San Salvador, 21/04/25 (Más).- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, propuso esta semana al gobierno de Venezuela un intercambio inédito: repatriar a 252 ciudadanos venezolanos detenidos en su país a cambio de la liberación de 252 presos políticos actualmente encarcelados en territorio venezolano. La oferta fue formulada públicamente a través de una publicación en la red social X y dirigida directamente al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Según explicó Bukele, los venezolanos en cuestión fueron deportados desde Estados Unidos y se encuentran recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel salvadoreña de máxima seguridad. El mandatario los describió como individuos que han asesinado, cometido violaciones y que incluso habían sido arrestados en múltiples ocasiones antes de ser deportados. A diferencia de estos, afirmó, los presos políticos en Venezuela no han cometido ningún delito, siendo su único crimen oponerse a Maduro y a lo que calificó como fraudes electorales.
Entre los nombres mencionados por Bukele se encuentra Rafael Tudares, yerno del excandidato presidencial Edmundo González, exiliado tras afirmar que ganó las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. También señaló a Corina Parisca de Machado, madre de la dirigente opositora María Corina Machado, quien según el mandatario salvadoreño sufre represalias como cortes intencionales de agua y electricidad.
Además, Bukele incluyó en la lista al periodista Roland Carreño, la abogada Rocío San Miguel y a cuatro líderes opositores refugiados en la embajada de Argentina en Caracas desde hace más de un año, acusados de terrorismo y traición.
El gobierno de Venezuela reaccionó con dureza ante la propuesta. En un comunicado publicado por el fiscal general, Tarek William Saab, calificó la oferta como “cínica” y acusó a Bukele de usar a los migrantes como moneda de cambio.
“Un lugar de desaparición forzada de inocentes de nacionalidad venezolana”, fue como describió Saab al Cecot, señalando que el centro es utilizado por el gobierno salvadoreño en complicidad con socios imperiales para recibir beneficios económicos. Agregó que Bukele representa el más fiel exponente del neofascismo del presente siglo 21 y lo acusó de prácticas que imitan las repugnantes prácticas nazis.

El Ministerio Público venezolano también pidió al gobierno de El Salvador la lista completa de los detenidos, su estatus judicial, fe de vida y estado de salud. Saab afirmó haber transmitido su preocupación al alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien en diversas ocasiones ha pedido a Caracas la liberación de los presos políticos.
Los migrantes fueron trasladados a El Salvador tras ser deportados por la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Estados Unidos y El Salvador sostienen que muchos de ellos pertenecen a la pandilla venezolana Tren de Aragua, así como a la MS-13 salvadoreña. Sin embargo, las autoridades no han presentado pruebas contundentes que respalden dichas acusaciones. Trump ha utilizado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para realizar las deportaciones, una herramienta legal que había sido empleada únicamente en contextos de guerra. La aplicación de esta ley ha sido impugnada legalmente, y la Corte Suprema estadounidense ordenó recientemente la suspensión de nuevas deportaciones basadas en esta norma.
El gobierno de Nicolás Maduro sostiene que los migrantes venezolanos han sido “secuestrados” y niega que tengan antecedentes criminales. Ha respaldado públicamente las solicitudes para su retorno y continúa presionando para que sean liberados. La situación ha elevado las tensiones entre ambas naciones, que ya mantienen una relación marcada por el conflicto político y el aislamiento diplomático.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos han cuestionado las condiciones de detención en el Cecot, así como el uso del encarcelamiento masivo como política de seguridad en El Salvador. Bukele, que recientemente fue reelegido por amplio margen, ha defendido sus acciones como necesarias para enfrentar a las pandillas. Se ha definido a sí mismo como “el dictador más genial del mundo” y “rey filósofo”, en alusión a sus medidas de excepción que restringen libertades civiles en nombre de la seguridad pública.
La propuesta de intercambio ha generado repercusiones a nivel internacional, pero hasta el momento no ha recibido una respuesta oficial del gobierno venezolano más allá del rechazo público del fiscal Saab. Tampoco se ha conocido una postura clara de parte de organismos multilaterales como la OEA o la ONU respecto a la viabilidad o legalidad del canje.
El contexto de la oferta se enmarca en una creciente presión internacional sobre Venezuela por la situación de sus presos políticos, cuyo número se ha incrementado tras las protestas postelectorales de 2024. Según datos de la oposición, Edmundo González habría obtenido casi el 70% de los votos frente al 30% de Maduro, resultado que no fue reconocido por el Consejo Nacional Electoral ni por el gobierno en funciones.
Mientras tanto, la política migratoria de línea dura de la administración Trump continúa generando controversia. La cooperación entre Estados Unidos y El Salvador en este ámbito, incluyendo los pagos para mantener a los migrantes detenidos en territorio salvadoreño, ha sido objeto de críticas por parte de defensores de los derechos humanos.
El futuro del canje propuesto por Bukele, así como el destino de los venezolanos detenidos en El Salvador y de los presos políticos en Venezuela, sigue siendo incierto en un escenario marcado por tensiones políticas, intereses cruzados y acusaciones mutuas de violaciones al derecho internacional.
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