Ciudad de México, 02/12/25 (Más).- La Inversión Extranjera Directa (IED) en la industria automotriz mexicana registró una caída de 20.1% durante los primeros tres trimestres de 2025, al sumar 7,869 millones de dólares, de acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Economía.
El descenso contrasta con la tendencia positiva de años anteriores y refleja el impacto de políticas comerciales proteccionistas adoptadas por Estados Unidos.
Según datos del sector, en 2022 la IED automotriz había alcanzado 4,066 millones de dólares; en 2023 subió a 7,419 millones, y en 2024 tocó un máximo de 9,854 millones. Sin embargo, este 2025 las inversiones se redujeron en más de 2,000 millones de dólares respecto al mismo periodo del año previo, afectadas principalmente por los nuevos aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump, en su segundo mandato.
En el detalle, la inversión para la producción de autos y camiones fue de 5,964 millones de dólares, lo que representó una disminución de 21%, mientras que la inversión en fabricación de autopartes cayó 17.2%, al ubicarse en 1,905 millones de dólares. Estos retrocesos afectan directamente a uno de los sectores más relevantes del aparato industrial mexicano.
La caída en la inversión extranjera también coincide con una contracción en las exportaciones automotrices. De enero a octubre de 2025, México exportó productos por 154,946.5 millones de dólares, una baja de 4.9% interanual. En 2024, esas ventas aún crecían a una tasa de 2.7% anual, aunque ya se notaban signos de desaceleración tras años de crecimiento a doble dígito.
Las medidas proteccionistas de Washington han tenido un efecto directo sobre este desempeño. Actualmente, Estados Unidos aplica un arancel de 25% a los vehículos provenientes de México que no cumplen con las reglas del T-MEC, con tarifas adicionales bajo el argumento de una supuesta falta de cooperación en temas como el combate al fentanilo y la migración. En el caso de Canadá, los aranceles ascienden hasta 35%.
A pesar de este contexto adverso, el Banco de México considera que la región de América del Norte mantiene elementos de resiliencia, gracias a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro. Este fenómeno, impulsado por tensiones geopolíticas y cambios en los esquemas comerciales globales, podría representar una oportunidad estratégica para México, de cara a la revisión del T-MEC en 2026.
México continúa siendo un socio comercial clave para Estados Unidos en la cadena de proveeduría automotriz. En 2024, el país representó el 42.7% del total de importaciones de autopartes de la industria estadounidense, equivalente a 187,000 millones de dólares, lo que consolidó su posición como el principal proveedor en ese rubro.
Durante ese mismo año, México fue el séptimo mayor productor de vehículos a nivel mundial. La industria automotriz nacional generó 3.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y aportó el 18% del PIB manufacturero, empleando a más de un millón de personas.
Las principales armadoras instaladas en México –como BMW, Ford, General Motors, Honda, Kia, Nissan, Mazda, Stellantis, Toyota y Volkswagen– mantienen operaciones estratégicas en estados del norte como Baja California, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, así como en el centro del país, en entidades como Guanajuato, Aguascalientes, Puebla y Estado de México.
No obstante, ante la caída de la inversión extranjera directa y la presión comercial desde Washington, la industria enfrenta el reto de mantener su competitividad y buscar nuevas estrategias que le permitan aprovechar su posición geográfica y los beneficios del T-MEC. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales para definir si México logra consolidarse como un centro de producción clave dentro del nuevo orden económico regional o si el entorno proteccionista limita su margen de crecimiento.
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