a un ciclo de crecimiento bajo.


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